"El turismo español estaba demasiado acomodado pensando que era intocable"

  • Aclara que no está "en contra de invertir en infraestructuras, pero ahora el país necesita promocionarse" · Los sindicatos quieren participar en la gestión de la empresa, pero, "¿asumirían las plantillas las deudas de su bolsillo"

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No nació en un hotel, pero casi. Sus padres lo trasladaron al Hotel España, en Barcelona, pocas horas después de su alumbramiento. No vivió en un hotel, pero casi. A los 14 años empezó a trabajar como botones en uno de los establecimientos del grupo Husa -fundado por su abuelo- y fue escalando puestos hasta que, a los 25, fue nombrado director del Hotel Oriente, en las Ramblas de la capital catalana. Trece años después tomó las riendas de la cadena familiar. Quizá sea más conocido por su pasión por el Barça, pero no cabe la menor duda de que el nombre de Joan Gaspart está ligado a la industria hotelera.

-Lleva vinculado al sector más de 50 años y su compañía ya va por la cuarta generación familiar... ¿cómo cree que evolucionará el turismo en España tras la crisis?

-El turismo del futuro será totalmente diferente al del pasado, pero esto no quiere decir que sea peor. La competencia que existe hoy es inaudita y las empresas deberán amoldarse a una agresividad comercial sin precedentes. En este contexto, una de las cosas que más me preocupa es el empleo. Hay que intentar recuperarlo. En el segmento hotelero sólo será posible con nuevas aperturas. Será difícil que haya más contratación por parte de los establecimientos existentes.

-¿Ustedes están trabajando en esa línea? ¿Algún plan de expansión?

-Somos poco fantasmas. Al ser una empresa familiar tenemos un crecimiento más limitado, pero estamos abiertos a todas las oportunidades. En Andalucía, acabamos de inaugurar un hotel en Mairena del Aljarafe y nos gustaría abrir otro en Granada, pero eso está en el aire.

-¿Cómo ha ido 2010 para el grupo?

-Si comparamos 2010 con 2009 ha sido un año bueno. Pero si lo hacemos con 2007 ha sido malo. Depende de lo optimista que se quiera ser. A mí me gusta pensar que aún queda recorrido para crecer y que lo hacemos aunque sea lentamente.

-¿Eso en qué cifras se traduce?

-La facturación creció un 3% y la ocupación un 8%. Y eso que en muchas ciudades en las que estamos han aumentado la planta hotelera.

-¿Los precios en el sector hotelero tienen más margen para bajar tras un descenso del 20% desde 2007?

-Competencia se enfada conmigo cuando me posiciono sobre este tema porque entiende que puedo animar a subir los precios, por lo que prefiero ser cauteloso. Tengo muchos puestos institucionales y no siempre se entiende que, cuando trato esta cuestión, lo hago como presidente de HUSA.

-¿El low cost es una tendencia pasajera o ha venido para quedarse?

-No acepto el concepto low cost, prefiero hablar de precios competitivos. En el mundo hay muchas más mochilas que Rolls-Royce y, partiendo de esa base, no podemos despreciar ningún tipo de turismo. Que nos gustaría que todos pagaran precios altos, pues sí. Pero debemos admitir que el segmento más modesto es el que más crece.

-¿La crisis ha traído algo bueno para esta industria?

-Quizá nos ha despertado. Estábamos demasiado acomodados pensando en que éramos intocables. Pero nos hemos dado cuenta de que estamos en un mundo muy competitivo y hay que incrementar la promoción. El Estado, las comunidades, las ciudades deben hacer algo. No estoy contra la inversión en infraestructuras, pero creo que lo que España necesita ahora es más promoción. Tenemos que ser más agresivos.

-¿Y eso en qué se traduce?

-En colaboración público-privada. Nunca he entendido cómo la promoción no estaba en manos de las empresas. Quién sabe mejor que ellas qué hay que hacer, cómo y dónde. Es algo que la Administración debe hacer de la mano del sector privado, independientemente de donde venga el dinero.

-Tras la desconvocatoria de la huelga de Aena, el Gobierno se comprometió a iniciar una campaña exterior para comunicar que todo se había normalizado, ¿están satisfechos con la reacción y el resultado?

-Eso se ha hecho bien. Lo que pasa es que, con el anuncio de huelga, mucha gente canceló y cambió el destino de sus vacaciones de Semana Santa. El aeropuerto es la vía de entrada del 90% de los turistas, por lo que cualquier incidente en ese transporte provoca una situación delicada. En la resolución de este tipo de conflictos el sector empresarial también debería sentarse en las mesas de negociación junto a sindicatos y Gobierno. Debemos ayudar a buscar soluciones.

-El fantasma de un posible rescate de España por parte de la UE, ¿está perjudicando al sector?

-Eso afecta a nuestra autoestima como españoles, pero no al turismo.

-¿Cree que llegará a producirse?

-No hay razones. El país saldrá adelante con la colaboración de Gobierno, sindicatos y empresarios. Es un error echar la culpa al Ejecutivo, es un problema del país en su conjunto y, por tanto, de los agentes sociales y empresariales. Si ocurre, será responsabilidad de todos.

-En materia de negociación colectiva, ¿el Gobierno acabará metiendo mano o está próximo el acuerdo entre empresarios y sindicatos?

-Como vicepresidente de la patronal CEOE creo que, antes de romper, tenemos que hacer lo imposible por alcanzar un acuerdo. Que éste llegue es cuestión de semanas. Europa ya no espera. La señora Merkel aprieta. Pero a quien defiende no es a Europa, sino a Alemania, que sus trabajadores no paguen los desastres de otros países. En la negociación, los empresarios lo único que queremos es que no se cierren más empresas y, para ello, la flexibilidad laboral se tiene que imponer.

-Concréteme...

-En el sector de la hostelería esto significa flexibilidad en horarios y tareas según convenga a la empresa. Que una camarera pueda pasar la aspiradora en un momento puntual, o que un recepcionista trabaje cuando el hotel esté lleno y no lo haga cuando esté vacío. A cambio, los sindicatos quieren participar más en la gestión de la empresa, pero eso es imposible. Tendrían que asumir también riesgos. Si se perdiera dinero, ¿qué haría la plantilla, pagar de su bolsillo las deudas? Cada uno debe estar en su lugar.

-¿Está de acuerdo en ligar los salarios a la productividad?

-Cada empresa es un mundo. Un hotel no tiene nada que ver con un comercio o una fábrica. Hay que hacer convenios estatales para las líneas generales y después matizarlos empresa por empresa.

-El patrón de la CEOE, Joan Rosell, es un fuerte defensor de la catalanidad y algunos creen que eso no casa con la defensa de los intereses de todos los empresarios españoles...

-Los que digan eso no tienen ni idea. Va a defender al conjunto del empresariado, pero sin renunciar a su ideología, a su personalidad. Es como si a mí, que soy vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol, me pidieran que, para hacer mejor mi trabajo, renunciase a mi pasión por el Barça. Absurdo.

-En el fútbol los triunfos son efímeros y, las derrotas, duras de superar, ¿es así en el mundo empresarial?

-Sí. Hay mucha incomprensión hacia los fracasos. En EEUU un empresario no es valorado hasta que no ha fracasado cuatro veces. Aquí cuando uno se cae, lo machacan, lo pisan y procuran que no se levante más.

-Entonces, ¿Ruiz-Mateos debería tener más oportunidades?

-Sólo lleva dos fracasos, así que le faltarían dos más para ser valorado.

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