La agricultura ecológica andaluza, a prueba de bebés

  • Bioalimentación Infantil de Andalucía crea potitos 'verdes' con vegetales y carnes de la región · Comenzará a producirlos y comercializarlos a primeros del año que viene

La agricultura ecológica es una de las joyas de la corona de las huertas andaluzas y ahora se prepara para afrontar su mayor prueba y conquistar a los consumidores más exigentes, los bebés. En unos cuatro meses arrancarán las maquinas de la planta de producción de Bioalimentación Infantil de Andalucía, una nueva firma especializada en la elaboración de potitos con verduras y carnes ecológicas de la región.

El objetivo del proyecto es satisfacer una demanda creciente de alimentos infantiles ecológicos, a través de una empresa con socios, tecnología y capital andaluz. Además, pretende contribuir a la valorización de hortalizas y frutas ecológicas de la región mediante su transformación en un producto elaborado, a la par que utilizar un modelo comercial apoyado en las nuevas tecnologías para la venta y la distribución.

El proyecto resulta estratégico para la agroindustria andaluza, ante la inexistencia de iniciativas que supongan la transformación de productos agrícolas en otros elaborados, utilizando además alimentos ecológicos, un área en la que Andalucía es un referente nacional.

"Somos una importante potencia en agricultura ecológica, pero no en transformación", explica el director general de la empresa, Daniel Merino. "Andalucía necesita más industria transformadora que trabaje con productos ecológicos y no sólo exprima su valor, sino que le dé uno añadido ".

Lo cierto es que los productores de ganadería y agricultura ecológica suelen optar por la exportación a países donde existe una cultura de consumo de ecológicos -Reino Unido, Holanda y Alemania, sobre todo- al no encontrar un mercado rentable en España.

De esta iniciativa se beneficiarán, en especial, los productores de Cádiz, ya que Bioalimentación Infantil de Andalucía tiene entre sus prioridades establecer un modelo de kilometro cero, esto es, que la materia prima esté lo más cerca posible de la planta de tratamiento. El fin es contaminar menos al trasladarlos de un punto a otro.

"Es absurdo elaborar un producto ecológico y no minimizar la huella ecológica del transporte, por eso queremos obtener los alimentos aquí, en Cádiz, antes que en ningún otro sitio. Muchas firmas andaluzas mandan sus productos al exterior para que los transformen y después vengan de vuelta para su comercialización, lo que supone un coste económico y medioambiental adicional paradójico", dice Merino.

Bioalimentación Infantil de Andalucía se sustenta en un estudio de investigación sobre las propiedades nutricionales de la materia prima ecológica, con el fin de diseñar una composición óptima. "Tenemos un departamento de I+D que trabaja con equipos de investigación de las universidades de Cádiz, Córdoba y Murcia en un proyecto planteado a tres años vista", destaca Merino. "Nuestros primeros resultados evidencian que estos productos tienen una mayor concentración de sustancias y propiedades nutritivas y, por lo tanto, son idóneos para alimentos infantiles".

En paralelo al estudio en el laboratorio, la firma erigirá en los próximos meses su nueva fábrica en Jerez, con la idea de que arranque motores a primeros del año que viene. "Hemos incorporado una tecnología de vanguardia, ya que el proceso de transformación es muy importante para no desperdiciar las bonanzas que ofrece la materia prima", subraya. "Utilizaremos un método que cocina los alimentos sin temperaturas agresivas que puedan mermar la calidad de los nutrientes y vitaminas de las carnes y verduras ecológicas", detalla.

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