El penúltimo recurso tras los pagarés del 'brandy más caro del mundo'

  • La condena corresponde a la cuarta y última emisión de títulos de Nueva Rumasa

La familia Ruiz-Mateos, encabezada por José María padre, tiene pendientes decenas de causas repartidas por instancias judiciales de todo el territorio nacional, hasta setenta según fuentes jurídicas, que apuntan que la principal es la abierta por la Audiencia Nacional y que instruye el juez Pablo Ruz por el supuesto fraude de los pagarés de Nueva Rumasa.

La condena conocida ayer corresponde a una de las cuatro emisiones de pagarés que los Ruiz-Mateos lanzaron en el año 2009 a través de distintas empresas del grupo y con las que, según los datos facilitados por la familia, lograron captar del orden de 550 millones de euros de unos 5.000 inversores, entre ellos, cientos de familias jerezanas que cada vez tienen menos esperanzas de recuperar el principal de estos títulos, a los que acudieron atraídos por el elevado interés de entre el 8 y el 10%, el triple del que ofrecían por entonces los productos financieros tradicionales.

Los elevados intereses y la fe ciega en Ruiz-Mateos arrastró a ex trabajadores de las dos Rumasa así como familias humildes y notables de Jerez, a invertir gran parte de sus ahorros, si no todos, en la compra de los pagarés, cuyas emisiones se acompañaron de grandes campañas publicitarias.

Las dos primeras emisiones, en las que los pagarés se vendieron como churros, se lanzaron bajo el aval de otras empresas del grupo, mientras que la tercera, la adornada con un interés del 10%, fue la más excéntrica de todas al usarse como reclamo las existencias del brandy 'Conde de Garvey', que la familia publicitó como "una sólida oportunidad de inversión garantizada por un tesoro de valor incalculable de las extraordinarias existencias del viejísimo brandy de Jerez que cuenta con certificado de envejecimiento de acuerdo con la normativa vigente del consejo regulador de la denominación Brandy de Jerez y con una valoración de más de 1.200 millones de euros realizada por el insigne y prestigioso profesor del IESE y doctorado en Harvard don Pablo Fernández López". El insigne doctor, se desmarcó del uso dado a su valoración, del que no fue advertido.

La cuarta emisión, la de la sociedad José María Ruiz-Mateos a la que corresponde la condena de 92 millones de euros- fue el penúltimo intento de los Ruiz-Mateos por lograr financiación alternativa para Nueva Rumasa después de que los bancos, en concreto el Santander, le cerraran el grifo.

Tras el cambio en abril de 2010 de la Ley del Mercado de Valores, el supervisor estrechó el cerco sobre las emisiones de pagarés de Nueva Rumasa, que optó entonces por buscar financiación a través de ampliaciones de capital. Pero el negocio familiar estaba ya herido de muerte, como se confirmó el 8 de marzo de 2011, cuando José María Ruiz-Mateos compareció rodeado de sus hijos para anunciar la solicitud del concurso voluntario de acreedores para las principales empresas de Nueva Rumasa, grupo que seis meses después compraría Ángel de Cabo a precio irrisorio.

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