"Mi miedo es dejar de jugar y tener que volver a trabajar 13 horas al día"

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Weligton es de los futbolistas que menos dobleces usa. En su quinta temporada en el Málaga hace un repaso a un año que empezó de forma injusta para él al colocársele el cartel de secundario, con su lesión, con la irregularidad del equipo. De que da prioridad al club para renovarle y de cómo se imagina el futuro y dónde se esconden sus miedos.

-Ser defensa del Málaga se ha convertido en una profesión de riesgo.

-No sólo del Málaga, en cualquier equipo. Cuando encaja goles, cuando suele perder, normalmente se echa la culpa a los defensas.

-Uno no acaba de entender qué es lo que ocurre. Escucha muchas excusas, pero quizás pocas explicaciones convincentes.

-No hay excusas, no hay explicaciones, el fútbol es así. Si los fallos sólo pasaran en nuestro equipo, estaríamos preocupados. Pero pasan con todos, con los grandes equipos, con grandes defensas. Es normal en el fútbol. Yo creo que debemos tener un poquito más de concentración, cada uno mejorar un poquito su parte, y así el equipo irá a más.

-Pero tampoco resulta creíble la tesis de que el equipo juega igual fuera que en casa o no se entiende que se achaque a tantas desatenciones puntuales, difíciles de entender porque ustedes son profesionales e imagino que les dolerá el orgullo cuando se dice.

-Yo hablo por mí y claro que me gustan las críticas buenas. También saco provecho de las malas para intentar mejorar cada día, para motivarme más. Creo que todo el equipo, igual. Si tú preguntas a cada uno si están contentos con la clasificación, con la manera de jugar, creo que dirán que no. Estamos haciendo buenos partidos, controlando bien el balón, pero lo que cuenta al final son los resultados, los tres puntos. Estamos jugando muy bien en casa, sabemos que fuera tenemos que mejorar.

-Sí, ese quizás sea el gran problema. Me decía que son cosas que les ocurren a todos los equipos, pero sus números fuera de casa impresionan negativamente.

-Claro, pero hay otros equipos que puntúan en casa, otros fuera… Creo que la Liga está tan equilibrada por eso. Excepto el Madrid y el Barça, el resto de equipos tienen un equilibrio. Son cosas puntuales las que deciden los partidos.

-Jugó la pasada jornada en San Mamés. ¿Qué se decían cuando se retiraban al descanso?

-En el descanso sabíamos que teníamos el control, pero también el potencial que tenían ellos a balón parado.

-Pero la sensación, me imagino, que aparte de la frustración de haber fallado tantas ocasiones, sería también de satisfacción. Toda la crítica coincidió en que fue su mejor primera parte lejos de La Rosaleda.

-Claro, lo sabíamos. Por eso, con tantas llegadas y no convirtiendo los goles, teníamos la preocupación de que en una jugada pudiéramos encajar un gol. Sabíamos el potencial que tienen, que con la entrada de Llorente íbamos a tener más balones en el área. Creo que el problema fueron tres goles tan prontito, en tan poco espacio de tiempo. Allí ya perdimos el partido.

-¿Y cuál fue el mensaje de Pellegrini antes de la segunda parte?

-Mantener la misma línea, tener mucha extensión, intentar hacer un gol cuanto antes. Poco podemos decir más, el equipo venía controlando el balón, tenía las líneas de pase, con poca llegada del contrario. No había mucho que decir, sólo poner atención y alguna cosa más.

-¿Cómo califica la temporada?

-Mirando los puntos que hemos dejado en algunos campos, te diría que mal. Pero también tenemos que valorar que, con la llegada de muchos jugadores, con la liga tan competitiva… Al final estamos a dos puntos de Champions, cerca de nuestro objetivo. Entonces, en términos generales, creo que está siendo satisfactoria.

-¿No cree que se han dado demasiadas circunstancias anómalas, como lo de Apoño o el brazalete, por dar dos ejemplos?

-No, suele pasar en cualquier equipo. Ahora se están viendo comentarios del Levante, con las salidas nocturnas, de otros equipos que tienen problemas internos. Creo que es muy difícil que en una plantilla con 30 jugadores no pase nada durante una temporada. Es muy difícil controlarlo. El míster lo está intentando; nosotros, los más veteranos, también intentamos que se hagan las cosas lo mejor posible.

-¿Ve normales estas situaciones?

-Lo mejor sería que no hubiera ningún problema, pero creo que es imposible. No sólo en el fútbol, sino en cualquier trabajo, con tu familia... Estas cosas se arreglan dentro del vestuario, dentro del trabajo, dentro de tu casa. Cuando las cosas llegan a un punto como llegó por ejemplo Apoño con el míster, la mejor salida es que cada uno mire por sí. Apoño ha mirado por sí, por su vida, por su familia. Ha decidido cambiar de aires y, bueno, la vida sigue, el míster sigue, nosotros tenemos que seguir y ojalá que Apoño sea feliz en su nuevo club.

-Dicho todo esto, las sensaciones en La Rosaleda son inmejorables.

-Ya, en nuestro campo tenemos el control de los partidos. Hemos sumado muchísimos puntos, ojalá que sumemos todos los que quedan y podamos estar en puestos europeos. Pero también sabemos que tenemos que intentar sumar fuera.

-Sin embargo, esta sensación tan positiva en casa, no hace sino que aumentar la sensación de incredulidad ante las dos caras tan opuestas que muestra el equipo.

-Hay una cara sólo, pero sí resultados diferentes. Hemos hecho buenos partidos fuera, incluso podría decirte mejores que en casa. Pero, por una distracción, por un minuto, por lo que sea, los hemos perdido. Entonces, cuando no se gana, se buscan excusas. Si hubiéramos salido de San Mamés con los tres puntos, la gente podría decir que ha sido el mejor partido de toda la Liga.

-¿Qué partidos son esos que cree que han hecho mejor fuera?

-Tenemos el ejemplo de la Copa, contra el Real Madrid, que hicimos un gran partido y al final no nos vinimos a casa con la victoria. También en San Mamés hicimos una primera parte que pocos equipos harán en este campo. No conseguimos convertir el gol y al final pagamos la factura con una derrota.

-Decía el miércoles Sebastián Fernández que es en casa donde está la clasificación europea. Entendiendo que es una manera de lanzar un mensaje optimista, parece un poco arriesgado dejarlo todo a una carta. ¿Y a usted?

-No, depende de la manera que se interpreten las declaraciones. Creo que tenemos en casa muchos puntos por disputar. Tenemos rivales directos en la pelea por Europa. Son partidos de seis puntos y creo que Sebas se refería a esto. Y, claro, en los partidos de fuera hay que intentar sacar los máximos puntos.

-Vuelve Demichelis. Si nos atenemos al guión, jugará y a usted le tocará pelear con Mathijsen.

-No, yo peleo siempre por mi puesto con quien sea. Lo que quiero siempre es estar disponible para el míster. Ya he demostrado, no sólo en esta temporada, mi valía. No creo que tenga que demostrar nada a nadie. Quiero estar a disposición por si el míster decide contar conmigo hacerlo lo mejor.

-¿Cuál es la diferencia de jugar con Demichelis o con Mathijsen?

-La diferencia es que cambio de sitio, que juego por la derecha. No es que tenga limitaciones, pero es la costumbre. Si me preguntas, pues estoy más cómodo en mi puesto. Pero, si es para el bien del equipo, si el míster lo necesita, seguiré jugando allí normalmente.

-En la etapa anterior del club se le tildaba como el líder de la zaga. Ahora, excepto en los dos últimos partidos, se le ve más cohibido, menos mandón incluso. No sé si ha sido por la lesión, pero sí que es lo que se aprecia.

-Desde las vacaciones se hablaba de fichajes, de jugadores de selección, jugadores que han disputado el Mundial. Desde los medios de comunicación ya me veían fuera del club o en el banquillo. Creo que ahí se fue injusto, pues llevaba varias temporadas siendo titular, como tú has dicho el líder de la defensa, o el mariscal, y por fichajes de jugadores que no habían firmado el contrato, ya me ponían fuera. Luego, la lesión. Me dejó tocado, por un par de meses me quedé atrás de los demás. Poco a poco intenté recuperar, mejorar. Ya dije desde que llegué que a mí me hacen falta tres, cuatro partidos para coger mi mejor forma. La verdad es que estoy teniendo continuidad y poco a poco estoy llegando.

-Ha sido casualidad o usted también nota que con más responsabilidades, no voy a decir que rinda más, pero sí que resalta más.

-No, yo siempre he tenido responsabilidades desde niño, desde los 15 años, cuando empecé a trabajar, y nunca nadie me ha regalado nada. Siempre he luchado por todo. Todo lo que tengo ha sido por sudor, por trabajo, por conquistar las cosas. Siempre intento pelear; cuando hay dificultades, más.

-Por eso que usted me dice de que está acostumbrado a la responsabilidad, lo que le decía es que se nota que cuanta más responsabilidad le conceden, asume, rinde más.

-Claro, cuando ves que la gente apuesta por ti, te sientes a gusto, ves que la gente te quiere. Es normal, a mí me encanta, me gusta saber que cuentan conmigo, que me dan la responsabilidad. He sido toda mi vida una persona que ha tenido mucha responsabilidad y me gusta asumirla. Incluso he dicho muchas veces que a mí me gustaría estar en un grande. Para estar en un grande has de tener mucha más responsabilidad, poder competir con jugadores de un nivel internacional. Ahora lo tenemos en el equipo.

-Hábleme de su futuro.

-Incierto. Ahora mismo no tengo nada definido. He hablado con el Málaga, que tiene la prioridad, que estaría encantadísimo de seguir. Hemos tenido buenas conversaciones. Con un parón hace un par de meses pero ahora hemos vuelto a hablar. Las cosas van por buen camino, pero he dicho muchas veces que uno no puede estar pendiente de si el Málaga quiere o no. Tengo que preparar mi vida, que termino contrato al final de la Liga y, si el Málaga no quiere, tengo que saber dónde voy. Tengo gente que está trabajando en esto por si el Málaga no quiere, o por uno u otro motivo no llegamos a un acuerdo, tener una salida en otro equipo.

-¿Tiene ofertas?

-Sí.

-¿Cuántas?

-Aquí en España creo que es el mejor mercado que tengo por los años que llevo. Pero también tengo cosas en el extranjero, en mi país. La verdad es que estoy valorando todo. La idea principal y la prioritaria es seguir en el Málaga.

-¿Qué equipos le quieren?

-Respeto al club que me paga y me gustaría tener el respeto y la comprensión de todos de que no me gusta hablar de este tema.

-Sigamos hablando de futuro. Usted es una persona de origen humilde que, como ha dicho, nadie le ha regalado nada. Imagino que está al tanto de la crisis a nivel mundial, de las pequeñas y grandes revueltas que se están sucediendo.

-Claro, cómo no, principalmente por la televisión. Particualrmente, con mis amigos de toda la vida, que viven en el campo, hablo mucho de la crisis. Ahora las cosas están más o menos bien en Brasil. La crisis está un poco más por en Europa. Incluso tengo muchos amigos aquí que lo están pasando mal por la crisis. Creo que siempre hay crisis, pero que va cambiando de sitios.

-¿Qué futuro ve a la sociedad tal y como están transcurriendo los acontecimientos, las medidas políticas y las reacciones que suscitan?

-Creo que con la evolución cada vez hay menos espacio para los trabajadores, gente que no acompaña el mercado. Eso va provocando dificultades, se van destruyendo empleos y se queda mucha gente en situaciones complicadas. Particularmente, creo que cada año que pasa las cosas van a ser peores, va a haber más riqueza y más pobreza.

-La gente se cree que ustedes viven ajenos a todo.

-No. Ahora mismo los jugadores pueden tener una vida de ricos, pero no se pueden olvidar de que dentro de poco termina y, si no tiene algo para el futuro, tiene que empezar desde cero. Hay muchos que no han ido a la universidad, muchos que no saben hacer muchas cosas, que se han dedicado desde pequeños al fútbol y cuando se termina es como cuando se termina un sueño y no sabes por dónde tirar y muchas veces termina en situaciones difíciles. Es un mundo que, ahora mismo, para mí es muy ilusionante. Claro que hay jugadores que ganan millones y millones y por muchas cosas que hagan no van a tener problemas en el futuro, pero el 80% de los jugadores debemos tener cuidado, saber dónde invertimos el dinero porque cuando dejemos de jugar vamos a ser un ciudadano más, tenemos que trabajar normalmente.

-¿Ya ha pensado en ese futuro?

-Sí, es lo que más temo. Mi miedo es dejar un día de jugar y tener que volver a trabajar desde las siete de la mañana hasta las ocho, 13 horas al día. Me gusta disfrutar de la vida, tener un buen coche, buena ropa, una buena casa, pero también tengo mis inversiones, mi dinero y lo valoro muchísimo.

-Antes de que llegue ese momento me ha dicho que su ilusión es renovar con el Málaga. ¿Es su último contrato?

-Siempre tenemos que pensar que el próximo contrato es el mejor. Estoy en una edad que si hago un contrato de dos, tres años, sería mi mejor contrato. Ojalá que después pudiera firmar un año más, pero ahora tengo que mirar por mí, por mi familia, intentar hacerlo lo mejor posible. Por eso estoy dispuesto a llegar a un acuerdo con el Málaga, porque estoy muy a gusto, pero si no lo alcanzamos tengo que seguir trabajando, seguir mi vida.

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