Zapatero exige que España se siente en la cumbre financiera tras excluirla Sarkozy

  • El presidente galo desoye a Brown y limita la reunión al G8 y a países emergentes para no irritar a Polonia · La conversación telefónica entre ambos sólo arranca un vago respaldo a las pretensiones de Moncloa

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Difícilmente podía imaginar el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la polvareda que estaba a punto de despertar al otro lado de los Pirineos su lista de los países que deberían sentarse en la cumbre que debatirá, en noviembre, la reforma del maltrecho sistema financiero internacional. En Estrasburgo, en la sede del Parlamento Europeo y en su condición de presidente de turno de la UE, el jefe del Ejecutivo galo consideró que esa cita debería articularse en torno al G8 (EEUU, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Japón, más Rusia), contando además con los países del G5, que agrupa a las principales economías emergentes (México, Brasil, China, India y Suráfrica).

La polémica estaba así servida, al menos en España, sobre todo tras oír voces como la del premier británico, Gordon Brown, que advirtió hace dos semanas que nuestro país, como potencia económica europea, debía estar presente. O por el papel de Rodríguez Zapatero hace apenas diez días cuando, en París y ante el propio Sarkozy, fue el impulsor de la cita del Eurogrupo que alumbró las medidas de rescate que aplican los gobiernos de medio continente. O porque desde el propio Elíseo se diera por sentado, el día 16, la presencia de Zapatero. Ninguno de esos argumentos, ni el hecho de que España llame desde hace tiempo a las puertas del selecto G8, pareció servir. ¿El motivo? No incomodar a Polonia, socio de la UE con un peso demográfico parecido al de España.

La reacción no se hizo esperar y llegó al más alto nivel. El propio presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se ausentó del debate sobre los Presupuestos en el Congreso para telefonear a Sarkozy y recordarle el papel de España como octava potencia económica mundial. El mensaje del líder socialista tras la conversación fue críptico: aseguró, en contra de lo afirmado por su homólogo galo horas antes, que éste es partidario de la presencia de España en la cumbre financiera mundial. Partidario, pero eso, de momento, no garantiza nada. Y, de paso, una seria advertencia: "Sarkozy no creó el G8, y tampoco puede decidir por el G8", recordó Zapatero, partidario también de la asistencia de "un país árabe importante".

Ante los medios en la Cámara Baja, fue tajante: España "debe estar" presente "en cualquiera de los formatos que se están barajando" porque, a su juicio, existen "razones objetivas" (por su peso económico mundial y la solidez de su sistema financiero) para que incluso "juegue un papel relevante" en el cónclave previsto para mediados de noviembre.

Horas después, Sarkozy intentó matizar sus palabras: "No soy yo quién decide los miembros del G8. Podemos desear que España, que ha progresado mucho este año, que es una gran nación, una gran economía, tenga su lugar llegado el momento, pero no soy yo quien decido", resaltó el presidente francés.

Desde el PP, su presidente, Mariano Rajoy, reclamó a Zapatero que "tome decisiones" para propiciar la presencia de España en la cumbre, además de recomendarle que "se dé cuenta" de que "hay que ganarse el respeto" internacional. "España es una de las primeras potencias y sería un dato muy negativo para nuestra política exterior y nuestro papel en el mundo", alertó.

La polémica amortiguó, al menos en España, otra también desata por Sarkozy. En su discurso, el presidente galo llamó a los gobiernos de la UE a crear fondos soberanos en cada Estado de la UE para entrar en el capital de las grandes empresas evitar así que sean engullidas por otros países. "No quiero que los europeos se despierten dentro de unos meses y vean a sus compañías en manos extranjeras, adquiridas a precio de saldo", advirtió. La primera nagativa, la alemana. El ministro germano de Economía, Michael Glos, rechazó esa "propuesta desproporcionada" por ser "contraria a los fundamentos" de la política económica" y de los principios que rigen su país.

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