Corbacho garantiza el diálogo con los sindicatos a pesar de sus críticas

  • UGT y CCOO amenazan con un "clima de conflicto social prolongado" si el Gobierno no da marcha atrás en la reforma laboral tras la huelga general del 29 de septiembre

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, consideró ayer que "es razonable y hasta cierto punto comprensible" que los sindicatos eleven "un poco el tono" de sus críticas al Gobierno a medida que se acerca la huelga general del 29 de septiembre, pero garantizó que tras esa fecha mantendrá el diálogo con los representantes sindicales.

Corbacho, que abandonará el Gobierno tras el paro para incorporarse a la candidatura de José Montilla a las elecciones catalanas, hizo estas declaraciones tras participar con su partido, el PSC, en la ofrenda floral que cada año se realiza ante el monumento de Rafael Casanova en Barcelona en el marco de la Diada Nacional de Cataluña.

El titular del Ministerio de Trabajo mostró su "total y absoluto respeto" a la convocatoria de huelga general aunque insistió en que "los motivos que aducen" las centrales sindicales "no son suficientes". "Esperamos que el 29 de septiembre el ciudadano que quiera trabajar lo pueda hacer con toda normalidad" y al revés, indicó Corbacho, que dijo desconocer "qué grado" de apoyo pueda tener la protesta. Reconoció, no obstante, el papel que juegan los sindicatos en España y destacó que el Ejecutivo "da importancia al desencuentro" con CCOO y UGT, al tiempo que añadió: "Entendemos que después del 29 de septiembre tenemos que ser capaces de seguir dialogando".

Por su parte, los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, aseguraron que, si el Gobierno no da marcha atrás en la reforma laboral tras la huelga del 29 de septiembre, "tendrá que convivir con un clima de malestar social durante el resto de legislatura".

En una rueda de prensa en la que el Consejo de la Juventud de España (CJE) anunció su intención de secundar la huelga, Toxo señaló que, si el Ejecutivo no rectifica sus políticas económicas y lleva a cabo la reforma laboral, cometerá un "craso error" que puede hacer que "se enquiste" una tasa de paro superior al 20% durante varios años.

Asimismo, recordó que las dos huelgas generales que los sindicatos han llevado a cabo durante la democracia, la de 1988 y la de 2002, hicieron que el Ejecutivo modificase su postura, y se mostró convencido de que en este caso va a suceder lo mismo, ya que "cambiarán las políticas, o cambiará el Gobierno".

Méndez señaló que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no puede "negar la evidencia ni pasar página" tras la huelga porque "la vida no va a seguir igual", y que la reforma laboral va a ser "descalificada democráticamente" por esta movilización. Añadió que las políticas del Gobierno "no van a resolver el problema del paro, sino que lo van a agravar" porque "retrasan la recuperación económica", en tanto que la reforma del mercado de trabajo "va a mantener la dualidad laboral" y no solucionará la temporalidad.

En cuanto a las declaraciones de la víspera de Zapatero, quien aseguró que "no había traicionado sus principios" con la reforma laboral, los sindicatos indicaron que, según ellos, ha llevado a cabo un "cambio radical" tras los recortes efectuados en sus políticas sociales.

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