"Boliden fue una tragedia para Andalucía y un punto de inflexión para la minería"

  • La multinacional propietaria de Cobre Las Cruces defiende su compromiso medioambiental pero exige a la Administración que desista de marcar unos límites "irracionalmente bajos" que limiten su actividad

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Tras veinte viajes a Sevilla en los últimos años, Craig Ford ya no se inmuta cuando ve que en pleno mes de abril el termómetro ya roza los treinta grados. "En Panamá es mucho peor", dice uno de los nueve vicepresidentes de Inmet Mining, la multinacional canadiense propietaria de Cobre Las Cruces, y tiene bajo su cargo el área de Responsabilidad Corporativa. Además de la mina de Gerena, donde ha invertido más de 800 millones de euros, Inmet posee otras dos minas en activo en Turquía y Finlandia y es titular de los derechos de uno de los mayores yacimientos de cobre del mundo en Panamá. El impacto económico de Cobre Las Cruces se ha empañado por los problemas del sistema de drenaje y reinyección ideado para evitar afecciones al acuífero Niebla-Posadas, que han derivado en varias sanciones y una investigación judicial a instancias de grupos ecologistas. Tras invertir 30 millones de euros, esta semana entró en servicio la planta permanente de aguas, con la que Inmet espera evitar que vuelvan a aparecer los metales pesados que originaron los expedientes.

-En el último informe de sostenibilidad de Inmet, correspondiente a 2009, la compañía expresaba su preocupación por el alto número de incidentes en Cobre Las Cruces. ¿Qué ocurrió en 2010?

-En 2009 nos encontrábamos en la fase de lanzamiento y eso continuó en 2010. Durante este periodo, la capacidad para controlar el sistema de drenaje y reinyección no era tan buena como ahora. Somos conscientes de que en cualquier lugar donde tengamos un incidente, recibiremos muchas quejas. Nos tomamos nuestra responsabilidad muy seriamente.

-¿Qué metas tienen para 2011?

-Nos marcamos objetivos globales de excelencia y salud laboral y delegamos en Cobre Las Cruces para que fije sus propias metas. Esperamos que continúe la senda para asegurar su excelente salud laboral, proteger el medio ambiente y ser responsables con la comunidad.

-Dado que han encontrado más oro del esperado, ¿la mina será más rentable en el futuro?

-¿Oro? Se refiere al gossan. El gossan es un tipo de residuo que debemos considerar detenidamente cómo procesar y rentabilizar.

-¿Es más duro su trabajo aquí que en Panamá, por ejemplo?

-Panamá es un proyecto muy grande con muchos desafíos y oportunidades sociales. No es más fácil o más difícil. Sólo diferente.

-¿Inmet minimizó los problemas que generaría el acuífero?

-No. Se adelantó mucho trabajo antes de iniciar las operaciones. La realidad es que estos estudios nunca son al 100% ciertos. La situación actual demuestra el compromiso de Las Cruces e Inmet con la sociedad y las autoridades españolas para proteger al medio ambiente. Son medidas extra que nosotros proponemos a los reguladores para crear una confianza extra.

-¿Qué opina de las autoridades medioambientales españolas?

-Hemos trabajado duro para mejorar nuestra relación con las autoridades. Estamos convencidos de que los reguladores comprenden el compromiso de Las Cruces con el medio ambiente y seguiremos trabajando con ellos para asegurarnos de que se usan datos científicos a la hora de establecer los límites legales que debemos cumplir. Claramente no interesa a nadie marcar unos topes irracionalmente bajos que supongan para Las Cruces riesgos en su negocio.

-¿España es más exigente que otros países donde Inmet opera?

-En cualquier lugar donde operamos, la regulación es cada vez más estricta, tanto en seguridad laboral como medioambiental. Yo no consideraría a España muy diferente a otras administraciones.

-¿La regulación española sería más laxa si no se hubiera producido el desastre de Boliden?

-El accidente de Boliden fue una tragedia para Andalucía y un punto de inflexión para toda la industria, al igual que otros accidentes que ocurrieron en la misma época. Empezamos a prestarle más atención a la actuación medioambiental y la relación con los afectados. También se han adoptado nuevas tecnologías, y a pesar de los desafortunados hechos del pasado, Las Cruces no se habría construido de la misma manera si se hubiera iniciado diez o veinte años antes. Creo que Las Cruces habría marcado nuevas referencias en minería responsable, aunque los detalles pudieran haber sido ligeramente diferentes si no se hubiera producido el desastre de Aznalcóllar.

-La mina genera un gran rechazo entre los ecologistas.

-Nuestro trabajo es involucrarnos con nuestras comunidades, tanto si apoyan el proyecto como si no. El fin es entender sus preocupaciones sobre lo que hacemos y nos gustaría que comprendieran lo que intentamos hacer aquí: proteger el medio ambiente y aportar los beneficios que usted puede ver a Andalucía.

-Está aquí para crear un órgano de relación con la comunidad, ¿no?

-Está formado por un amplio rango de interlocutores a los que les pedimos que nos den consejos transparentes y honestos sobre lo que hacemos y cómo podemos mejorarlo.

-¿Lo habrían creado si no se hubieran producido los incidentes?

-Sí. No tiene absolutamente ninguna relación con algún incidente específico de Cobre Las Cruces. Incluso si las cosas hubieran ido perfectamente, siempre hay algo que se podría hacer mejor.

-¿La nueva planta de tratamiento aportará una garantía total de que no habrá más incidentes?

-Es importante considerar el contexto. Nosotros extraemos agua del acuífero y la devolvemos a través de un circuito cerrado. La planta es la garantía extra de que se eliminará cualquier cosa del agua para que sea potable. Es un concepto vital.

-Pero hay una denuncia judicial contra Cobre Las Cruces.

-De nuevo, esto es algo que nosotros queremos hacer para darle al público y a las autoridades un nivel extra de confianza, dada la historia de la minería en Andalucía.

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