La brecha que nadie sella

  • La paridad no existe más allá del reparto de carteras ministeriales decretado por Zapatero: las mujeres aún ganan un 25% menos que los hombres y no logran conciliar la vida laboral y familiar sin dañar sus carreras

España, nueve de la mañana en cualquier sala de juntas de cualquier empresa importante de cualquier ciudad. Entran los miembros del consejo de administración, zapatos italianos, trajes de talle milimétrico, corbatas de seda y un ligero pero perceptible aroma a colonia cara. En la estampa, una rareza. Rodeada de colegas, solitaria y firme, una mujer, la única directiva y quizás por ello la más curtida del organigrama. La escena se repite día a día en las cúpulas y plantillas del sector privado. Menos mujeres que hombres, y además peor pagadas.

En 2007, el último año del que el INE ofrece datos, la brecha salarial fue del 25,62%. En Andalucía, la diferencia se estira hasta el 28,2% con un hándicap adicional: es la sexta comunidad con peores sueldos (17.987 euros al año) y, en consecuencia, el colectivo femenino parte aún de más abajo (14.398 euros anuales frente a 16.943).

El Gobierno, empeñado en transformar esta tozuda realidad, sólo ha triunfado por ahora en el reparto de carteras ministeriales. Justo por debajo, en el amplio pero elitista submundo de las secretarías de Estado y las direcciones generales, desaparecen las buenas intenciones. La facción masculina gana por goleada.

La agencia de trabajo temporal Agett recuerda que el Servicio Público de Empleo recurre al grado de ocupabilidad para iluminar el asunto. Este indicador pondera tres variables: antigüedad en el paro, ámbito geográfico de búsqueda y número de operaciones demandadas. Pues bien, el 59,3% de los parados con menor grado de ocupabilidad son mujeres. Más calamidades: ellas padecen en mayor medida la temporalidad (46,3% contra 43,8%) y también sus consecuencias, con salarios medios en Andalucía de 11.448 euros al año frente a los 15.938 de los hombres.

La Consejería de Empleo subraya aspectos menos negativos para sostener que sí, que las cosas cambian aunque sea despacio. Con datos de septiembre, el incremento interanual del paro femenino es del 20,88% (37,08% en el caso de ellos). Aunque ellas representan el 50,52% del total de desempleados en la comunidad, entre abril y junio aportaron el grueso de las incorporaciones al mercado.

El debate del paro, pero sobre todo el del salario, fabrican un intenso debate. Manuel Carlos Alba, director de Relaciones Laborales de la CEA, lo plantea así: "Hay razones objetivas para esas diferencias. Por ejemplo, una mayor proporción de mujeres con contrato a tiempo parcial. O menos horas extraordinarias (16,72 de media en 2008) que los hombres (40). A la formación continua acceden el 43% de las mujeres en los últimos tres años (el 57% en el caso masculino). Podemos añadir otros factores, como su tardía incorporación al mercado de trabajo o su baja presencia en la alta dirección, pero también debemos reflexionar sobre los valores de comportamiento en la sociedad, donde todavía existen distintos roles".

Más cruda se muestra la secretaria de la Mujer de UGT-A, Ana Pérez Luna. "El concepto de discriminación retributiva por razón de sexo lo que significa es que a las mujeres, por un trabajo equivalente, se les paga menos. Esto se debe principalmente a la valoración sexista de los puestos de trabajo.

Se ha confundido siempre el precio del trabajo asignado a las mujeres y su valor en el mercado, error en el que se han basado casi todos los sistemas de valoración de las retribuciones vigentes, obviando el trabajo doméstico, cuando uno de los pilares del estado de bienestar es el trabajo no valorado y no remunerado de las mujeres", explica.

Y añade otro dato menos común en los boletines. "Hay un mayor porcentaje de mujeres, en todos los tramos de edad, por debajo del umbral de la pobreza". "Las mujeres sólo seremos capaces de conseguir una igualdad real cuando participemos directamente en las mesas de negociación, planteemos nuestras propias reivindicaciones y defendamos nuestras posturas".

El diagnóstico lo comparte Mercedes Torres, responsable de Igualdad de la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe). "Influyen en la pervivencia de dicha brecha salarial el hecho de que sean las mujeres las que firmen más contratos a tiempo parcial y las que más solicitan reducción de jornada laboral por cuidados, asumiendo así el doble papel de cuidadoras y trabajadoras.

Consecuencia directa es la menor aportación de ingresos. Habría que añadir que no ocupan generalmente puestos de responsabilidad y que los trabajos ocupados por hombres tienen una mayor valoración social, y por ende, están mejor remunerados que los tradicionalmente ocupados por las mujeres", dice.

Antonia Martos, secretaria de la Mujer de CCOO-A, remata el debate con una visión contundente: "Ellas ocupan sectores donde se registran precisamente los salarios más bajos como la hostelería, el comercio, la ayuda a domicilio. Y en muchas ocasiones trabajan sin contrato en el servicio doméstico. Son sectores feminizados en los que además, las condiciones laborales suelen ser más precarias, pues los contratos son generalmente temporales, los horarios más penosos y las retribuciones más bajas.

Otro factor de desigualdad deriva de los complementos retributivos. En numerosas empresas las retribuciones están compuestas de un salario base y una amplia variedad de pluses o complementos de asistencia, productividad o nocturnidad, complementos que normalmente una trabajadora de baja por maternidad, o que ha acumulado la reducción de jornada por lactancia, deja de percibir".

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