Servinform factura 80 millones e invierte 14 en una sede en Madrid

  • La firma sevillana concentrará en el nuevo centro su área comercial por la cercanía de los grandes clientes

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Las facturas de Endesa, Vodafone, Iberdrola o Movistar y los extractos bancarios de BBVA o el Santander que llegan por carta al buzón de casa se componen, imprimen y ensobran por parte de la firma sevillana Servinform. Con 38 años de trayectoria, esta empresa familiar radicada en el Polígono PISA (Mairena del Aljarafe) es una gran desconocida para el gran público, pero una referencia a nivel nacional en el sector de los servicios de tecnología y de outsourcing. Cuenta con más de 600 clientes -entre ellos, casi la totalidad de las empresas del Íbex 35- y el año pasado alcanzó un volumen de ingresos por ventas de más de 80 millones de euros. Su Ebitda rondó los 12.

"Hemos navegado muy bien contra la crisis, puesto que en estos años tan duros hemos seguido creciendo en facturación y resultados", presumió ayer su consejero y director general Institucional, Juan Becerra, en un desayuno informativo organizado por Antares y patrocinado por Vodafone. De hecho, Servinform ha sabido zafarse de la dependencia que tenía de las cajas de ahorros a finales de los años 90 -el 60% de su negocio procedía de clientes como El Monte o Caja San Fernando- y encontrar su punto fuerte en el sector de las utilities y las compañías de telecomunicaciones -aportan el 45% de los ingresos actuales-. Sus otros tres grandes segmentos de clientes -entidades financieras y de seguros, Administración Pública y pymes- se reparten el resto de las ventas casi a partes iguales.

De cara a este año, las previsiones de Servinform -propiedad del empresario Joaquín Rufo y su familia- apuntan a que la facturación superará los 90 millones "siendo prudentes", en palabras de Becerra, mientras que la plantilla se mantendrá estable. El número de empleados oscila entre 1.600 y 2.000, según los picos de empleo a lo largo del año. "Queremos tener poca estructura, poca grasa, para ser más competitivos y eficientes en costes", apostilló José Luis Martínez, consejero de la empresa. El grueso de trabajadores se concentra en Sevilla, unos 800, pero el resto de sus centros productivos no se quedan cortos: Madrid acapara a entre 400 y 500 en sus centros de Alcorcón y Tres Cantos; Barcelona absorbe a 200; Valencia a más de 100; y Bilbao a otro centenar.

El proyecto más potente que tiene ahora mismo la empresa andaluza entre manos es construir una sede propia en Madrid que aglutine en un centro la actividad y la plantilla de las instalaciones alquiladas en Alcorcón y Tres Cantos. Ya ha invertido entre 12 y 14 millones de euros en 13.000 metros cuadrados en Torrejón de Ardoz -en el suelo y desarrollo del proyecto-, donde "en breve se pondrá la primera piedra". En esta sede madrileña la firma concentrará la parte comercial del grupo "por la cercanía de las grandes cuentas y sus centros de decisiones", explicó Becerra. "A los principales clientes los captamos en Madrid y Barcelona, pero el trabajo lo traemos aquí, a Sevilla, a Andalucía", subrayó.

Comprar una parcela en Madrid por ese precio era "impensable" hace siete años, indicaron los responsables, que incidieron en que se trata de la mayor inversión inmobiliaria de la empresa "de toda su historia", y la segunda más importante por detrás de la compra de dos compañías en 2011, Émfasis y Vesa, a lo que destinó en torno a 30 millones.

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