El club de las decepciones

La salida de Quincy será otro fiasco en la historia reciente del Málaga CF. Muchos podrían destacarse en el club de las decepciones por su pobre rendimiento (Cheli, Molinero), por la forma en que se fueron (Darío Silva) o las expectativas que traían (Schürrer, Paulo Jorge, Martín Rivas). Málaga Hoy ha recopilado a algunos de los más reseñados.

Ernesto

En la nefasta temporada 06/07 el jugador salido de la cantera del Real Madrid desesperó a su parroquia en más de un partido. Extremo zurdo cerrado, basaba su juego casi exclusivamente en centros (aún es recordada su poco ortodoxa posición de golpeo) y mostró serios problemas de regate. Tocó fondo en la Ciudad Deportiva blanca, donde jugó contra sus ex del filial blanco con sed de revancha, sobre todo hacia su técnico, Michel, que fue quien prescindió de él. "Demostraré que se equivocaron conmigo", afirmó días antes. Lo más destacado que hizo en ese encuentro (2-1) fue no darse cuenta de que en una carrera por la banda había sobrepasado la línea de fondo y siguió corriendo. Sorprendió su campaña con el Alcorcón el año pasado. Fue pieza clave en la eliminación de Copa del Madrid de Pellegrini.

Jonatan Valle

Al niño prodigio cántabro de Brunete de 1996 le devoró su precocidad. Con un talento despampanante, pasó de ser un codiciado adolescente a un díscolo joven al que la falta de disciplina le desvió el camino. Incluso estuvo a punto de cambiar las botas por los guantes de boxeo. Llegó cedido al Málaga con 21 años para ayudar a recuperar la categoría perdida. Le precedía una buena segunda vuelta con el Racing en la que invitaba a pensar que podía volver a ser el futbolista que prometía. Aunque La Rosaleda también descubrió a ese jugador de filigranas inútiles y falta de continuidad en el juego. Disputó 21 partidos, la mayoría incompletos, y tan sólo anotó un gol, en la última jornada, ante el Castellón, cuando ya no había nada en juego.

José Juan Luque

Estuvo tres temporadas en el Málaga y en todas defraudó. Llegó en la operación de venta de Musampa al Atlético (03/04) y su primer escollo fue su mala relación con Juande Ramos, quien no contaba con él, especialmente con el gran año de Duda. Tampoco mejoró su situación al año siguiente con Manzano. Aunque dejara para el recuerdo un gran gol ante el Numancia, salió en invierno por la puerta de atrás. Volvió en la 08/09 de la mano de Antonio Tapia tras cuatro años de un altísimo rendimiento en la categoría de plata. Sin embargo, volvió a quedarse a la sombra de Duda. En total, su paso se resume en 26 partidos incompletos y tres goles.

Genilson

Antes de ser Genilson, era el jugador recomendado por Rivaldo. El aval era magnífico para este delantero, que recaló en el invierno de la primera temporada en Primera (99/00) para dar desahogo en la punta de ataque. Sin embargo, sólo jugó 65 minutos de Liga y apenas participó en tres encuentros, uno de ellos en el Bernabéu. Tenía buena planta pero era torpe de pies e indisciplinado tácticamente. Fernando Puche reconoce que es uno de sus grandes errores.

Gregorio Manzano

No sólo los futbolistas dejan que desear. El periplo del técnico en la campaña 04/05, también. Llegó para asumir el alto listón dejado por Juande Ramos en otro proyecto de carestía, pero su pujanza, coronada con la Copa del Rey y Supercopa de España con el Mallorca, eran una garantía. La psicología de la que tanto hacía gala le traicionó: no conectó bien con los directivos (se quejó de las promesas rotas de fichajes cuando el equipo ya estaba en barrena), tuvo encontronazos con el vestuario (especialmente con Fernando Sanz) y fue acusado de falta de aplicación y muy criticado por los dos días de descanso que daba habitualmente al equipo, en los que aprovechaba para irse de Málaga a visitar a sus familiares.

Forestieri

Pisó La Rosaleda con el apodo de nuevo Messi y su única contribución para mantener la categoría el año pasado fue su incansable afán para correr en la presión. Muñiz lo alineó con más resignación que convicción (19 partidos). Su único tanto en Liga contó con la inestimable colaboración de Aouate. También está en ese inclasificable grupo de jugadores que dejaron mucho que desear pero fueron muy aplaudidos por La Rosaleda.

Wanchope

El que fuera objeto de deseo de Carlos Rincón durante varios años al fin llegó en la 04/05. Lo hizo con la campaña empezada y le costó entrar en calor, pero lo hizo y contribuyó seriamente a un gran arranque (el Málaga llegó a estar en puestos de Liga de Campeones). Sin embargo, se contagió del desplome del equipo, dejó de marcar y pasó más tiempo tratándose de sus maltrechas rodillas que en el campo. Acabó desafiando a la prensa y peleado con ella. Además, protagonizó una lamentable pelea con un aficionado en la grada tras un partido contra el Betis.

Jorge Ribeiro y Gabriel

Fue uno de los remedios elegidos en el mercado invernal para evitar el último descenso. Su fama radicaba en ser el pujante hermano de Maniche, en esa época un jugador de referencia en Europa. Sin embargo, el lateral zurdo nunca cuajó en su puesto. Ni sus supuestas buenas incorporaciones por el carril ni su buen golpeo a balón parado, todo sumado a sus continuas desatenciones defensivas. Acabó siendo suplente. Gabriel firmó una historia parecida, aunque en el carril diestro. Llegó como segundo mejor lateral derecho de Brasil y se fue como uno de los peores de la Liga.

Ristic y Stosic

Qué decir de la dupla recomendada por Pedja Mijatovic a Lorenzo Sanz para el Málaga concursal. Hasta Marcos Alonso los ponía a entrenarse aparte del grupo por su bajo nivel futbolístico. Curiosos personajes, tuvieron serios problemas con el idioma y la integración en el vestuario. Ristic se fue con un gol en Copa ante el Zaragoza; Stosic siempre estuvo con sobrepeso, fue cedido al Racing de Ferrol, que lo devolvió antes incluso de debutar, y se marchó de Málaga sin que la afición supiera si era diestro o zurdo.

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