Cuatro duelos con mil incertidumbres

  • Las rotaciones blancas y la defensa blaugrana protagonizan las principales dudas

¿Jugarán los mejores? ¿Habrá sorpresas tácticas? ¿Quién será el central del Barcelona? ¿Reaparecerá Benzema en el Real Madrid? ¿Se cerrará definitivamente la pelea por el título? ¿Cómo incluirá el resultado en los futuros clásicos? El Real Madrid-Barcelona del sábado bulle de interrogantes.

Será el primero de los cuatro clásicos que se apresta a vivir el fútbol español en 18 días. Para muchos es el menos trascedente, dada la ventaja de ocho puntos del Barcelona sobre el Real Madrid cuando restan sólo 21 unidades por disputar. Pero Josep Guardiola no lo ve así: "Al Bernabéu no se puede ir nunca de broma".

Nadie sabe cómo enfocarán el partido los respectivos equipos, dado que cuatro días después los mismos rivales se medirán en la final de la Copa del Rey, ya con un título definitivo en juego. ¿Reservará jugadores José Mourinho?

Quizá la cabeza sí se lo pida, pero la realidad es que sería muy difícil explicarle a su hinchada por qué no puso lo mejor ante el Barcelona, en el hipotético caso de que guardara piezas. Porque el partido de mañana, además, trae el recuerdo del inolvidable 6-2 de los de Guardiola en mayo de 2009 en ese mismo escenario. Además, si el Real Madrid reduce la ventaja a cinco puntos al menos sí obligaría al Barcelona a pelear el título en las seis jornadas que quedarán hasta el final.

"Cada partido será diferente, yo creo que no tienen que afectar uno a otro. Mi teoría es muy básica. Juegas uno y después preparas otro. Yo, a partir de mañana, empezaré a pensar en el partido del sábado y no en el de Copa", aseguró Mourinho el miércoles.

De otra parte, el Barcelona también tendría motivos para guardar algo, sobre todo teniendo en cuenta que su plantel parece algo más corto de efectivos que el del Real Madrid. Sin embargo, tiene la ocasión de sentenciar casi definitivamente la Liga, pudiendo centrarse en preparar tranquilamente el resto de retos.

La gran duda de Guardiola para mañana es saber a quién alineará en el centro de la defensa. El candidato era el argentino Javier Mascherano, pero éste deberá cumplir un partido de sanción.

Las opciones son tres: situar a Gabi Milito, en quien Guardiola no confía demasiado; poner a Sergio Busquets, con lo que la medular perdería a su mejor jugador de contención; o alinear al canterano Andreu Fontás, con el riesgo que ello supone para todo un clásico.

Otra de las preguntas importantes tiene que ver con el planteamiento de los respectivos entrenadores: ¿Mostrarán una cosa mañana y otra bien diferente el miércoles, en la Copa del Rey?

De todos es conocido el gusto que tienen tanto Guardiola como Mourinho por sorprender con decisiones tácticas algo extravagantes, por mucho que luego suelan funcionar.

Y, finalmente, está la cuestión de cómo afectará el resultado de ese partido en los próximos clásicos, sobre todo en dos equipos tan poco acostumbrados a la derrota.

Pase lo que pase, no habrá demasiado tiempo ni para levantarse ni para festejar. El miércoles es la final de Copa y la siguiente semana comienzan las dobles semifinales de Liga de Campeones. Habrá que esperar a la noche de mañana para comenzar a responder a algunas preguntas.

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