Astilleros 'se rinde' y entrega la gestión a los apoderados de la Junta

  • La empresa e IDEA llegan al compromiso de definir las obligaciones futuras para ambas partes · A partir del viernes se convocará junta de accionistas

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Nunca es tarde si la dicha es buena, aunque a veces es demasiado tarde para intentar subsanar los daños que ese tiempo de espera provoca en una empresa y (lo peor) sus trabajadores. Astilleros de Huelva ha dado su brazo a torcer y ha decidió retirar el principal escollo que mantenía bloqueada la aplicación del plan de actuación acordado con la Junta de Andalucía para lograr la supervivencia de los astilleros de Huelva y Sevilla, que no era otro que el visto bueno al nombramiento de los apoderados designados por la Administración andaluza.

El principio de acuerdo se firmó ayer (40 días después de haber dado el visto bueno a la hoja de ruta), aunque no será hasta el próximo viernes cuando se materialice formalmente en el transcurso de una reunión.

Ese acercamiento entre la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), dependiente de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, y Astilleros de Huelva incluye, además de la aprobación del nombramiento de José Luis Álvarez García y Ángel Díaz-Munía como apoderados generales de los astilleros de Huelva y Sevilla, respectivamente, la cesión formal del 51% de los derechos políticos de la empresa (que supone el traspaso de los derechos de votación en el conejo y junta general de accionistas) en favor de los nuevos apoderados, pero no la cesión de la propiedad, que ha sido, según fuentes de la empresa, una de las principales demandas de los accionistas.

Desde la empresa se entiende que es este punto es el que ha llevado a que la naviera cambie de postura. Aunque para ello la Junta tuvo que dar un ultimátum (que cumplió el jueves pasado) y amenazar con ejecutar todas las acciones legales y administrativas que estuvieran en sus manos. Dos días después (el sábado pasado) se celebraba en las dependencias de IDEA una reunión en la que estuvieron presentes, entre otros, representantes de Pymar y la Gerencia del Sector Naval del Ministerio de Industria, así como miembros del despacho de abogados Garrigues (que actúa bajo las instrucciones de IDEA). Cita decisiva para alcanzar el acuerdo (en el que también ha tenido mucho que ver la disposición de los miembros del consejo de administración más jóvenes). El entendimiento ha sido tal que en la carta que el presidente del consejo de administración, Antonio Moreda, remitió el domingo al consejero delegado de Pymar, Antonio Sánchez, se dice textualmente que "suscritos los acuerdos, se aceptaría que el procedimiento concursal de Astilleros sea dirigido por el despacho de abogados de IDEA", así como las medidas colaterales propuestas en la próxima reunión, aunque, eso sí, dando por hecho que "los fondos financieros para la instrumentación sean facilitados por la agencia".

Tanto fuentes de la Junta como de la empresa destacan el "clima de mutua colaboración" para sellar ese acercamiento tan esperado, en el que se defiende el compromiso de plasmar (antes del viernes) en un documento jurídico las obligaciones de ambas partes. A partir de entonces, Astilleros convocará una junta general extraordinaria de accionistas para aprobar el nombramiento de los apoderados. Esa convocatoria conlleva unos plazos legales y, por ello, tanto Álvarez García como Díaz-Munío comenzarán a desempeñar sus funciones al frente de los dos astilleros de forma "inmediata", actuando como interlocutores ante los armadores, Pymar y los representantes de los propios trabajadores.

Atrás quedan 40 días en los que no han faltado tensiones y reproches (el consejero de Innovación, Martín Soler, aseguraba un día después de la firma de la hoja de ruta que el camino había sido "difícil y tortuoso"), pero, sobre todo, lo que no ha faltado ha sido incertidumbre entre los empleados (actualmente la planta onubense mantiene a su plantilla fija de unos 250 trabajadores).

A partir de ahora (si finalmente éste es el acuerdo definitivo) comienza una nueva etapa no menos difícil, en la que los administradores tendrán carta blanca para ejecutar las acciones que consideren oportunas "pudiendo llevar a cabo una reestructuración de su actividad para poderla hacer viable, competitiva y más diversificada", recoge el acuerdo aprobado en diciembre. Ya lo advirtió Soler en su día: a partir de ahora, "hará falta mucho esfuerzo y dedicación".

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