La evolución de su negocio lleva el optimismo a las empresas familiares

  • Las compañías muestran su confianza para el próximo año ante los buenos resultados de facturación, empleo e internacionalización

Varios clientes compran en la empresa familiar sevillana Plasticosur. Varios clientes compran en la empresa familiar sevillana Plasticosur.

Varios clientes compran en la empresa familiar sevillana Plasticosur. / juan carlos muñoz

Optimismo es la palabra clave en las empresas familiares españolas. La confianza en una evolución positiva de la situación económica, y por lo tanto en los resultados de su negocio, que han alcanzado en muchos casos en el momento actual máximos de los últimos cinco años, se sustenta en los buenos números que presentan la facturación y el empleo, así como una mayor presencia en los mercados internacionales.

Esa actitud optimista que ha ido creciendo sobre todo a lo largo del último año imprime ritmo y fortalece el músculo de las empresas familiares para su gestión futura. Hasta un 80% de estas compañías muestran una impresión "positiva" o "muy positiva" sobre el panorama y la situación por la que atravesarán en los próximos doce meses.

Ésta es la principal conclusión que se deriva del VI Barómetro de la Empresa Familiar, elaborado por KPMG en colaboración con las asociaciones territoriales vinculadas al Instituto de Empresa Familiar.

Esas buenas sensaciones de las empresas familiares ante el período que se avecina responde también a los buenos resultados que han cosechado a lo largo de este ejercicio: el 69% han aumentado su facturación. Entre las empresas que han experimentado un crecimiento de sus ventas, siete de cada diez lo han hecho por encima del 5%. Esta bonanza de datos ha repercutido de forma positiva en la contratación, ya que el 94% de las empresas familiares españolas han aumentado o mantenido su plantilla en los últimos doce meses. Concretamente, más de la mitad (58%) han incorporado nuevos trabajadores a su nómina.

Este barómetro incide en la continuidad de la tendencia iniciada hace algunos ejercicios por las empresas familiares. El despegue es notorio si se tiene en cuenta que en 2013 sólo el 42% de las compañías tenían una perspectiva positiva de la evolución de sus negocios. Esta confianza en el futuro se sustenta, de una manera más sólida, en los buenos resultados de facturación registrados este año: una mayor proporción de empresas familiares los ha aumentado o mantenido, mientras que sólo el 8% los ha visto reducidos.

La presencia de las firmas en el mercado extranjero ofrece también un escenario en sintonía con la mejora apuntada, pues el 76% de las empresas declara que la internacionalización de su negocio está bastante más consolidada que en períodos anteriores.

Respaldadas por las buenas perspectivas, las empresas familiares incluyen nuevas inversiones en sus planes estratégicos, anteponiendo un año más la mejora de la rentabilidad (70%), el incremento de la facturación (52%) y la innovación (34%). Además, aspectos como la atracción del talento (28%) y el adelanto de la salida a nuevos mercados (26%) han sido algunas de las prioridades que más han crecido en importancia para los empresarios familiares españoles.

En este marco bastante menos agresivo que el de los años más duros de la crisis, no sorprende que una gran proporción de las compañías (el 84%) incluyan planes de inversión en los próximos 12 meses, de los que más de la mitad (55%) estarán enfocados a desarrollar la actividad principal de la compañía, un 50% a las nuevas tecnologías, y a la contratación y formación de nuevos profesionales e internacionalización, con un 36% de respuestas en ambas.

No obstante, ese optimismo generalizado no hace olvidar a las empresas familiares que se enfrentan también a un entorno complejo plagado de retos. No en vano, un 51% señalan la creciente competencia como el principal desafío al que se enfrentan en la actualidad. La necesidad de contar con profesionales cualificados, indicado por un 40%, y la disminución de la rentabilidad, señalada por un 32%, le siguen como las principales trabas observadas por las empresas familiares españolas.

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