La CEA apunta a la Junta como lastre del desarrollo económico andaluz

  • Herrero critica su "excesivo intervencionismo" y que, en 30 años de autonomía, Andalucía haya vivido fases de rápido crecimiento "que no han echado raíces" · Sólo la empresa, dice, la sacará de la actual "alerta roja"

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Los empresarios andaluces dieron ayer un serio varapalo a la Junta de Andalucía por su gestión de los 30 años de autonomía de la comunidad. El presidente de la patronal CEA, Santiago Herrero, no titubeó al apuntar que ha sido un freno para el desarrollo de la región, a la que ha lastrado con su "excesivo intervencionismo" y con el "poco espacio" dejado a la iniciativa privada. Por ello, y ante las próximas elecciones andaluzas, reclamó una "regeneración total" de la vida política -el PSOE es el que ha estado al frente del Gobierno regional en estas tres décadas- y económica, con un mayor protagonismo para las empresas.

Herrero, si bien reconoció que la comunidad ha mejorado en este tiempo en cuanto a capital físico, infraestructuras y equipamientos, destacó que no han corrido la misma suerte otros aspectos como los productivos e institucionales. Sentenció: "El factor institucional ha sido poco propicio para el desarrollo". Y echó la culpa a la preponderancia de lo público, un sector "sobredimensionado, empresarialmente intervencionista y socialmente omnipresente". Ahí es nada. En definitiva, un lastre que, a su juicio, ha propiciado que Andalucía no haya consolidado los fuertes avances registrados en algunas etapas pasadas. "Hemos vivido momentos de rápido crecimiento que no han echado raíces", denunció en la asamblea ordinaria de la patronal que tuvo lugar ayer en Sevilla.

La crisis tampoco ha contribuido a aliviar la situación. Ha acabado con 30.000 empresas y llevado al paro a más de un millón de personas. Un escenario de "auténtica alerta roja" que, según Herrero, necesita de un golpe de timón que coloque a la empresa como el eje central de las administraciones públicas. "Sólo la empresa nos llevará a máximas cotas de crecimiento y podrá protagonizar el resurgimiento de nuestra economía", aseguró. Algo por lo que reclamó un marco más favorable a la creación de firmas que acorten la distancia con la media nacional -la densidad empresarial andaluza está está diez puntos por debajo de la española-.

Tras asegurar que estamos en el quinto año de crisis económica y subrayar el "momento de emergencia" que atraviesa España, el presidente de la CEA vio, no obstante, una luz al final del túnel tras la llegada del PP al Gobierno. Insistió en que el Ejecutivo de Mariano Rajoy está adoptando medidas "valientes" que suponen "una corriente de esperanza" y, aunque indicó que aún quedan reformas por acometer -fiscalidad, energía, educación, sanidad y justicia-, aplaudió el buen rumbo emprendido.

En cuanto a la reciente reforma laboral, dijo entender que genere opiniones encontradas en la calle, pero quiso dejar claro que "no favorece a los empresarios, sino que es lo que necesitaba el país para mejorar la eficiencia y flexibilidad del mercado de trabajo", dados los más de cinco millones de parados actuales, la tasa del 26% de temporalidad y el 50% de jóvenes en desempleo. Aún así, admitió que la nueva norma no tendrá una incidencia notable en el aumento de la contratación a corto plazo por culpa del fuerte deterioro del mercado laboral.

Pero no es oro todo lo que reluce. Tras alabar iniciativas como la de agilizar el pago a los proveedores por parte de las administraciones, puso de relieve que sin profundizar en la actual reforma financiera nada cambiará en el horizonte del país. "Deben existir mecanismos para que las empresas y las familias puedan aprovechar la liquidez sin límite que ofrece el Banco Central Europeo", sentenció tras criticar que la fluidez del crédito aún no ha llegado a la economía real.

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