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El proyecto crea dudas (4-0)

  • El Sevilla cae goleado ante el Barcelona y deja escapar el título, pero aún peor fue el nivel ofrecido.

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Alarmas encendidas en el Sevilla. Más que perder la Supercopa contra el Barcelona en sí, que era una probabilidad asumida por todos los que sienten la fe balompédica nervionense, el conjunto entrenado por Antonio Álvarez dejó ayer a todos los suyos con la cabeza dándole vueltas a las mil cavilaciones que se pueden realizar respecto al futuro de este equipo. Que este rival cargado de campeones del mundo y capaz de interpretar el fútbol de una manera primorosa te gane e incluso te golee es una cosa, pero otra bien distinta es la manera como los que vestían de blanco se empeñaron en que así fuera.

Porque el Sevilla tiene una cuota de culpa considerable en lo que ayer sucedió. Tanto que el taquillero del Camp Nou tal vez debiera haberles cobrado las entradas a esos futbolistas que se limitaron a asistir al espectáculo como si se tratara de meros espectadores, jamás de protagonistas directos del mismo. Bueno, se les puede admitir el calificativo de secundarios, no más.

Eso fue el Sevilla en la noche de ayer, un equipo menor, pero menor hasta bajar a los avernos, hasta permitir que el Barcelona jugueteara con él sin necesidad siquiera de quemar demasiadas energías para conseguirlo. Porque bastaba tal vez con eso, con exigir a los hombres de Guardiola para que éstos se fundieran debido a la escasez de entrenamientos que acumulan.

Pero no. Que nadie se excuse en que no estaban futbolistas tan imprescindibles como Luis Fabiano o Kanoute, porque sí estaban muchos otros entre los once. Lo cierto es que los hombres que eligió Antonio Álvarez para afrontar este encuentro salieron cohibidos desde el principio y fueron incapaces de demostrar la hombría, o la capacidad, necesaria para conquistar un título.

Pueden rescatarse muchos ejemplos puntuales a lo largo del partido, pero uno de ellos llegó en el minuto 55, cuando Diego Capel le puso un balón atrás a Negredo y éste, en un semicontrol, le dio un globito de lo más inocente a Víctor Valdés. No menos trascendente, está claro, fue la manera como Konko abrió el marcador al golpear el balón hacia su propia portería sin nadie que lo hostigara; o la indecisión de Palop para salir en el pase de Xavi a Messi del segundo tanto; o la impericia del mismísimo Jesús Navas para quedarse con algún balón para salir a la contra, algo a lo que se pueden sumar también los ausentes Alfaro y Diego Capel; o ese trote cochinero de Romaric que le incapacita para llegar a una pelota dividida antes que el rival; o los pelotazos sin sentido de Fernando Navarro en busca de no complicarse la vida; o la forma de defender un saque de esquina en el minuto 77 que terminó con Palop repeliendo el balonazo de Villa con todos sus compañeros mirando. Del repaso individual quizá, sólo quizá, se podrían salvar Escudé y Zokora, pero tampoco es cuestión de elogiarlos. En absoluto.

Eso fue el Sevilla al que Antonio Álvarez felicitaba en el centro del campo de manera individual al término de los noventa minutos, no se sabe por qué. El Sevilla ni siquiera fue un quiero y no puedo, sólo se quedó en lo segundo, en demostrar desde el principio hasta el final su incapacidad para competir con este Barça. Y eso, por muy bueno que sea el adversario, no es normal, algo falla en este arranque de temporada que se está tornando complicado para los nervionenses.

Porque se exceptúa la segunda mitad de la ida de esta Supercopa, en la que sí se pudieron apreciar algunos detalles ilusionantes, y el balance no puede ser más negativo. El Sevilla, hasta ahora, parece que no juega a nada, pues parte con el ideario asumido de querer la pelota, de tenerla más que el contrincante, y la realidad se empeña en demostrar que es todo lo contrario cuando éste también se empeña en tenerla. Otra cosa es cuando el Braga, por ejemplo, renuncia a esa posesión y se acula atrás para intentar otro tipo de juego. Entonces el Sevilla sí mueve el balón, pero tampoco es capaz de buscar profundidad con él y eso es como no tener ninguna de las dos cosas.

Son reflexiones en tiempo de pruebas, en una fase en la que aún se pueden corregir algunas cosas, pero la verdad es que los nubarrones cada vez se ennegrecen más y el trabajo de laboratorio deberá ser intenso si se pretende enderezar la situación. El martes, en la previa de la Liga, llega otro torito embolado con la visita del Braga y ahí sí que no habrá vuelta atrás. O se mejora esta imagen patética o el proyecto puede tambalearse.

Ficha del partido:

3. Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Abidal, Maxwell; Xavi, Busquets, Keita, Messi, Bojan (Iniesta, min.57) y Pedro (Pedro, min.57).

0. Sevilla FC: Palop; Dabo, Konko, Escudé, Fernando Navarro; Alfaro (Perotti, min.62), Zokora, Romaric (Cigarini, min.62), Capel (Luis Fabiano, min.62); Navas y Negredo.

Goles: 1-0, min.14: Konko (pp). 2-0, min.24: Messi. 3-0, min.44: Messi. 4-0, min.90: Messi.

Árbitro: Fernando Teixeira, del comité cántabro. Mostró cartulina amarilla a Romaric (min.34), Piqué (min.79) y Cigarini (min.89)

Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de la Supercopa de España, disputado en el Camp Nou del FC Barcelona ante 67.414 aficionados, según datos oficiales. El nuevo presidente del Barcelona, Sandro Rosell, se estrenó en el palco de honor. El presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel Maria Villar, entregó la Copa de Campeón de la Supercopa de España al capitán barcelonista Carles Puyol, que no jugó.

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