Una generación emigrante

  • Las mejores piezas de la prometedora hornada de nacidos en el 95 y en el 96, menos Soluade y Karahodzic, han marchado a Estados Unidos El último, José Alberto Jiménez

Justo cuando en Los Guindos hay un encendido debate sobre cómo completar la primera plantilla del Unicaja, con partidarios de acelerar los tiempos y dar hueco ya a los jóvenes y otros que prefieren seguir cocinándolos a fuego lento, ayer se constató la marcha a Estados Unidos de otro joven canterano, José Alberto Jiménez. Internacional sub 18 y sub 19, jugó hace un mes el Mundial de esta última categoría con España en Creta. Alero de 2.00 metros, miembro de la cantera del club desde pequeño, Coíno, como le conocen sus compañeros por su localidad de procedencia, se marcha a Eastern Florida State College, un

junior college, algo así como el curso puente hacia la universidad.

Jiménez emprende el camino que ya han recorrido varios compañeros de su generación en Los Guindos. La del 95/96 era de las más prometedoras que se avistaban en años de la factoría malagueña, pero casi todas su mejores piezas han tomado el mismo camino, ir a Estados Unidos a compatibilizar estudios y baloncesto. Quedan en el club Morayo Soluade y Kenan Karahodzic de ese bienio y en ambos se piensa como miembros del primer equipo a medio o corto plazo, son los motivos principales del anterior debate.

El pionero en esta camada emigrante fue Rubén Guerrero (1995), el jugador malagueño más alto que se ha conocido (2.11 metros), que en el verano de 2013 decidió marcharse a una prepschool (concepto similar al de junior college) de Kansas para preparar su salto a la NCAA pese a que ya había dispuesto de minutos con el Clínicas Rincón en LEB Plata. Es lo que pretende hacer Jiménez, que también jugó esta temporada en Oro con el Clínicas, mejorar su dominio del inglés y adaptarse al país antes de acceder a una universidad. Guerrero eligió a South Florida y Francis Alonso, un año más tarde, siguió los mismos pasos con otro prepschool en Massachusetts y el salto próximo a la universidad de Greensboro. También se marchó en 2014 Víctor Ruiz, que la pasada temporada jugó en Hawaii. Es el único de este repóker que no ha sido internacional por España. Alonso y Guerrero han sido subcampeones de Europa sub 20 este verano y Jiménez, como también Alonso, jugó el Mundial sub 19. Cierto es que ninguno con gran protagonismo en sus selecciones y que Los Guindos siempre ha provisto de jugadores a España en los últimos 20 años.

El adalid de esta generación es Domantas Sabonis, que precisamente ayer debutó con la selección absoluta de Lituania. Viene de promediar un doble doble en el Europeo sub 20. Fue el que más cerca estuvo de consolidarse en el primer equipo, de hecho había dado el salto. Jugó minutos importantes en ACB y Euroliga, pero ni la apuesta de Joan Plaza le sedujo para permanecer en Málaga y renunciar al salto. Es indudable que el efecto llamada ha resultado y que es difícil competir con el bagaje que ofrece compatibilizar una carrera con el baloncesto y tener la oportunidad de adquirir otro idioma. Una de las razones por las que en el seno del Unicaja se quiere apostar por jugadores canteranos para completar el primer equipo es para ofrecer argumentos para que se queden, pero es una situación de complicada solución. Los resultados se verán a medio y largo plazo, también con la evolución que experimenten los jugadores en Estados Unidos. El regreso no siempre fue sencillo, en los años 90 se vivió una experiencia similar en el baloncesto español. Algunos, como Rodrigo de la Fuente e Iker Iturbe, alcanzaron la selección nacional. Otros no triunfaron en el baloncesto. Ello desde la perspectiva competitiva. Desde la académica y la formativa, la garantía de tener estudios tiene poca alternativ en España, donde compatibilizar es mucho más complicado.

Esta situación también hace debatir sobre la cantidad que se invierte en Los Guindos en la formación, que es alta. Jugadores como Víctor Ruiz y José Alberto Jiménez difícilmente hubieran tenido encaje en el primer equipo, no se les tenía catalogado entre los técnicos cajistas como proyectos de máximo nivel. Pero Guerrero, Sabonis y Alonso sí tenían las cualidades evidentes, cada uno en su escala, para estar en la órbita del primer equipo.

De cualquier forma, la factoría sigue produciendo y el Clínicas Rincón y en los diferentes equipos de cantera siguen germinando jugadores interesantes. Juniors, cadetes e infantiles han estado esta temporada entre los tres mejores de España.

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