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El demoledor Barça que no convence

Los jugadores del Barcelona celebran sin mucho entusiasmo el primer gol ante la Roma. Los jugadores del Barcelona celebran sin mucho entusiasmo el primer gol ante la Roma.

Los jugadores del Barcelona celebran sin mucho entusiasmo el primer gol ante la Roma. / alejandro garcía / efe

La goleada del Barcelona por 4-1 sobre la Roma en la ida de cuartos de final de la Liga de Campeones confirmó el contraste del presente azulgrana: resultados impecables pero logrados con un juego más pobre y alejado de su ADN que cuestiona la conquista del triplete.

Desde una perspectiva amplia, la situación del equipo azulgrana a estas alturas de temporada es casi imposible de mejorar: es líder de la Liga con nueve puntos de ventaja que le permiten varios fallos en los ocho partidos restantes, es finalista de la Copa del Rey (21 de abril contra Sevilla) y tiene pie y medio en las semifinales de la Champions League, instancia que hace dos años que no alcanza.

9Puntos de ventaja en Liga. Con la final de Copa el día 21 y el 4-1 a la Roma, el Barça sigue firme

Sin embargo, el optimismo para lograr la triple corona no es completo en el ambiente culé y eso es debido al juego del equipo, que se ha alejado demasiado del estilo dominador y de toque que profesa un club que siempre se ha sentido orgulloso de mantener una filosofía de gusto por el buen fútbol.

El Barça sigue ganando sus compromisos, pero lo hace más por la fortaleza defensiva que ha implantado la llegada de Ernesto Valverde y por los destellos de su estrella, Lionel Messi, que por tener un sistema de juego colectivo superior al de sus rivales como venía ocurriendo en los últimos años. Así, con más oficio que fútbol, eliminó al Chelsea en octavos tras sufrir en el duelo de ida de octavos en Londres. De esa manera logró además un agónico empate ante el Sevilla en la última jornada liguera y también le bastó ante la Roma.

Esos síntomas han comenzado a acrecentarse en el momento decisivo de la temporada y el temor en el seno azulgrana es que dichos argumentos no sean suficientes ante los gigantes europeos con los que se podría cruzar en semifinales, como el Real Madrid o el Bayern Múnich. El primero en mostrar su preocupación al respecto fue el propio entrenador tras la victoria ante la Roma.

"No tengo ninguna sensación de triplete porque veo lo que nos cuesta ganar cada partido", avisó Valverde. Los motivos de esta situación son variados. El más obvio de señalar es el de los problemas físicos que han sufrido el crack, Lionel Messi, y el timonel del mediocampo, Sergio Busquets, dos piezas demasiado importantes como para que todo siga igual si no están al cien por cien.

También se podría aludir al cansancio tras una temporada en la que varios de los relevos que deberían dar descanso a los titulares no han rendido como se esperaba, como son los casos de los mediocampistas Denis Suárez y Andre Gomes y del delantero Paco Alcácer.

Y en ese mismo sentido tampoco hay que olvidar el desafortunado primer año que está teniendo Ousmane Dembele. El francés llegó con el cartel, y el precio, de una gran estrella (105 millones + 40 en variables) para ser el sustituto del brasileño Neymar Júnior. Una grave lesión le dejó fuera casi toda la primera mitad de la temporada y por ahora no le ha podido dar al ataque azulgrana el desborde que mostraba en el Borussia Dortmund. De hecho, el miércoles no jugó ni un minuto contra los romanos.

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