No retorno en Madrid

  • El Unicaja debuta en la Copa del Rey ante un peligroso Kalise Gran Canaria con la responsabilidad de hacer un buen papel tras las últimas derrotas que han dañado la confianza del equipo malagueño

Febrero el loco, según la sabiduría popular. El mes más corto del año, cambios radicales del clima aparte, es sinónimo de Copa del Rey, la particular demencia del baloncesto patrio. Vorágine de canastas, siete partidos en un largo fin de semana que coronan al campeón de la primera parte de la temporada. Ayer quedaron fuera dos contendientes, hoy otros dos. Darwinismo implacable, la ley del más fuerte, el más poderoso de un día, a una hora.

La cita del Unicaja es a las 19:00 horas. El esplendoroso Palacio de los Deportes madrileño, todo amplitud y luminosidad, es el escenario. En sus cenizas reposan la sangre y el sudor de legendarias veladas de boxeo, olor a tabaco de largas sesiones de ciclismo en pista. Y partidos de baloncesto, mucho baloncesto, de todos los colores. Aquí jugaron Drazen Petrovic y Arvydas Sabonis con el Real Madrid y con Yugoslavia y la URSS, en una semifinal histórica del Mundial de 1986, aquella de los pasos y el llanto de un imberbe Vlado Divac por una increíble remontada soviética. Allí estuvieron los Estados Unidos del gigante David Robinson y el menudo Tyrone Bogues. Un día también apareció Larry Bird con sus Celtics.

Aquí, en el Palacio, echó los dientes Carlos Jiménez, hoy jugador del Unicaja, con el Estudiantes. Con el cambio de siglo, un incendio derruyó el antiguo edificio y se construyó sobre sus cimientos un nuevo coliseo adaptado a los tiempos modernos que añade capítulos a la historia. El Tau campeona en estas mismas tablas en 2006. Un año después vimos las lágrimas de Pau Gasol después de fallar el tiro que valía el oro europeo para España.

Aquí debuta el Unicaja, rodeado de la incertidumbre propia de un estreno. Los ensayos previos resultaron desalentadores, especialmente la derrota en Málaga ante el CB Murcia. "Lamentable", dice Gomis que fue la actitud de aquel día. Aíto intervino el lunes públicamente y retó a sus jugadores a que esta tarde le demuestren que tienen ganas de vencer, hambre de victoria, que él duda. Hace un año dijo más o menos lo mismo antes de viajar a Vitoria. Volvió con el título para su Joventut, el de Rudy y Ricky. Tácticas psicológicas de Aíto, que jugó la primera fase final de la Copa en formato ACB, allá en 1984. Ganó cinco títulos y jugó una veintena de ediciones que le hacen saber medir los tiempos de este torneo. Nadie lo ganó más que él, así que el beneficio de la duda siempre lo tendrá.

Sucede que este Unicaja que parecía redondo en noviembre, cuando la plaga de bajas y se ganaba en Tel Aviv, se ha difuminado con el cambio de año y genera dudas. Se ha perdido un punto de agresividad defensiva que permitía gobernar el ritmo de los partidos. Cuesta atacar en estático, no se anota desde fuera con fluidez y los rivales lo explotan. Se necesita encontrar el interruptor para que el mecanismo se regenere. Puede ser eso, sólo un click. El equipo está ahí, el talento también. Está el imprevisible Haislip, que llega de jugar su mejor partido en Málaga. Está el corazón de Berni y el renqueante Cabezas, la contagiosa curiosidad de conocer la Copa de Cook y Kelati, la inteligente experiencia de Carlos Jiménez, la dura pegada de Archibald y el entusiasmo de Ndong. La voluntad de Welsch, la muñeca privilegiada de Germán y la explosividad de Gomis. No es poco. Todos a su mejor nivel son temibles.

Enfrente está el Kalise Gran Canaria, cansado de ser la cenicienta amable, siempre digna pero nunca ganadora. Sus participaciones en la Copa se cuentan por derrotas, siempre en el primer partido. Nadie se acostumbra a perder, incluso cuando se compite por encima de sus posibilidades. Bien lo sabe el director general del Unicaja, Berdi Pérez, que contribuyó decisivamente al crecimiento y asentamiento del club amarillo. Equipo interesante el canario, que ya no es sorpresa. Carl English, un tirador tremendo en el radar del Unicaja, es el máximo ejecutor, pero hay un bloque versátil y experimentado a sus espaldas. La pervivencia de la filosofía es la mejor garantía de éxito. Aíto sabe lo que hay. Maldonado, técnico del Kalise, le levantó una Copa del Rey a su Barça en Murcia, año 1996, con el entrañable TDK de Chichi Creus.

Un millar de malagueños y grancanarios, los animosos pío, pío, darán colorido al partido. Las aficiones también juegan, es también su fiesta pese a que los elevados precios de la ACB hayan enfriado la atmósfera. Es el baloncesto, es la Copa, la niña bonita del baloncesto español. El Unicaja comienza hoy el cortejo.

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