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Optimismo para 2018 pese a que pierden fuerza los vientos de cola

  • La buena situación de la economía mundial lleva a los dos expertos a prever un año mejor de lo inicialmente esperado

  • El alza de los salarios se perfila como tema estrella en lo económico

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España sumará con toda seguridad en 2017 su tercer año consecutivo creciendo por encima del 3% y no parece que 2018 vaya a ser mucho peor. Continuará el fuerte crecimiento, quizás menos intenso por la pérdida de fuerza de vientos de cola, como los estímulos del Banco Central Europeo y el menor precio del petróleo, pero favorecido también por la buena marcha de la economía mundial.

Ése fue, básicamente, el pronóstico del profesor emérito del IESE Juan José Toribio y del presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), Emilio Ontiveros, que intervinieron en la conferencia Perspectivas Económicas 2018, organizada por Grupo Joly y patrocinada por Atlantic Copper.

Toribio, en concreto, fue muy optimista. Cree que el efecto Trump o el Brexit, los nubarrones que asomaban a principios de 2017, han tenido mucha menor incidencia de la esperada. "El ambiente ahora es radicalmente distinto al del año pasado. No diría que hay euforia, pero a lo mejor lo digo", afirmó. España ha hecho sus deberes en términos de devaluación interna, pese a los costes sociales, y ahora crece a base de inversión en bienes de equipo y exportación y no de consumo y construcción, como antes. "Tenemos la obligación de ser prudentes y vamos a decir que creceremos un poco menos, pero todos tenemos la impresión de que un dinamismo de este tipo no es fácilmente parable y podemos estar otra vez en el 3%". Y animó a los empresarios: "Si con este ambiente no estás ampliando negocio o incrementando el consumo personal es que no te gusta ni invertir ni consumir".

Emilio Ontiveros está de acuerdo en que a priori habrá algo menos de crecimiento, porque los factores que lo han alentado parecen ralentizarse, pero aún así cree que 2018 "no va a ser mucho peor" porque la exportación se mantendrá fuerte ante las buenas perspectivas mundiales. El analista incluye un factor más: los salarios. "¿Van a seguir en senda descendente? Lo razonable es que no. Hay sectores empresariales que piden que aquellas empresas que tengan ganancias de productividad las trasladen a mayores rentas". Ontiveros advierte que en los últimos trimestres ya se nota que el alza del consumo muestra signos de agotamiento por la "mala calidad" del empleo creado. "España ha sido de los tres países de la Eurozona en los que los salarios han caído en los últimos diez años; esa tendencia no puede continuar", entre otras cosas, dice, porque merma la capacidad de ahorro de las familias (en mínimos en 2017), necesaria para reducir el alto endeudamiento.

Para Ontiveros, esto es fundamental para revertir "una de las distribuciones de la renta más regresivas de Europa", pero para Toribio el problema no es tanto los salarios -"que han caído algo, no mucho"- como el aún alto nivel de paro. "Cuando la oferta es superior a la demanda y tienes que subir precios (salarios) empeoras la distribución de la renta en la medida en que no puedes crear empleo", afirma, aunque admite que hay "hay subsectores" donde sí podrán subir. Ontiveros, estando de acuerdo en esto último, insiste: "Cualquier persona mínimamente sensata no puede pasar por alto cómo año tras año los resultados de la bonanza económica se distribuyen de forma regresiva. Eso pasa factura".

Los dos mostraron diferentes visiones, Toribio desde una posición más liberal y Ontiveros menos reticente con el sector público. Así, respecto al I+D, el presidente de AFI criticó que España sea el país europeo que "más ha reducido la inversión en conocimiento; la hemos llevado por los suelos sin un florecimiento de la inversión en el sector privado; eso es pan para hoy y hambre para mañana y una especie de autosuicidio gradual". Toribio discrepa: "El peso sector público sí es en general un freno para la innovación, porque crea un actor excesivamente grande, y cuando es así se impide la competencia". Y cree que, en cualquier caso, el gasto público en I+D en España es similar al europeo y el gran problema es el mucho menor gasto privado, que vincula al menor peso industrial del país respecto a otros estados.

Ontiveros no cree necesaria otra reforma laboral, ya que el mercado no está "más regulado" que el promedio europeo; mientras que Toribio piensa que todo lo que sea añadir flexibilidad a las relaciones laborales es bueno. El presidente de AFI insiste en la calidad de la gestión -algo en lo que se ha avanzado mucho en los últimos años- y el aumento del tamaño empresarial como factores mucho más claves para el crecimiento. "No pueden convivir empresas que en su sector son referencia a nivel mundial con otras ancladas en el siglo pasado". Y abogó por "meter a lo mejor de cada especie" en las compañías. Toribio incidió en eliminar barreras administrativas desde el sector público para el desarrollo de las empresas.

Respecto al futuro de las pensiones, otra vez dos visiones diferentes. El profesor del IESE niega la mayor: el sistema de reparto. "Está mal enfocado desde el principio: que los que trabajen paguen las pensiones actuales con la esperanza de que los que vienen detrás paguen las suyas es inviable con la situación demográfica actual". Sólo admite parches en el sistema actual, como subir impuestos como el IVA.

Ontiveros replica que hay países donde "el sistema de reparto funciona a las mil maravillas" y reclama blindar el sistema: "Hay que cumplir con los compromisos con la gente, no hay que suscitarles dudas sobre si se van a cobrar". Por eso reclama que el Estado use todos los medios: si es necesario subir los impuestos, se suben y si hay que elevar la edad de jubilación, que se haga. Pero Ontiveros reclama dar seguridad absoluta en el cobro al pensionista y al trabajador actual incluso si se llega a una situación de déficit muy alto en la Seguridad Social. "Si se llega ahí tenemos el déficit público", concluye.

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