1.000 encuentros en la élite

  • El Unicaja alcanza hoy el millar de partidos en la máxima categoría del baloncesto español · Martín Urbano y Paco Alonso repasan los primeros pasos junto a los grandes

El de hoy será mucho más que un partido. Por supuesto. Más allá de las circunstancias especiales con las que se presenta, será histórico. Y es que el equipo estandarte del baloncesto malagueño disputa su partido número 1.000 en la máxima categoría nacional. No habrá celebración oficial, pues aún quedarán 52 para llegar al millar en la ACB (las dos primeras temporadas del equipo cajista en la élite las disputó en la denominada Primera División Nacional), pero la ocasión merece un reconocimiento.

Todo empezó en 1981 con el ascenso de categoría aunque no comenzó a tomar forma hasta el 17 de octubre de ese año en el Magariños, el antiguo pabellón del Estudiantes. Allí, un equipo formado por Paco Alonso, Ron Charles, Patrick Fernández, José María Ferrer, Salvador Gallar, Diego Gómez, Pepe Logroño, Miguel López Abril, Ángel Navarro, Miguel Pérez, Alfonso Portillo, Rafa Pozo y Luis María Prada y dirigido por Ramón Guardiola dio el primer paso participando en el primer encuentro del club en la máxima categoría del baloncesto patrio. El estreno se saldó con victoria (73-79), la primera de las 548 que se contabilizan hasta hoy, y significó el primer episodio feliz de una trayectoria que ha situado al baloncesto malacitano en la jerarquía nacional y europea. Para rendir homenaje a una fecha tan señalada, dos de los componentes de aquella histórica plantilla, José María Martín Urbano y Paco Alonso, comparten con los lectores de este periódico sus recuerdos y vivencias.

José María Martín Urbano vivió el nacimiento de la entidad y, cuatro años después, celebró el ascenso a Primera Nacional. En la temporada del debut en la élite (1981/82) era técnico asistente de Ramón Guardiola. "Empezamos a ser profesionales cuando ascendimos. Teníamos jugadores de fuera, que cobraban un poco más que los de aquí, y se comenzaron a instalar hábitos como por ejemplo multar a los jugadores por llegar tarde, algo que hasta entonces no se hacía", recuerda Martín Urbano. Una profesionalización que comenzó a notarse también en los desplazamientos del equipo: "Nos desplazábamos en avión cuando teníamos que jugar en el norte o en Cataluña. Incluso, había dietas en los desplazamientos. La expedición la formaban los diez jugadores, el entrenador, Juan Rodríguez, que era preparador físico y a su vez hacía de delegado, y yo. Cada jugador llevaba su equipación y su ropa". En esos primeros viajes en la élite también se encontraba Paco Alonso, que después ha sido técnico de la cantera, ayudante de Bozidar Maljkovic y primer entrenador del equipo. Un hombre de la casa que supo valorar en su momento lo que suponía llegar a la élite. "La sensación era tremenda. En aquel tiempo, llegar a jugar un partido en Primera era el objetivo de muchos de nosotros. Había jugadores que ya habían jugado como Prada o López Abril, pero para los que éramos del club era algo totalmente nuevo. Nuestra ilusión era jugar en la máxima categoría y lograrlo fue algo impresionante. Era la consumación de un sueño", asegura.

Y comenzaron a visitar Málaga los grandes del baloncesto español. Eran otros tiempos y la llegada de equipos como el Real Madrid, el Barcelona y el Joventut suponía todo un acontecimiento. "El primer lleno que recuerdo en Ciudad Jardín fue la visita del Real Madrid [85-115]. El pabellón, entonces sin las gradas de fondo, estaba lleno", rememora Martín Urbano. "Guardo una cinta de ese partido ante el Madrid de Fernando Martín, Delibasic y Corbalán, en la que se ve la parte de arriba, donde estaba el bar, totalmente abarrotada. Fue una fiesta. Fue un partido bonito pero yo salí enfadado porque la gente animaba más al Madrid que a nosotros. Ahora no pasa eso, pero en aquellos primeros años, cada vez que el Madrid o el Barcelona venían a Málaga, era una fiesta para el público. Parecía que los que jugaban en casa eran ellos", añade Alonso.

29 años, un título de Liga y dos subcampeonatos después, el Unicaja está totalmente asentado en la élite. Martín Urbano y Paco Alonso lo agradecen a la caja. "Una vez ascendimos, tuvimos que convencer a la caja, vincularla al baloncesto. Así fue como poco a poco fuimos creciendo", dice el técnico. "Sé lo que ha costado llegar hasta aquí. El valor que supone tener una entidad como la que tenemos detrás, que lleva manteniendo a este equipo en la máxima categoría tantos años, no está pagado con nada", apostilla el ex jugador.

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