El club sustituirá el terreno de juego

  • Podría producirse incluso durante este próximo parón El prolongado calor ha dañado la actual hierba

En el Málaga están muy atentos a cómo se va encontrando el césped de La Rosaleda. Según los informes que llegan desde el departamento de mantenimiento, la evolución es "buena pero lenta". El fútbol, ya se sabe, vive en una continua espiral de urgencia. Así que los dirigentes ya tienen planteado el posible cambio del terreno de juego, una cuestión que puede producirse incluso en las próximas semanas en función de las noticias que se vayan produciendo.

De hecho, actualmente los responsables del club esperan los resultados de unos informes que se enviaron recientemente a Estados Unidos sobre el estado de la hierba, que desde el partido contra el Almería en la sexta jornada comenzó a levantarse y a entrar en un estado de deterioro que llevó a un procedimiento de urgencia de resiembra para recuperarlo o al menos detener su empeoramiento.

Según han podido conocer los dirigentes blanquiazules, que están muy encima de la cuestión a diario, el prolongado calor que ha hecho y sigue haciendo en Málaga a pesar de estar en el mes de noviembre ha hecho daño al tipo de hierba que ahora mismo hay en el piso de Martiricos, la ray-grass. Dicha variedad es la que puso la empresa Ibergreen en el último cambio del terreno de juego y se trata de una tipología de última generación que se usa mucho en los estadios de fútbol por su alta cualificación y especialmente sensible a climas tan áridos como los que ha tenido la ciudad en los últimos meses.

No hay una fecha fija para su sustitución, aunque en el radar está el próximo parón liguero. Y es que el Málaga no tendrá que volver a jugar como local hasta el próximo 25 de noviembre, cuando el Athletic venga a La Rosaleda. Habría tiempo de sobra para que cuajaran los nuevos tepes, pues la empresa encargada de ponerlos cifra en una semana el plazo necesario para que estén plenamente utilizables. El montante global del cambio de césped podría cifrarse en torno a 100.000 euros, una partida que no obstante ya estaba encuadrada en los presupuestos, donde este tipo de actuaciones de emergencia se suelen tener contempladas.

Otra de las soluciones que se barajan es la de sustituir de modo inminente algunas de las franjas más castigadas, como las cercanas a la banda de Preferencia. Queda descartada la solución de apelar a otro tipo de césped que temporalmente pueda ofrecer más garantía, puesto que esa experiencia ya se llevó a cabo la temporada pasada y no generó un resultado satisfactorio.

No obstante, habrá que esperar a que acabe la campaña para que el césped deje de dar dolor de cabeza en un tiempo. Y es que el sustrato del terreno de juego, la capa menos superficial, está dañada desde hace tiempo. Finalizada la competición se procederá a relevarlo para que la hierba agarre mejor y el terreno de juego no quede expuesto a la estacionalidad meteorológica.

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