De 'play off'

  • Obligación El Unicaja visita Las Palmas con el riesgo de caer fuera de los ocho mejores si pierde en la pista insular Motivación Con una semana para preparar el partido, los de Scariolo buscan un golpe de autoridad que espante los miedos

Visitar las Canarias en cualquier fecha del año supone encontrarse con buen tiempo, aunque la panza de burro, ese curioso fenómeno meteorológico por el que se acumulan nubes de baja altura que sirven de pantalla al sol, rebaje la temperatura y aumente al mismo tiempo la sensación de modorra. Aquí durmió ayer el Unicaja, en el altísimo AC Gran Canaria, 24 plantas de alto. Aunque el tiempo invite a salir a la calle y a beberse un mojito, no está precisamente de vacaciones la expedición malagueña en Las Palmas, ayer paralizada por el derbi futbolístico canario entre la Unión Deportiva y el Tenerife.

Esta mañana (12:00, hora insular, una más en la Península) la atención deportiva de la isla se traslada al Centro Insular de Deportes, donde el Unicaja juega un partido que se podría de definir como de antesala de play off. O prácticamente como un partido de eliminatoria por el título.En la pequeña caldera del Granca hay cosas trascendentes en juego. Quedan seis jornadas y el cupo de errores del Unicaja no es amplio precisamente. La aspiración en liga regular, a día de hoy, es simplemente estar en el play off. Sabe a poco para el presupuesto del equipo, pero es la cruda realidad. Se puede soñar con algo más en las eliminatorias, pero primero hay que merecer ese derecho.

Con una victoria de renta sobre el Gran Canaria, una derrota por más de 15 puntos (101-86 ganó el equipo malagueño en la ida) podría desembocar en la salida virtual de los de Scariolo de zona de lucha por el título a cinco jornadas vista del fin de los rutinarios 34 partidos de temporada regular. Una victoria, sin embargo, supondría despejar prácticamente las dudas. Serían dos triunfos más el averaje el colchón sobre el corte de los ocho mejores.

Con los sempiternos problemas de personalidad y mentalidad a cuestas cuando se juega lejos de Málaga, confiar hoy en que gane el Unicaja supone un ejercicio de fe. La semana completa de trabajo para preparar exclusivamente este partido ayuda a pensar en una mejoría o en una extensión de la buena imagen ofrecida en Bilbao durante tres cuartos antes del clásico desplome final. Las dudas sobre Santiago han regresado (¿acaso se marcharon alguna vez?) y el fichaje de Castle comienza a parecer una broma pesada (si no juega aun estando lesionado Cabezas, ¿cuándo podría hacerlo?). En el aspecto positivo está el regreso a una convocatoria de Alfonso Sánchez, a escasos días de recibir el alta médica. El canterano necesitará varias semanas para comprobar si estará competitivo para los play off. Pero, al menos, verle con una sonrisa y con ganas de comerse el mundo ayuda a recuperar la fe después de ver el eterno rostro mustio de algunos de sus compañeros. A ver si el buen clima canario les anima.

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