La OCDE prioriza para crecer las subidas salariales y aplicar más reformas

  • El estancamiento de los sueldos es visto como un freno a medio plazo para recuperar el incremento del PIB anterior a la crisis

Las subidas salariales, raquíticas desde la crisis financiera, pero también menos trabas al comercio exterior, un gasto público orientado a la formación y la inversión y reformas estructurales son la prioridad para elevar un crecimiento económico aún decepcionante, según la OCDE, de la que es secretario general, José Ángel Gurría.

Este es uno de los principales mensajes del informe interino de Perspectivas publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que revisó al alza las expectativas de la zona euro para este año y el próximo.

La economista jefe de la organización, Catherine Mann, subrayó en conferencia de prensa que hay que reequilibrar las políticas en favor del crecimiento, que, hasta ahora, se han sustentado sobre todo en unos tipos de interés muy bajos, para que tomen el relevo los incentivos fiscales, en particular en países que disponen de "margen", como Alemania, y con objetivos más equitativos.

Mann hizo hincapié en que la muy lenta progresión de los salarios (un 0,2 % de media anual desde 2008 en los países de la OCDE) constituye un freno en el medio plazo para recuperar las cadencias de incremento del producto interior bruto (PIB) anteriores a la crisis, algo que no ocurrirá ni en 2018. Eso afecta en particular a grupos sociales desfavorecidos, de forma que el 10% con menos ingresos no ha recuperado los niveles de renta anteriores a 2008. Reconoció que el empleo ha mejorado, sobre todo, entre las mujeres, cuyos salarios, no obstante, han progresado menos que los de los hombres, lo que indica que estos nuevos puestos de trabajo son, en general, de menor calidad y peor remunerados.

Respecto a los hombres, su tasa de empleo sigue estando por debajo de la de antes de la crisis, hace diez años (lo mismo ocurre con los menores de 25 años).

Otro obstáculo para volver a ritmos de crecimiento como los que había antes de la crisis es que -en palabras de Mann- "hay menos globalización", por la adopción de muchas medidas restrictivas al comercio. Éstas han redundado en que la expansión de los intercambios, en relación al PIB mundial, se situará en 2017 ligeramente por encima del 1,5 % (bajará del 1,3 % en 2018), cuando la media en el periodo 1986-2007 fue del 2,1 % anual.

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