El triple, ese desatascador

  • Cinco en el primer tiempo de Siena (46 puntos) y ninguno en el segundo (23)

Todo aquel que haya jugado al baloncesto sabe que meter un triple es una sensación única. Marcus Haislip, el portentoso ala-pívot que militara dos temporadas en el Unicaja, respondía con elocuencia cuando se le preguntaba si prefería uno de sus espectaculares mates o uno de sus habituales triples: "Un triple, vale tres puntos. El mate, dos". Pragmatismo puro y duro.

El Unicaja tiene un problema serio en el tiro exterior. Y el baloncesto es un deporte con vasos comunicantes. Si se falla en el tiro, los equipos se cierran y obturan el juego interior. Parece entonces que no se busca lo suficientes a los interiores, que muchas veces salen a destiempo para tocar bola y ejecutan lanzamientos fuera de rango. Uno de los problemas en esta secuencia de siete derrotas ha sido el triple. El acumulado desde más allá de la línea en estos siete fatídicos duelos es de 30/129, es decir, un descorazonador 23.2%. La traducción en puntos es que hasta entonces el Unicaja rondaba los 80 por duelo, juntando Euroliga y Liga Endesa, y ha descendido en este tramo malo a 65.4, con la sima de los 49 puntos de Las Palmas.

En Siena se constató lo que cambia el juego cuando el triple entra o cuando no. Al descanso, el Unicaja firmaba 5/8 en triples. Tras él, 0/8. En el primer tiempo, 46 puntos, en el segundo justo la mitad, 23. El asunto es que el Unicaja es el peor equipo de la Euroliga en triples (27.2%), sólo superado por el ya eliminado Olimpija (23%). En ACB, se firma un 33%, también en zona baja de porcentaje.

Particularizando, Peric arrastra un 3/24 y Rowland un 10/39 en lo que va de temporada. Llama la atención también el 8/41 de Fitch en la Euroliga. En fin, el triple atasca o desatasca.

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