Revolución industrial renovable

  • Andalucía, con 13 factorías operativas, en construcción o proyecto, se está dotando de un tejido clave por su I+D+I y potencial exportador. El 'boom' de las centrales 'verdes' y las ayudas públicas alimentan a este nuevo sector

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No es exagerado afirmar que Andalucía está viviendo actualmente su primera revolución industrial. Y tampoco es descabellado asegurar que este proceso se está produciendo gracias, en buena parte, a las energías renovables, cuyo desarrollo en las próximas décadas precisará de un intenso proceso de innovación tecnológica ligado a inversiones industriales para suministrar componentes para centrales verdes a precios competitivos.

Andalucía ha estado ausente de los procesos de industrialización vividos por el resto de Europa y España, aunque nuestro país también ha renqueado históricamente en este ámbito. La comunidad, es cierto, cuenta con algunos oasis productivos como los ligados al potente sector agroalimentario (vino o aceite); los heredados del desarrollo energético de la antigua Sevillana (hoy Endesa), sobre todo centrales; algún foco textil o ligado a la minería, en su mayoría malogrados; los polos químicos de Huelva y Algeciras impulsados por decreto bajo la dictadura franquista a finales de la década de los 60; y otros, singularmente Santana Motor (fundada en 1955).

Todo ello sigue existiendo y afortunadamente se ha modernizado y diferenciado para subsistir dentro de un entorno globalizado. Pero si hay un sector que está distinguiendo a Andalucía por su potencial de futuro, capacidad de atraer I+D+I y, algo muy significativo, por el reparto provincial de sus centros productivos es el de la industria renovable.

Actualmente existen 13 fábricas ya operativas, en construcción o en proyecto distribuidas en cinco provincias con especial relevancia de Jaén (gracias al plan de diversificación de Santana) y Cádiz (para paliar el cierre de Delphi). El camino lo abrió en la década de los 80 Isofotón, hoy el segundo fabricante europeo de paneles solares fotovoltaicos, instalado en Málaga (ver texto adjunto en esta página).

Desde su llegada, y hasta 2003, transcurrieron dos décadas en las que Andalucía asistió a un lento pero constante desarrollo de las energías eólica, fotovoltaica y, más recientemente, termosolar -ligada a inversiones multimillonarias-. En ese año, la Junta decidió vincular la adjudicación de potencia a los promotores con la presentación de planes industriales, y valorarla a la hora de puntuar los proyectos.

Esta decisión, expresada de manera muy imprecisa, no tuvo los resultados deseados y dio la impresión de que, una vez más, Andalucía perdía el tren de la industria, en este caso verde. Un ejemplo: el año pasado comenzó a funcionar en Ferreira (Granada) la primera factoría de aerogeneradores y palas eólicas de la comunidad, Eozen. Pero es que aprincipios de 2007, según la Asociación Empresarial Eólica, ya había operativas en el resto de España nada menos que 36 plantas ligadas a la eólica (22 de ellas pertenecientes a la vasca Gamesa).

Por suerte, la situación ha cambiado y Andalucía se ha apuntado algunos tantos importantes. Junto al sólido pilar de Isofotón y el arranque de Eozen (ver texto en la página siguiente), cabe destacar otros dos proyectos ya en marcha que sitúan a Andalucía en el mapa mundial de esta industria. El primero, cronológicamente, es el del consorcio tecnológico alemán Schott, que pondrá en marcha esta primavera en Aznalcóllar (Sevilla) la segunda fábrica europea de los tubos de vidrio que se instalan sobre los espejos de las centrales termosolares.

La inversión es de 27 millones y desde aquí surtirá a Abengoa, ACS y Acciona tanto dentro como fuera de España. La compañía ya proyecta incluso la ampliación de esta planta, una de las pocas que existen en el mundo.

El campo solar aporta también la otra gran pica industrial. Se trata de la fábrica de polisilicio (materia prima de los paneles solares convencionales) promovida por Silicio Energía en Los Barrios. Esta será la séptima factoría de este tipo en todo el planeta y surge ante la fuerte demanda de este material para fotovoltaica y microelectrónica. Absorbe 250 millones y prevé facturar 80 millones al año, el 60 por ciento para abastecer a Isofotón (su socio de control junto a Endesa y la propia Junta).

A medio plazo, y analizándolo exclusivamente desde el punto de vista tecnológico, es enormemente relevante el polo que la Consejería de Innovación está conformando en la Bahía de Cádiz tras el cierre de Delphi. Tres empresas -Gadir Solar, Génesis Solar y Terra Sun- fabricarán paneles solares de segunda generación, a base del llamado silicio ultrafino que precisa de hasta un 99 por ciento menos de silicio que un panel convencional. El ahorro de costes (de hasta el 50 por ciento respecto a la placa solar clásica) y del precio final (de casi un diez por ciento) es así considerable. Este silicio ultrafino es el que se usa desde hace décadas en las calculadoras solares, por ejemplo, y ahora se podrá pegar a ventanas o muros de edificios. La Junta ha definido con exactitud su apuesta por este tipo de industria en el nuevo plan energético 2007-2013 (Pasener). Este documento asegura textualmente: "No solo se ha de favorecer el uso de energía procedente de fuentes renovables, sino también la propia industria de las energías renovables, que puede ser catalogada de alto valor añadido y convertirse en una industria estratégica".

En concreto, el plan glosa las virtudes de este tejido empresarial por su dinamismo "al tratarse de productos en continua transformación"; por su innovación; el alto desarrollo tecnológico, puesto que incorporan nuevos materiales, microelectrónica o diseño; el potencial exportador, ya que el futuro pasa por el desarrollo de las renovables en los países en desarrollo que demandan tecnologías más eficientes que las actuales; y su demanda de empleo, de alta cualificación y estable.

Como consecuencia, la nueva orden de reparto de potencia que sustituirá este año a la citada de 2003 establece la máxima puntuación para aquellos proyectos acompañados de desarrollos industriales que supongan una inversión mínima de 6 millones a ejecutar en cuatro años.

Fuentes de la consultora sevillana IDP, que ha gestionado desde 1993 la concesión de ayudas públicas para proyectos industriales que suman miles de millones de inversión, apuntan a varias causas que explican este auge de la industria renovable. Junto a las derivadas de la coyuntura global (cambio climático, precio del petróleo rozando los cien dólares), Andalucía se ha mantenido como región Objetivo 1 en la UE, lo que le permite seguir incentivando con fuerza las inversiones industriales. "Se detecta además un incremento del nivel de ayudas de la Junta, que compensa el descenso de las subvenciones a nivel estatal". Por ejemplo, las fábricas ya citadas de Gadir Solar, Génesis Solar y Silicio Energía suponen un desembolso de 492 millones del que sólo la Junta cubre el 11 por ciento, 54,6 millones, con incentivos públicos.

IDP también destaca la existencia de puertos como Algeciras o Huelva, que "facilitan la entrada de materias primas y la eventual exportación de la producción". Todo ello lleva a estos expertos a pronosticar que Andalucía aúna todas las características para que "la energía se convierta, a largo plazo, en el motor de nuestra economía".

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