"El equipo es magnífico y vamos a recuperar laRyder"

  • El malagueño, único español en liza, juega en Gales, donde se convertirá en el jugador de Europa continental más veterano en competir en la cita más emblemática del golf mundial

La extravagancia de Miguel Ángel Jiménez (Churriana, Málaga, 5-1-1964), un tipo singular, no sólo se ciñe a su melena pelirroja ya teñida de algunas canas y a sus peculiaridades en la vestimenta -sirva como ejemplo la decorativa corbata-; también se diferencia de la mayoría por conducir un Ferrari, modelo 550 Maranello, y el próximo viernes, en cuanto golpee la bola en el tee del 1 del Celtic Manor galés, gozará del honor de ser el europeo continental más veterano que juega la Ryder Cup.

Al malagueño, que pasó por Sevilla para presentar con Luciano Alonso, consejero de la Junta, el Andalucía Valderrama Masters que se celebrará a finales de octubre, le cuesta más soltarse ante la grabadora que ejecutando un approach, pero poco a poco se va encontrando más cómodo en la conversación después de refunfuñar con el periodista a cuenta de que el golf no tiene nada de deporte de equipo. Con 46 tacos será el único español -Sergio García acude como vicecapitán de Colin Montgomerie- en la cita bianual entre yanquis y europeos en un fin de semana, el próximo, que reúne a 24 figuras mundiales, 12 por bando, en un evento precioso.

-Va a ser el jugador europeo más veterano en la Ryder desde que los continentales participan en el torneo, en 1979. ¿Supone una responsabilidad extra?

-No, es una responsabilidad para todos los que vamos a competir. Estoy batiendo récords de edad por jugar, me llamarán "el abuelo", pero todo el mundo sabe qué tiene que hacer. Somos profesionales.

-Pero no deja de ser un registro...

-Un registro más, sí. Voy a superar a Langer, que jugó con 44-45 años, y a Montgomerie, que lo hizo con 43-44. Y en el equipo americano fue Floyd, con 51.

-El capitán y los vicecapitanes son contemporáneos a usted, salvo Sergio García.

-Sí, eso es bueno. Antes de jugar la Ryder fui asistente de Severiano en el 97, tenía yo 33.

-Al revés que usted, Sergio ha jugado varias veces la Ryder y ahora será vicecapitán. ¿Puede sentirse mal o es un rol que se asume como importante?

-Mal no se va a sentir. Los otros vicecapitanes son también jugadores del circuito: Clarke, McGinley y Bjorn. Eso es bueno para el equipo, que el contrario vea que tenemos a otros primeros espadas apoyando aunque no jueguen. Y para Sergio también será positivo para ver si recupera el gusanillo. Es muy bueno para todos.

-Es su cuarta Ryder y la primera que jugará en suelo europeo. ¿Es distinta la preparación?

-Es lo mismo, con los palos y las pelotas. Lo más importante de todo es el público.

-¿Es decisiva la afición?

-Sentir las espaldas cubiertas siempre es importante, aunque no por eso se gana o se pierde la Ryder, ni ningún evento deportivo. Pero si te sientes respaldado, el público te lleva y estás más a gusto con gente jaleándote.

-¿Conoce el campo?

-Sí, jugamos todos los años el Open de Gales. Gané en otro campo de allí en 2000. Este campo se ha preparado especialmente para la Ryder y hemos jugado los dos últimos años el Open de Gales.

-Al ser una competición de equipo en un deporte tan individual, ¿qué varía en la preparación?

-No tiene absolutamente nada distinto respecto a un torneo cualquiera. No vas a hacer nada especial, ni a cambiar el swing, ni a variar la dieta... Sólo que estás jugando para un equipo y tienes otras responsabilidades porque ya no eres tú el que sale beneficiado o perjudicado. Comemos juntos, desayunamos juntos, cambiamos impresiones... Pero no cambia tu manera de entrenar.

-¿Cuál es la labor del capitán y sus ayudantes?

-Tiene que hacer que todo funcione perfecto, crear esa sensación de equipo. Él y todos los que trabajan para la Ryder actúan de filtros para que nosotros estemos sólo pendientes de jugar, es una especie de concentración.

-¿La Ryder es como el premio de un futbolista cuando lo convocan para un Europeo o un Mundial?

-No tiene absolutamente nada que ver. Esto es un deporte individual. Estás en el equipo no porque te escogen, sino por tus valores deportivos. Aquí no te protege nadie. Si das un golpe malo, hasta luego, Lucas. Y si das una patada o un disparo malo en el fútbol, te siguen eligiendo porque sigues siendo mejor que otros. Aquí lo tienes que demostrar tú. No tiene nada que ver con un deporte de equipo. Lo digo sin menospreciar a ningún deporte. Hay muchísima competencia y necesitas estar bien, en forma.

-Ha ganado tres torneos en 2010 y es vigésimo sexto del mundo. ¿Llega en la mejor forma, no?

-Sí, estoy jugando muy bien, dándole bien a la pelota, con ilusión y divirtiéndome en el campo, que es lo importante para estar ahí.

-Le apenará que no estén Sergio García o Álvaro Quirós.

-Me apena que no haya más españoles. Desde el 79 es la tercera vez que sólo hay un español: Seve en el 95 y Sergio en 2002. Me ha tocado a mí defender los colores de España dentro de los colores azules estrellados de Europa contra las barras y estrellas de los americanos.

-¿Le preocupa el relevo, ser el único español siendo veterano?

-No, no. Tenemos a muy buenos jugadores en España. Sergio no está en su mejor momento, pero es magnífico. Lleva 11 años en el candelero y es normal que tenga altibajos. Hay que tener paciencia. Lo mejor de Sergio está por llegar aún. Tiene sólo 30 años. Y están Álvaro Quirós, los Pablos, Martín y Larrazábal, Fernández Castaño, Lara, más los que están tocando las puertas para entrar en el circuito. No se va a acabar la presencia española con Sergio o conmigo. Hay muchos apuntando alto.

-Sergio García ha parado para recuperarse. ¿De qué forma salió usted de baches similares?

-Seguí haciendo lo que sé: jugar. Entrenar, practicar y paciencia. Poner las cosas en su sitio. Vivimos muchas veces de un resultado y no hay que pensar tanto en eso, sino en disfrutar el momento y la recompensa vendrá sola. Estas cosas ocurren en la vida. Por otro lado, puedes jugar muy bien, pero hay otros 150 que lo hacen muy bien todas las semanas. Se junta todo: la presión porque no estás fino, cansancio y encima un centenar y medio de golfistas.

-¿Cómo ve el equipo americano?

-Muy bueno. Jugaremos prácticamente los 24 mejores del mundo. En una Ryder o un Match Play puede ocurrir cualquier cosa.

-Tiger no atraviesa su mejor momento. ¿Qué piensa?

-Es igual que Sergio. Tiene un bajón, pero no ha desaparecido como jugador. Renacerá de sus cenizas y será el que fue. Tiene un objetivo muy claro: ser el mejor jugador del mundo de todos los tiempos. Le quedan cuatro Majors para conseguirlo. A su edad, 34 años, nadie ha llegado donde está él.

-Resalta mucho el papel individual del golfista, ¿pero tiene Europa un perfil más de equipo?

-Europa quizás hace más equipo que Estados Unidos. Estamos más acostumbrados a relacionarnos en los torneos, todos nos conocemos, nos tomamos una cerveza con cualquiera cuando se encarta. Los americanos son más independientes y van más a lo suyo.

-El prometedor Manassero lo emparejaría a usted con Peter Hanson. ¿Qué le parece?

-No va desencaminado. Soy un jugador polivalente con cualquiera.

-¿Suele haber preferencias entre los jugadores?

-No, pero tienes más química con unos que con otros. Hanson es sueco, yo andaluz y creo que la convivencia puede ser buena.

-Dicen que los Molinari pueden formar la mejor pareja del mundo. ¿Cree que funcionará?

-Van a hacer una pareja muy buena. Se conocen muy bien. ¡Qué mejor que dos hermanos jugando juntos! Queda por saber qué pasará en Gales.

-¿Considera que Kaymer ha llegado para quedarse?

-Ha habido muchos jugadores que no han hecho nada después de ganar un Major. Kaymer, desde que se hizo profesional, gana más de un torneo al año y ahora ya encima se ha llevado un Grande. Es el relevo en Alemania, un jugador impresionante, muy bueno. Hay Kaymer para mucho rato.

-¿Es difícil comparar equipos-insiste Jiménez que el golf es un deporte individual-; individualmente es mejor este equipo que el primero en el que jugó en el 99?

-Todos los equipos son muy buenos, no hay ninguna diferencia. En Match Play puede ocurrir cualquier cosa, que le den la vuelta a la tortilla como en 2008 o que batamos el récord como en 2004, pero eso no quiere decir que el otro equipo sea malo, sino que vas ganando puntos y te vas creciendo. Es lo mismo que si te meten tres goles y al final te hacen siete porque el equipo se abre. [Compara entre risas al ser él quien recurre esta vez al fútbol]. Esto es lo mismo.

-¿Un pronóstico?

-Europa tiene una posibilidades enormes porque somos un equipo magnífico. Y vamos a ganar la Ryder, vamos a recuperarla después de perder en las Américas, en Kentucky.

-¿Cómo lo va a celebrar si gana Europa?

-Habrá que tomar algo que pillemos por allí y después seguiremos por aquí.

-Si le dan la Ryder a Madrid en 2018, ¿sería un reto o le pilla muy lejos?

-Ésta debe ser mi última Ryder Cup. Ése es mi reto. Tengo 46 años. No soy eterno, picha. Las generaciones van entrando y nos vamos apartando los mayores. No es que uno no quiera, sino que no puede. Dentro de ocho años tendré 54. Si con esa edad tengo que jugar una Ryder, significaría que lo que hay en Europa no vale para nada.

-En cualquier caso, van a tardar en cortarle la coleta…

-A mí no hay Dios que me corte la coleta. Es ley de vida, mi juego irá hacia atrás y tendré que dejar paso a los que vienen apretando. Como en su día yo venía pegando patadas en el culo a los mayores. Es la renovación. En el circuito hay 115 tarjetas y llega savia nueva. Porque ya no se ve jugando a Amancio ni a Pirri, ¿no?

-Ya, pero usted lleva muchos años en el circuito.

-Más que Cascorro.

-Como fenómeno que fue Seve y que desde su llegada se abrió esta competición a los europeos continentales, ¿cada Ryder es una especie de homenaje?

-No es un homenaje a nadie. Este torneo nació en 1927 gracias a Samuel Ryder. Y tiene su historia, como el Masters, el British... Severiano tiene la suya, es el espejo en el que todos nos hemos reflejado y a quien todos adulamos. Ha sido el motor del circuito europeo y es un referente en nuestro continente. Gracias a él parte de la Ryder está donde está. Severiano y algunos jugadores de su quinta hicieron crecer el circuito europeo. Hay que tenerle un gran respeto. Pero la Ryder no es un homenaje a nadie, es la Ryder Cup.

-El triunfo de Lara en Austria el pasado domingo apenas tuvo repercusión. ¿Sigue faltando algo para que enganche el golf?

-Claro. Se trata de que haya profesionales de la información que se dediquen a poner deportes en los medios, no sólo fútbol. Y que se valoren los triunfos de todos. Hace falta que en España se le dé el espacio al deporte que se merece. Es una pena que teniendo a Severiano, a Olazábal, a Sergio, a Jiménez, a Rivero, a Cañizares... sólo haya 300 y pico mil jugadores en España. Es de vergüenza, tanto por parte de las federaciones como de los gobiernos y de todos. Es ridículo.

-¿Y qué haría para cambiarlo?

-Yo no tengo la solución. No soy político, simplemente un deportista. Pero da pena que en un país con 40 y tantos millones de habitantes, con sol y todas las posibilidades del mundo sólo se desarrolle o se fomente un deporte. Es de vergüenza. No puede ser que en Suecia, donde se juega al golf sólo cuatro meses al año y tienen ocho millones de habitantes, tengan más de un millón de licencias. ¿Es esto normal?

-No es únicamente un problema económico.

-No lo sé. No soy economista, ni político ni nada, pero es de cachondeo. Yo digo las cosas como las veo y cada vez lo tengo más claro. Abres un periódico, vas pasando páginas y ves sólo fútbol, únicamente pequeñas referencias a los demás deportes. Es de cachondeo. Ahora meten el motor porque hay mucha pasta por medio y les interesa. ¿O me equivoco? Eso es lo que hay.

-Acabará la temporada con 27-28 torneos jugados. Vaya paliza.

-Contando la Ryder Cup, unos 30 al final. Una buena pechá.

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