El planteamiento perfecto

  • El plan del técnico estuvo muy bien apoyado por la gran actuación del equipo a nivel individual y coral. El éxito obtenido consiste en reducir a un equipo superlativo a sólo situaciones de centro y remate.

Increíble el triunfo del Málaga. La semana pasada ya avisábamos de que no sería fácil puntuar en el Camp Nou y de todas las variables que debían salir bien para ello. Así que está clarísimo que Javi Gracia hizo el planteamiento perfecto. Obviamente, muy bien apoyado por la gran actuación del equipo a nivel individual y colectivo. El éxito de lo conseguido reside en la falta de peligro que tuvo el Barcelona en ataque; reducir a un equipo superlativo a sólo situaciones de centro y remate habla perfectamente del gran rendimiento obtenido a lo previsto previamente en la pizarra.

En estos partidos resulta vital la disposición en el campo y la ocupación de los espacios. El Barcelona, como hace habitualmente, salió al campo con el clásico dibujo de 1-4-3-3. La principal novedad fue la presencia de Rafinha en ausencia de Xavi y Rakitic. Como viene haciendo de un tiempo a esta parte Luis Enrique, en el tridente de ataque Messi arrancaba desde la derecha. La manera de contrarrestarlo por parte del Málaga fue un planteamiento claro de 1-4-4-2, con un repliegue intensivo en medio campo de todos los jugadores y una clara consigna: bloquear la zona central, donde demostraban estar muy juntos en el doble pivote y así evitar distancias entre líneas, donde el Barcelona suele fracturar los partidos.

Los jugadores de la línea de defensa se llevaron un merecido reconocimiento. No es fácil dejar a cero al Barcelona, menos en su propio campo. Los cuatro de Javi Gracia aplastaban los espacios con el centro del campo de manera coordinadísima. Conviene precisar que una de las fuentes de ataque de los equipos de la zona de arriba está en las situaciones de superioridad por banda. Pues bien, el Málaga bloqueó esas zonas, simplemente permitió centros previsibles donde los centrales y el lateral opuesto dominaban por arriba. Tanto Rosales como Miguel Torres siempre recibieron ayudas de los Samus y coberturas de los jugadores de centro. Además, fue fundamental la buena actuación en el uno contra uno, donde tanto el venezolano como el madrileño se mostraron infranqueables ante dos huesos duros como son Messi y Neymar.

Brilló el carácter colectivo de todos los jugadores blanquiazules. En jugadas de banda, las ayudas eran constantes y el equipo realizaba basculaciones perfectas. Esta cuestión, ayudada por la circulación lenta del equipo blaugrana, permitió al Málaga abandonar la banda contraria, pero se recomponía inmediatamente cuando llegaban los centros diagonales.

Esa fue la mitad de un gran trabajo. En ataque, el Málaga dio con la clave, atacaba con numerosas unidades, hasta 4 o 5 jugadores se descolgaban al contragolpe, lo cual provocaba que el Barcelona siempre tuviera que tener jugadores en vigilancia defensiva. Además, para completar el planteamiento inicial los atacantes tenían que mostrar este descaro en la situaciones que se le presentaban a la contra, una suerte del juego en la que también fueron capaces de asociarse con precisión y velocidad. Otra de las cuestiones llamativas en ese sentido fue la alineación sin un nueve de referencia clásico. Lo que hizo el Málaga fue jugar con dos delanteros replegados. Era importante tener los jugadores del perfil de Samu o Juanmi, que fueran rápidos, descarados y que se sintieran cómodos atacando con muchos metros por delante. La entrada de Juanpi en la segunda mitad no cambió nada, ya que Samu Castillejo cumplió las mismas funciones que hasta el momento estaba realizando el delantero de Coín.

La radiografía del gol vino a confirmar un objetivo en ataque claro y conciso, donde el portero leyó rápidamente por dónde se podía hacer daño al rival, como acabaría ocurriendo.

Para muchos, llamó la atención el mal partido firmado por Messi y Neymar. Ello vino muy propiciado por el achique de espacios y aglomeración de defensores al que fueron sometidos, otro de los grandes aciertos del conjunto blanquiazul y su entrenador el pasado sábado.

Aunque en el bando malaguista muchos estuvieron a un altísimo nivel, llamó la atención el partidazo cuajado por Sergi Darder. En general, el doble pivote malaguista fue un eje donde se gestionaron todas las jugadas de defensa y ataque con acierto.

Habitualmente, el paso de los minutos suele desgastar a los equipos en el Camp Nou o hacerles meterse atrás. Pero el Málaga no sufrió ninguna fractura a su engranaje defensivo, Luis Enrique se mostró inoperante y cayó claramente ante el planteamiento genial de Javi Gracia, que encontró las claves para desactivar al Barcelona y hacerle daño.

Podría hablarse del debate de ver al Málaga jugando a la contra a tenor del gran éxito que dio en Barcelona. Cada partido es un mundo y obviamente hay que tener en cuenta el planteamiento del rival, pero es importante tener una identidad propia, y creo que el Málaga se siente muy cómodo con el balón y llevando la iniciativa. Eso sí, es importante competir siempre, puesto que el partido tienes fases en las que llevas el control del juego y en otras no es así.

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