El clásico terrenal

  • Con la pugna por la tercera licencia de la Euroliga como telón de fondo, Laboral Kuxta y Unicaja vivirán mañana un partido con más trascendencia de la aparente

La Euroliga es la teórica panacea para los clubes de alto nivel en el continente, aunque con detalles matizables. Por ejemplo, sorprende saber que Endesa paga más dinero a la ACB que Turkish Airlines a la Euroliga por poner el nombre a la competición. La empresa eléctrica consiguió los objetivos planteados en el contrato primigenio en impacto y difusión y se amplió al alza. Pese a que Turkish tiene como imagen a Kobe Bryant y Lionel Messi, lo que paga es inferior. Si Endesa está en torno a los seis millones, Turkish no llega a cuatro.

Valga como preámbulo para contextulizar el duelo entre el Laboral Kutxa y el Unicaja. La Euroliga ya ha expresado la intención de reducir de cuatro a tres las licencias para la ACB en la máxima competición. No hay debate con los futboleros, así que todo se reduce a vitorianos y malagueños, el clásico baloncestístico de este siglo. Nada menos que 65 veces se vieron en partidos oficiales el Baskonia y el Unicaja desde el año 2.000, con casi un 65% de victorias para los vascos, aunque los cuatro últimos encuentros fueron de color verde. Mañana hay un partido en el Buesa Arena sobre el parqué, pero la pugna se tiene también en los despachos. Las conversaciones de Josean Querejeta y Eduardo García con Jordi Bertomeu, factótum de la Euroliga, son frecuentes, a veces in situ. Bertomeu ha dado un paso atrás a la hora de configurar una competición con ascensos y descensos a través de la Eurocup y la estructura que regirá la máxima competición continental está en el aire ahora mismo. En la Final Four de Madrid y tras ella se dictaminará. La idea es ampliar horizontes, asentarse en París, Londres y Berlín, pero hacen falta más recursos económicos. Cada victoria ahora mismo es retribuida con 7.500 euros a cada club. Mejor no comparar con la Champions.

Fuera de la pista hay puntos fuertes de cada equipo. El aeropuerto y la capacidad hotelera de Málaga, puntos recogidos en el pliego de condiciones para la licencia, dan ventaja al Unicaja. En cambio, la existencia de un contrato de televisión con ETB, que ha reducido su aportación pero sigue pagando, juega a favor baskonista. La Euroliga retribuye a cada club a final de temporada el 80% de lo que se ingresa por sus derechos. También tienen una afluencia más alta en Vitoria. Aunque el Unicaja ha mejorado bastante en su asistencia, se queda en 6.849 espectadores de media en los nueve partidos que ha disputado. No alcanza el 80% de ocupación que pide la Euroliga. El Baskonia se sitúa en 9.185 espectadores, más cerca de ese porcentaje aunque el Buesa es más grande. En ACB se vive el proceso inverso, en Vitoria acude menos gente y en Málaga más. Quizá en la capital vasca ha calado más la importancia del evento continental.

En esa disputa por la licencia, la temporada del Unicaja a nivel doméstico otorga tranquilidad. Tras atravesar el desierto deportivo sin ser expulsado del edén europeo, ahora se considera menos probable. En Vitoria se confía en las dotes políticas de Querejeta para mantenerse en la Euroliga una vez reconducida la crítica situación deportiva que le ha hecho perderse la Copa y pelear mucho la presencia en el Top 16.

Por abajo, hoy en el parqué, un partido que se presenta apasionante. El Baskonia va hacia arriba, ya lo demostró en Málaga hace dos semanas, y el Unicaja quiere dejar la vela encendida de la esperanza del Top 8. El clásico baloncestístico español del siglo XXI se juega fuera, pero mañana dentro de la pista.

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