Cómo se corta un bucle

Para salir del bucle laboral en que se encuentra, el mundo necesitaría recolocar a sus 200 millones de parados y crear otros 400 millones de empleos. Incluso así, 900 millones de trabajadores se las apañarían con menos de dos dólares al día de salario. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), autora de estas cifras y proyecciones, no se muestra demasiado optimista: las burbujas financiera e inmobiliaria mermarán las posibilidades de recuperación a medio plazo, sobre todo si los Estados (no sólo los europeos) se empeñan en renunciar a una mayor coordinación política.

La desaceleración económica ya confirmada sitúa la bolsa del paro en montantes aún peores: con un crecimiento mundial del PIB inferior al 2%, el planeta sumaría 9 millones de parados en los dos próximos años. El desempleo juvenil será una lacra invasiva, pero habrá otros problemas. Caerá la relación empleo-población, que ha pasado del 61,2% en 2007 al 60,2% en 2010. Los desequilibrios no desaparecerán fácilmente: el trabajador medio de un país en desarrollo todavía produce menos de una quinta parte de lo que produce uno en un país desarrollado. Es cierto el núcleo duro de los trabajadores pobres (los que ganan menos de 1,25 dólares al día) se ha reducido espectacularmente, al pasar de los 689 millones contabilizados en 2000 a los 456 de 2011, pero también lo es que esta mejoría llega en exclusiva de Asia Oriental. El resto del mapa sigue como estaba.

La OIT estima en 1.520 millones el número de empleados en situación de vulnerabilidad, 136 más que en 2000 y 23 más que en 2009. Las mujeres se llevan la peor parte, sobre todo en África del Norte, Oriente Medio y el África Subsahariana.

La descripción del laberinto es perfecta: "El elevado paro y la baja tasa de crecimiento salarial reducen la demanda de bienes y servicios, lo cual perjudica más la confianza de las empresas, que dudan en invertir y contratar. Para que arraigue una recuperación sostenible, es imprescindible dar un corte al bucle". ¿Cómo? "Reparando el sistema financiero y alentando a que el sector privado invierta sin comprometer la estabilidad fiscal". Ya nos sabíamos esta teoría.

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