Un febrerillo más loco para el Barça

  • A las dudas abiertas por la gris respuesta del campeón como visitante se une la dureza y saturación del calendario, con la semifinal ante el Valencia · El Real Madrid, encima, afronta un tramo de Liga más liviano

Hasta el pasado fin de semana, pocos se atrevían a proclamar a los cuatro vientos que la Liga virará al blanco del Real Madrid allá por mayo. Cinco puntos de ventaja no eran tantos con toda una vuelta por delante y la visita del líder al Camp Nou aún pendiente. Hoy, la distancia es ya de siete puntos. Nadie más cualificado que este Barcelona de Guardiola para enjugar esa desventaja con tres meses y medio de competición aún por delante, pero las dudas no estriban en la frialdad de los puntos, reposan más en el calor de las sensaciones, de las constantes vitales que se adivinan en un coloso y otro. El Madrid golea por sistema mientras el Barcelona no se reencuentra cuando juega lejos de su casa.

Para que vuelva la emoción, lo primero que deben hacer los campeones es ponerse las pilas fuera de casa. El contraste entre el Barça local y el Barça visitante es cada vez más acusado. Ya han jugado 10 partidos cada uno. El doctor Jeckyll ganó nueve partidos y empató uno solo, aquella noche en que Dios jugó disfrazado de Javi Varas; mister Hyde salió victorioso de sólo cuatro desplazamientos, ha empatado cinco y dobló las rodillas en Getafe. Jeckyll ha marcado 43 goles (4,3 por partido) y Hyde, 16 (1,6).

Tiene por delante el equipo azulgrana nueve salidas para recuperar el terreno perdido... o confirmar que hay relevo en el trono después de tres años de reinado en la Liga: Osasuna, Atlético de Madrid, Racing, Sevilla, Mallorca, Zaragoza, Levante, Rayo y Betis.

Por ahora, deberá negociar el Barcelona el hándicap que se le presenta a corto plazo, provocado por su éxito reciente en los dos últimos clásicos: ese doble pulso con el tercero de la Liga, un Valencia que promete 180 minutos de intensidad.

El Barça visita Mestalla mañana, recibe a la Real Sociedad el próximo sábado, se mide con el Valencia en el Camp Nou el miércoles siguiente para resolver el pase a la final copera y el sábado 11 comparece en una plaza siempre complicada, Pamplona.

En ese tiempo, el Madrid se dedicará a preparar sus dos partidos de Liga, el primero cerca del Bernabéu, en Getafe el próximo sábado, y el domingo 12 en casa ante un Levante venido a menos.

Más curvas para el Barcelona en su proceloso mes de febrero: retomará la Champions una semana antes que el Real Madrid. El primero viaja a Leverkusen para jugar el martes 14, y tras jugar entre semana todo un partido de Champions vuelve a recibir al Valencia, esta vez en Liga el mismo día que el Madrid vuelve a jugar en casa, ante el Racing.

En resumidas cuentas, los azulgrana cuentan en este febrero con Real Sociedad y Valencia como locales en Liga, y viajan a dos campos complicados, los de Osasuna y Atlético de Madrid. Además, afrontan la semifinal ante el Valencia y la ida de la Champions ante el Bayer 04. Y en el mismo mes, el Madrid tiene un panorama bastante más llevadero: viaja en autobús a Getafe y Vallecas, recibe a Levante y Racing y vuela a Moscú para jugar ante el CSKA.

No sería extraño que si el Barcelona se deja algún punto más en las cuatro jornadas del mes que entra mañana, la desventaja de siete puntos que tiene con respecto al Real Madrid se eleve y la Liga quede prácticamente sentenciada antes de que llegue marzo.

no todo es messi

Al margen de ese mayor apetito que pueda reflejar el vestuario madridista, en contraposición de un Barcelona que puede acusar cierta fatiga mental, hay nombres propios que ayudan a explicar el atasco del campeón. El primero, Villa. En una plantilla de una calidad muy por encima de la cantidad, la baja del fantástico delantero se está notando, porque siempre no va a aparecer Messi: a veces, su vaselina se va desviada, como pasó en Villarreal. A estas alturas de la pasada campaña, el Guaje sumaba ya 13 goles; en esta Liga, hasta lesionarse a mediados de diciembre en Japón, acumulaba cinco. Y por cierto, las lesiones musculares son una plaga en este Barça: Alexis, Iniesta, Pedro...

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