Ellos creen

  • El Unicaja comienza su andadura en la Copa del Rey ante el peligroso Bilbao. El batacazo ante el CAI sirve de aviso El líder de la ACB merece las semifinales.

El mejor escaparate del baloncesto español tiene las luces encendidas, los focos más potentes alumbran desde el Atlántico. Las mágicas Canarias coronarán al primer campeón de 2015. Pasen y vean, es la Copa del Rey, el torneo que concentra lo mejor de la canasta patria en un periodo de apenas cuatro días. Si se quiere, uno más de prefacio, el de ayer, con la parafernalia previa. La Copa es la gota perfecta del baloncesto de clubes en España, lástima que no se encuentre la fórmula para concitar la misma atención en el resto del océano. Pero, metidos en faena, toca disfrutar y aparcar debates para otros foros y momentos. A la Copa se va a disfrutar. A esta también a disfrazarse.

Y el Unicaja no va vestido de arlequín a Las Palmas, sino con el traje del líder de la Liga Endesa. Desde el 4 de octubre al 19 de febrero no ha habido mejor equipo en la Liga que el de Joan Plaza, primero en la Liga Endesa con números no vistos por Málaga a estas alturas de la temporada. La impresión es que el equipo no tiene el talento de Madrid y Barcelona, eso cuesta millones de euros y en Málaga nadie pasa del kilo de ficha, pero que esta vez sí hay razones para pensar en algo grande.

El sopapo inicial ante el CAI el año pasado en Málaga, ante la afición propia, está grabado a fuego en la piel de los jugadores y del entrenador que lo vivieron. No hay lección más inolvidable que la que se ha vivido en carne propia. Y el equipo malagueño sí desprende esta vez ese grado de madurez del que no disponía un año atrás. Ha ganado mucho en España esta temporada, con partidos difíciles sacados adelante en pistas complicadas. Esa fiabilidad adquirida es el mejor aval cajista, que apenas entra en alguna quiniela como campeón. El deber es ganar al Bilbao, por razones variadas. Pero a un partido se minimizan los desequilibrios. Y desde el Botxo se han lanzado mensajes previos en los que se advierte de ambición. Con el perfil más bajo en las palabras, en el Unicaja se estima al equipo rival, un compendio de veteranos y jóvenes que en verano no existía en la práctica y que ahora está entre los cuatro mejores clubes del paí.

Es difícil vaticinar un partido, más aún en la Copa. Es clave sentirse seguro el primer día. La tríada Raúl López-Mumbrú-Hervelle tiene muchas tiros dados, ha vivido estas situaciones antes. Y hay talento en el núcleo más joven que forman los Todorovic, Colom y Bertans. El Todorovic malagueño, Dejan, es un factor X en la eliminatoria. Quienes le conocen aseguran que puede reventar un partido así, para bien o para mal. Piernas tremendas, corazón caliente, carácter indomable.

Un vistazo a la plantilla del Unicaja mientras el lunes realizaba al Media Day denotaba mesura, tranquilidad. Las palabras pueden sonar repetitivas, pero el lenguaje corporal transmite tranquilidad. Las ideas claras, el plan conciso. Mientras Sito Alonso avisaba de que prepara el partido desde que se produjo el sorteo, Plaza lo reviste de uno más. "Pensamos en nosotros, a largo plazo, no en el rival", dice el técnico catalán en ese interesante asalto previo que se ha vivido en las salas de prensa.

Llega el Unicaja sin lesionados evidentes. Siempre hay molestias a estas alturas del año, pero Plaza no ha tenido que tirar de ningún chaval del Clínicas Rincón en las últimas semanas. Nadie lo ha dicho públicamente, pero en privado las sensaciones en los últimos entrenamientos, se desliza, son excelentes. Nivel alto de intensidad, piques positivos y Plaza parando algún entrenamiento antes de tiempo para que nadie se lesionara. El capitán del barco cajista ha trabajado argucias tácticas que deben empezar a salir desde ahora. Desde el punto de vista físico, es más profunda la rotación malagueña, donde no se divisan jerarquías. Stefansson y Golubovic han sido determinantes para ganar partidos recientes. En una hipotética lista de jugadores que deberían decidir duelos ellos estarían a la cola en el ranking. Plaza sonríe porque se aplica su plan de socializar protagonismo para dificultar el estudio del rival.

Las Palmas ya está de fiesta por su Carnaval, pero el baloncesto llega para agitarlo. El Unicaja revive recuerdos que se descoloraban. La hinchada no es muy numerosa, unas 250 personas, pero seguro que dejan su huella. Y este Unicaja ha dado motivos sobrados para tener confianza.

Hay muchos duelos interesantes en el parqué. Granger es uno de los que mira diferente, como Vasileiadis. Se espera al mejor Toolson, la sapiencia de Markovic, el brío de Stefansson. La calidad de Kuzminskas puede brotar tras el interruptus del año pasado, Suárez tapará huecos en cualquier lado de la pista. Green puede coger el flow en Las Palmas y la rudeza made in Baltimore de Thomas no faltara. Tampoco la clase de Germán, que vino para estos momentos y para sacarse esa foto que la historia le debe. Estará Golubovic, el hombre que más produce por minuto en pista. Y Fran,que nunca falla y que levantaría el trofeo. Ellos creen.

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