La vida después de Juan Dixon

  • Clave El Unicaja afronta su primer encuentro sin el escolta estadounidense ante un sobrio Cajasol Necesidad No juega Freeland, Lima volverá a tener minutos y regresa Gomis

Ha sido como un fugaz romance veraniego. Juan Dixon llegó, deslumbró y hechizó. Cuando más se podía disfrutar de él, el cuento se ha acabado. Relación breve, intensa y final acorde a esta campaña de cuchillos largos en el Unicaja, donde no se encadenan buenas noticias y cunde el desánimo. Plaga de lesiones, malos resultados y, ahora, un positivo de hace tres meses en Salónica que sale a la luz para arrancar la alcayata a la que se había agarrado el equipo malagueño para no caer más abajo. Empieza la vida sin Juan Dixon, que ayer recibió los ánimos de sus compañeros y jefes en el entrenamiento en el Martín Carpena. Hasta que llegue el contraanálisis, sólo queda esperar. Una pena. Un acierto se transforma en un error, no le sale nada al Unicaja, pobre Unicaja, en este annus horribilis.

Pero regodearse en el fatalismo supone mediocridad. Ahí hay una pista de baloncesto, 28 metros de largo y 15 de ancho, para reivindicarse. En pocos partidos, Dixon se metió en el corazón de los aficionados y se hizo determinante en el equipo. Pero ya no está. El resto debe asumir responsabilidades. Por ejemplo, habrá más minutos, teóricamente, para el capitán, Berni Rodríguez. Se irán incorporando Joe Gomis y Saúl Blanco, ya recuperados de sus lesiones, aunque el partido de hoy les pilla demasiado pronto. El galo podría tener algún minuto, no obstante. Y así, todos deben aportar su granito de arena para reconducir una situación complicada. La confianza del público es escasa, el nerviosismo dentro del club es innegable y el contador de la paciencia está en mínimos pese a las dos victorias ante Lagun Aro y Zalgiris.

No es el mejor panorama, pues, para recibir a un Cajasol muy mejorado respecto a otras temporadas. Fortificado en una defensa excelente, el equipo sevillano ha abandonado la mediocridad en la que se había instalado en lo que va de siglo y mira por encima del hombro al Unicaja, siempre por arriba en la última decada. No es un duelo más el enfrentamiento entre los equipos de las grandes cajas andaluzas. Probablemente Zabian Dowdell, por decir un nombre, desconozca lo que el partido significa. En las altas esferas gusta ganar al rival en la banca, estar por encima de él. Es cuestión de prestigio, notoriedad, buen nombre, fin último del patrocinio de los clubes. Hay que recordar que las dos finales de ACB y la final de Copa que el entonces Caja San Fernando jugó en la segunda mitad de los 90 propició que Unicaja rompiera la hucha, trajera a Maljkovic y llegara todo lo demás. El equipo sevillano siguió el camino inverso.

No es un encuentro más, como no lo será ninguno de los que quedan por disputar. En primer lugar, hay que acceder al play off. Y después, intentar evitar al poderoso trío de cabeza. Eso pasa por alcanzar el quinto puesto que a día de hoy ocupa el equipo sevillano. Se le podría dar en esta matinal un bocado sustancioso a ese hueco. Si se gana por más de dos puntos, la diferencia sería de dos partidos y al average a favor. 63-61 fue el resultado en la capital hispalense, con Taquan Dean, ahora en Vitoria, errando la última posesión para ganar el encuentro. Aquel día Giorgos Printezis bordeó la tragedia con un choque fatal contra el suelo que quedó en un monumental susto y un mes y medio de baja por un problema en el hombro. Queda lejano aquello. Fue la quinta derrota consecutiva del Unicaja en el arranque en la ACB. Una mochila pesada con la que carga el equipo malagueño. Desde entonces, el balance del equipo es un tolerable 10-6. Pero es lo que hay, toca pelear, recuperar sensaciones, orgullo y juego. Aunque Dixon ya no volverá y Freeland estará ausente (Lima tendrá minutos), hay que mentalizarse para lo que queda de temporada. La realidad es cruda y el panorama sombrío. Pero los buenos jugadores, que los hay en esta plantilla, se demuestran en los momentos duros.

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