Creciente inquietud de EEUU por la crisis griega va más allá de la economía

  • Washington mira con preocupación la situación por las implicaciones geopolíticas que provocaría un acercamiento de Atenas a Pekín y Moscú.

Estados Unidos tiene una preocupación creciente por la crisis griega, con llamadas continuas a Grecia y otros países europeos para pedir un compromiso, debido a las potenciales implicaciones geopolíticas y la aproximación de Atenas a gobiernos menos cercanos a Washington, como los de Moscú y Pekín, en busca de ayuda financiera.

El presidente de EEUU, Barack Obama, y su secretario del Tesoro, Jack Lew, han subrayado que han seguido "de cerca" la evolución de la crisis con numerosas llamadas a gobernantes europeos, como la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, François Hollande, o el primer ministro italiano, Matteo Renzi. Obama conversó este martes con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y con Merkel en un momento en que los gobernantes de la zona euro esperan una propuesta de un tercer rescate por parte de Atenas.

Tanto Obama como Lew han instado de manera repetida a todas las partes, incluidos los acreedores internacionales y el Gobierno de Tsipras, a que alcancen un acuerdo que incluya reformas estructurales por parte de Atenas y una discusión sobre el alivio de la deuda griega. Es en este punto en el que EEUU ha chocado con los europeos, especialmente Alemania, que se opone a una reestructuración de la deuda griega.

Antes del referendo del domingo en Grecia, en el que se impuso por una amplia mayoría el no a las recetas de austeridad respaldadas por el grupo anteriormente llamado troika (Banco Central Europeo, Comisión Europa y Fondo Monetario Internacional), Obama rebajó la preocupación sobre las posibles consecuencias para los mercados internacionales de la inacabable crisis griega.

"Es un motivo de preocupación sustancial (...) principalmente para Europa", indicó Obama en una rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que, sin embargo, dijo que "no es algo de deba generar reacciones exageradas". "Por el momento, los mercados han asimilado adecuadamente" los riesgos de la falta de acuerdo entre Grecia y los acreedores internacionales, apuntó Obama. Tras la victoria del no en la consulta popular del domingo, que el Gobierno griego ha defendido como una victoria rotunda de su oposición a los programas de austeridad, Washington reafirmó su perspectiva.

"El referendo ha pasado, y nuestra visión no ha cambiado. Grecia debe seguir en la zona euro (...) pero necesita un paquete de reformas y financiación, las necesidades son las mismas", afirmó el lunes Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca. A continuación, la Casa Blanca informó de que Obama había conversado telefónicamente con Hollande para tratar la situación de Grecia y coincidieron en la necesidad de "encontrar un camino que permita el retorno a las reformas y al crecimiento" de ese país.

París parece ser el miembro de la zona euro que ha expresado una mayor comprensión acerca de la postura de Atenas sobre lo fundamental de encarar la reestructuración de su deuda si la economía quiere volver al crecimiento. De fondo, el peso geopolítico de Grecia, un miembro de la OTAN considerado esencial para la estabilidad de los Balcanes, vecino de Oriente Medio y puerta de entrada de inmigrantes.

Desde su llegada al poder en enero, Tsipras ha marcado distancias con los socios europeos y ha dejado caer que podría buscar asistencia financiera en otras plazas, como Moscú, donde ha viajado en varias ocasiones, o Pekín. Washington lo último que quiere ver es a una Grecia alejándose de Europa y acercándose a Rusia, en un momento de renovadas tensiones entre Washington y Moscú por la crisis de Ucrania.

Rusia, sin embargo, ha visto una oportunidad y ha empezado a jugar sus cartas con diplomacia.

Después del referendo, el presidente ruso, Vladimir Putin, conversó con Tsipras, a iniciativa de Atenas, para tratar "las condiciones de la ayuda financiera a Atenas por parte de los acreedores internacionales, así como algunos asuntos relativos al desarrollo de la cooperación ruso-griega", señaló un comunicado. "Vladímir Putin expresó su apoyo al pueblo de Grecia para que supere las dificultades que tiene ante sí el país", agregó el Kremlin en un comunicado.

Por su parte, el ministro de Economía ruso, Alexéi Uliukáyev, aseguró hoy que Grecia no ha pedido ayuda financiera a Rusia, pero que sí se plantea invertir en la economía del país para aliviar su situación.

También rechazó como "conjeturas" las informaciones acerca de que el Nuevo Banco de Desarrollo que presentarán oficialmente en su cumbre de esta semana los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) podría ofrecer un préstamo a Atenas. Rusia recibe desde mañana a los gobernantes de los países emergentes del grupo BRICS y a los de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), en sendas cumbres en la ciudad de Ufá, 1.200 kilómetros al sureste de Moscú, en las que pretende recuperar protagonismo internacional y donde la crisis griega pueda jugar a su favor.

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