El espíritu del filial continúa vivo

  • Tapia, jugadores de su camada y ex canteranos de otra generación se reúnen por Navidad otro año más

El escenario siempre es el restaurante El Rincón Romero. Seguramente el lujo ande un poco más arriba, en Santa Paula, pero nada como la tranquilidad del salón exclusivo que les preparan para disfrutar en familia. Podría hablarse de la habitual cena de empresa navideña, pero su celebración es mucho más informal. Tampoco habría de catalogarse como reencuentro de antiguos alumnos, porque todos se tratan por igual pese a sus diversas ocupaciones. Hablamos de la tercera Navidad en que muchos de los miembros de la camada que se estrenó con Tapia en Segunda, incluido el propio técnico, se han reunido en estas fiestas. Un encuentro desenfadado que va camino de rito y que demuestra que el espíritu de aquel filial que logró el hito de enlazar tres campañas consecutivas en Segunda sigue vivo.

La idea nació espontáneamente entre los Juanito, Juan Rodríguez o Manolo (hoy en el Levante) en 2004, cuando el Málaga B vivía el primer año de su trienio en la categoría de plata -cota sin parangón el fútbol reciente-. Apenas eran 10 jugadores. El pasado miércoles juntaron a más de 20 personas entre futbolistas de aquella época, algunos de la actual y otros habituales del entorno del Málaga.

Juan Rodríguez, su hermano Carlos (milita en el filial), Calatayud, Juanito, Raúl Gaitán, Vázquez (ex jugador del Málaga y del Torremolinos), Raúl (hoy en el Fuengirola), el actual preparador físico blanquiazul, Enrique Ruiz, o el de porteros, Paco Ruiz, fueron algunos de los asistentes. También estuvo Antonio Tapia, cómo no, pues nunca ha faltado a las cenas organizadas desde entonces. Su esposa y alguno de sus hijos (hoy ambos en Madrid estudiando) suelen ser fijos también. Su alma de profesor le lleva a estos reencuentros, que alguna vez que otra también se ha celebrado durante los días de verano.

Cada año que pasa acuden más personas vinculadas al Málaga de esa época o al de la actual y va camino de institucionalizarse como parada obligatoria en Navidad, a pesar de que, como pasa esta campaña por la Copa del Rey, apenas haya días de vacaciones libres.

Charlar de fútbol se convierte en algo inevitable, pero también hay mucho tiempo para hablar de otras cosas o que futbolistas de generaciones distintas intimen. Este año le ha tocado estrenarse a Raúl Gaitán, uno de los futbolistas mayores (28 años) de la cita. Tampoco suele faltar la sesión de trucos de magia del padre de Juan Rodríguez, un profesor apasionado del balompié.

Seguramente, lo más llamativo de esas cenas sea ver a Antonio Tapia integrado como uno más. El de Baena siempre supo salvar la distancia entre el técnico y el futbolista para convertirse en uno más de sus amigos. Su obra, amén de formar a futbolistas que hoy hacen carrera en Primera, fue la de edificar una familia en blanco y azul.

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