El plan de rescate de Bush se convierte en ley

  • Tras una agitada semana en el Congreso estadounidense, por fin se aprueba una ley de emergencia para estabilizar la crisis económica provocada por la quiebra de entidades bancarias

El plan de rescate del sistema financiero en Estados Unidos, valorado en unos 700.000 millones de dólares, se convirtió hoy en ley tras su aprobación por la Cámara de Representantes y la firma, inmediatamente después, del presidente George W. Bush.

Después de cuatro días de incertidumbre y arduas negociaciones entre bambalinas, una mayoría de 263 congresistas se pronunció a favor de la medida, frente a los 171 que lo hicieron en contra. El lunes, los representantes habían rechazado el plan, cuando se cantaba victoria desde la Casa Blanca y en los pasillos del Congreso. Hoy la jornada comenzó con incertidumbre aunque, a medida que pasaban las horas, quedaba más claro que el proyecto de ley contaba esta vez con los votos suficientes. Como en la votación del lunes, fueron más los demócratas que apoyaron la medida, 172, que los republicanos (91).

La medida, cuyo nombre oficial es Ley de Estabilización Económica de Emergencia, se presentó inmediatamente ante la Casa Blanca, donde Bush la firmó de inmediato. La entrada en vigor de la nueva ley constituye un respiro para el Congreso, bajo presión con el fin de aportar una solución a la crisis para el Gobierno y para los mercados después de semanas de turbulencias. Los protagonistas han dejado claro que aún queda mucho por hacer para sanear una economía que hoy anunció el mayor descenso en puestos de trabajo en un mes. Según dijo el presidente George W.Bush, con la entrada en vigor de la ley "ayudaremos de manera valiente a que la crisis en Wall Street no se extienda por todo el país". Tras el rechazo de la Cámara de Representantes el lunes, el proyecto de ley se modificó para incluir una serie de enmiendas. El eje central del acuerdo sigue siendo la capacidad del Tesoro para adquirir la deuda de mala calidad de los bancos por importe de hasta 700.000 millones de dólares. De ellos, podrá usar 250.000 millones inmediatamente y otros 100.000 millones si el presidente Bush determina que los necesita. El Congreso puede retener los otros 350.000 millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que no haber aprobado la medida hubiera tenido implicaciones "terribles" para la economía de los ciudadanos de a pie y atribuyó los problemas actuales a unos mercados "indisciplinados y sin supervisión". Según Pelosi, la iniciativa permite una mayor transparencia de las entidades financieras y una mejor reforma regulatoria. En un comunicado, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, indicó que el proyecto de ley es "un paso crítico para la estabilización de nuestros mercados financieros y para garantizar el flujo crediticio a las familias y a las empresas".

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