Industria da un golpe de efecto y frena la destitución del presidente de CASA

  • La oposición de Carlos Suárez a la pérdida de peso de la filial española en Airbus tras su integración lo colocaba en la cuerda floja · España se hace oír en EADS y paraliza "de momento" los planes del grupo

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El Gobierno le ha visto las orejas al lobo y ha reaccionado a tiempo. La noticia de que la integración de la división española de aviones de transporte militar (MTAD) en Airbus se cobraría ayer mismo su primera cabeza, dio el empujón definitivo al Ejecutivo. Y es que el grupo aeroespacial europeo iba a destituir al presidente de EADS-CASA, Carlos Suárez, por su enfrentamiento con su homólogo en la filial Airbus, el alemán Tom Enders, y el director general de la división, el francés Fabrice Brégier, a causa de sus diferentes enfoques sobre la incorporación de la rama militar a la filial de aviones civiles.

A primera hora de la mañana, fuentes cercanas al proceso daban por sentado que la salida de Suárez "era cuestión de horas", un hecho que precipitó la actuación del ministro de Industria, Miguel Sebastián, que tomó cartas en el asunto para forzar el aborto de la decisión. De ahí que, antes de que la Comisión de Nombramientos y Retribuciones de EADS diese luz verde al relevo de Suárez por parte de Domingo Ureña, hombre de la cuerda de Enders que sonaba como sustituto para el cargo, Sebastián hiciera valer el peso de España en el consorcio para frenar la operación.

Ya en su intervención matinal en el Congreso, Sebastián había cerrado filas en torno al sector aeronáutico, advirtiendo que "no toleraría" la pérdida de puestos de trabajo y asegurando que mantenía "contactos permanentes" con Airbus para evitar aquel extremo. Pero fue a media tarde cuando dio un golpe sobre la mesa y provocó un giro en la situación, ya que se plantó y avisó a EADS de que el Ejecutivo tomaría las decisiones pertinentes si no se paralizaba el relevo.

Con este movimiento, el Gobierno lo que gana, básicamente, es tiempo, ya que ha logrado suspender "de momento" la destitución del actual presidente de CASA y puede aprovechar el respiro para negociar nuevas garantías para la división española de transporte militar -que pasará de llamarse MTAD a denominarse Airbus Military- tras su integración en Airbus.

Asimismo, lo que se frena es la llegada a la cúpula directiva de CASA de Domingo Ureña, ingeniero industrial de 50 años, que comenzó su andadura en las factorías del grupo en Cádiz. Un nombramiento que venía con el mejor padrino, dado que es un hombre de confianza de Tom Enders, presidente de Airbus, con el que ha trabajado en el programa del Eurofighter y en el desarrollo del plan de ahorro Power 8. "Está más vinculado a Airbus que a CASA, y eso no es bueno para España", temían algunas de las fuentes consultadas.

La crisis abierta en EADS surgen a raíz de la oposición de Carlos Suárez a la pérdida de peso de la filial española tras su incorporación a Airbus. Si bien, en un principio, éste recibe la integración de la rama militar -proceso que debe concluir el próximo 1 de abril- como un proyecto beneficioso para España, con el tiempo se reafirma en su rechazo a la iniciativa. ¿Por qué? Fuentes cercanas a la operación señalan que la causa fue la modificación de lo pactado inicialmente. Así, lo que el Gobierno español acordó en diciembre con EADS fue la integración de MTAD en Airbus Military, pero "lo que se pretendía hacer en la sombra es que Airbus absorbiese toda la actividad española, de modo que desapareciese la responsabilidad de nuestro país en los programas", señalan las fuentes.

En definitiva, lo que está en juego en todo este proceso no es la producción pura y dura, sino quién se queda con la dirección de la división militar, un área que funciona de forma excepcional, salvo en el caso del programa del A400M, que acumula retrasos y ya ha costado 1.700 millones a la compañía. Y es que los riesgos que entraña el traslado de la toma de decisiones a Toulouse, Francia -sede de Airbus-, serían "nefastos". "Nos quedaríamos sin la capacidad de diseñar estratégicamente estos programas y perderíamos un gran componente tecnológico y de innovación", apuntan desde el sector.

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