El negocio de la Copa Davis

  • Los cada vez más altos cánones impuestos por la Federación, unidos al coste que supone habilitar la pista, hacen de este evento un lujo por el que no todas las ciudades están dispuestas a optar

Acoger un evento internacional supone para cualquier ciudad un gran esfuerzo tanto a nivel económico como humano. Ser sede de la semifinal de la Copa Davis, algo que aún está en juego y que se decidirá el 9 de mayo, es por tanto una fuerte apuesta por la que sólo algunas urbes han decidido pujar.

El organismo nacional encargado de elegir la ciudad en la que en el mes de septiembre jugarán las selecciones española y estadounidense, la Real Federación Española de Tenis (RFET), pone unos requisitos iniciales sobre los cuales cada ciudad puede añadir algunos aspectos. En esta ocasión, la RFET pedía un presupuesto inicial -a entregar al organismo público- de 750.000 euros (el doble que el año pasado) más una pista al aire libre en la que se puedan dar cita al menos 12.000 espectadores. En lo que a las entradas se refiere, también se ha producido un cambio en esta edición con respecto a la del 2003 pues, mientras que en la eliminatoria que acogió Málaga el 100% del dinero recaudado con las primeras 10.000 entradas iba destinado a la Federación y el 50% de las restantes, también, en esta ocasión el dinero recogido por todas las localidades se reparte entre las dos partes.

La adaptación de una pista como la que proponía Málaga para esta edición del torneo suponía un gasto de entre 700.000 y 800.000 euros, asumidos en esta ocasión por el Ayuntamiento de la ciudad íntegramente, mientras que en 2003 este gasto iba a medias entre RFET y el Consistorio de Málaga.

Con todos estos requisitos cumplidos, Málaga y Marbella solicitaron ser sedes del evento, una petición que compartieron con Valencia, Barcelona, Murcia, Santander, Benidorm, Madrid, Gijón, Tenerife y Jerez de la Frontera. De ellas, las cuatro primeras han sido eliminadas en las dos cribas realizadas por la Federación Española.

Mientras que para algunos esto se debe sólo a que las ciudades eliminadas ya han albergado alguna eliminatoria de la Copa Davis, para otros es sólo una cuestión económica. Frente al canon inicial de 750.000 euros varias ciudades hicieron público su intención de dar una cifra mucho mayor a la señalada por la Federación. Gijón ofreció 850.000 euros al ente federativo, mientras que Madrid superó el millón y medio de euros (1,6) en su apuesta. "Nosotros no vamos a entrar en peleas de mercadeos, ofrecemos calidad e infraestructuras", reconocían fuentes de la candidatura malagueña hace algunos días.

En caso de que esto fuera real y el hecho de albergar una competición se convirtiera en una mercancía entre las ciudades y la RFET, los factores deportivos dejarían de ser lo primordial quedando todo supeditado al lucro económico.

No obstante, la Federación no es la única que se lucre en un evento de este tipo, pues para cualquier ciudad es casi imprescindible el retorno que tendría en cuanto a su promoción a nivel mundial.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios