La primera 'pica' de Tapia

  • El entrenador del Málaga dirigirá en Sevilla su partido número cincuenta como técnico de Primera

Cuando se sentó por primera vez en el banquillo del Málaga Antonio Tapia aseguró que para sentirse entrenador de Primera tendría que dirigir al menos cien partidos en la élite del fútbol patrio. Más de tres años y medio después de aquella afirmación, el técnico de Baena cumplirá mañana en el Sánchez Pizjuán la mitad de su aprendizaje: concretamente cincuenta partidos como técnico de la máxima categoría del fútbol español.

Fue un 15 de enero de 2005 cuando Tapia dirigió por primera vez al Málaga después de que Serafín Roldán destituyera a Gregorio Manzano por los malos resultados del equipo. Prácticamente, llegó por la puerta de atrás y sin hacer ruido completó una segunda vuelta histórica. Su bagaje de 11 triunfos, tres empates y seis derrotas dejó al equipo en la décima posición de la clasificación.

Tras su excelente temporada, Roldán volvió a depositar su confianza en el fuengiroleño, que, sin embargo, sería destituido por el hasta entonces director deportivo del Málaga, Manolo Hierro, que, paradójicamente, completaría un paupérrimo registro de una victoria, cuatro empates y 12 derrotas. Años después de aquella destitución, un gran número de jugadores que estuvieron a las órdenes de Tapia confiesan que si no se hubiera producido el cambio en el banquillo blanquiazul, el equipo se podría haber salvado ese año del descenso.

El currículo de Tapia también se forja con el único partido de Copa de Rey que el Málaga disputó bajo su mandato. Fue en el año 2005 ante el Baza en una eliminatoria en la que los blanquiazules cayeron en la tanda de penaltis (4-3) después de que el partido finalizara en tablas (1-1).

Con esa experiencia copera y tras esas dos temporadas, el de Baena se sentaba este verano otra vez en su banquillo con 42 partidos a sus espaldas. Después de estas siete primera jornadas, en las que el equipo ha encadenado tres victorias, tres empates y una derrota, Tapia cumplirá los cincuenta partidos en la élite en su mejor momento desde que se hiciera cargo del Málaga. Las tres victorias consecutivas (Valladolid, Recreativo y Getafe) y la línea ascendente que el juego de los blanquiazules está dibujando en las últimas jornadas son su principal aval.

En una entrevista publicada por este periódico este verano, el de Baena aseguraba que en las últimas temporadas había amasado "un mayor conocimiento del fútbol", pero seguía pensando que debía estar al menos dos o tres temporadas en Primera para sentirse un técnico de esa categoría. Como confesó, esta temporada tendrá más tiempo para continuar su aprendizaje, pero lo que sí es cierto, como aseguran sus colaboradores más cercanos, es que a capacidad de trabajo "muy pocos entrenadores le pueden ganar".

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