El héroe huye del protagonismo

  • Casillas dice que jugarse cada día el aperitivo a penaltis con Reina y Palop le ayudó en la tanda

Iker Casillas, capitán de la selección española, asumía ayer con humildad su papel decisivo ante Italia. "No me gusta ser protagonista de nada. Cuando te nombran desde la grada te crea nerviosismo, aunque te enorgullece e intentas agradecerlo. Soy muy vergonzoso y ayer intenté que el protagonismo fuese para todo el mundo", aseguró en Onda Madrid.

Iker relató cómo vivió la tanda de penaltis en la que detuvo dos e impulsó a España a las semifinales de la Eurocopa 2008. "Vino Ochotorena y me dijo que si quería algún consejo. Le dije que no quería nada. Le pedí que me dejase a mí decidir dónde me tiraba", desveló. El clásico que protagoniza en los entrenamientos, jugándose a penaltis el aperitivo con Reina y ahora Palop, le ha ayudado a mejorar en esta faceta, según admite. "Desde que nos jugamos el aperitivo se aprende mucho más y hace que te intereses más por los penaltis. Aunque es una lotería tiene parte de culpa de las paradas", admitió.

Casillas contó que en el último penalti no pudo controlar los nervios y se dirigió al lanzador, Cesc Fábregas. "Le dije que por favor lo metiera como sea, que entrase el balón. Había mucha tensión".

Por último, agradeció el apoyo que recibe de la afición española y los consejos que le ha dado durante su carrera Aragonés. "Después de cuatro años, la relación con el míster se ha ido consolidando. Gran parte de mi experiencia se la debo a todos los veteranos que he tenido en la selección y lo que me ha inculcado Luis para madurar", dijo.

"Me acordé de toda la gente, la familia, compañeros. Llevamos mucho tiempo trabajando juntos. Ya tocaba una alegría. No podía ser caer en penaltis otra vez el 22 de junio. Habría sido un palo muy duro para un grupo humano de lo mejor que me he encontrado", concluyó el héroe español.

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