"El rescate de obra pública es una gota de agua: sólo es un 3% de todo el recorte"

  • Aunque Andalucía es la más beneficiada por el alivio de Fomento, la patronal recuerda que es muy poco respecto a lo que se iba a invertir este año y prevé un otoño de cierres, ERE y destrucción de empleo

-Andalucía es la región más beneficiada por el rescate de infraestructuras de Fomento. Casi es para estar contentos.

-Esto es muy relativo. Lo que se ha rescatado es un 10% de lo que se ha paralizado y un 3% si sumamos lo que ya se eliminó a principios de este año. Contentos no podemos estar. El sector está mal, esto es una gota de agua que nos han dado. La paralización ha sido tremenda, no la esperábamos.

-Se habla de las que continúan y no tanto de las que se paralizan.

-O se alargan en el tiempo. A algunas se les ha dado una patada hacia adelante de tres años: obras que se pensaban terminar en 2012 se acabarán en 2015. Se habla mucho de Fomento, pero hay ministerios como Medio Ambiente, con un parón del mismo rango, aunque en menor proporción.

-¿Y qué pasa con la Junta?

-Dicen que paralizar no se paraliza ninguna. Obras previstas en un año se harán en dos, o en tres. De acuerdo, la inversión es la misma, pero con más tiempo.

-¿No genera eso más incertidumbre en las empresas que en el caso de Fomento?

-No. A las empresas ya se les ha comunicado a dónde llegan los cambios, tanto en lo que respecta a las anualidades como en el comienzo de las obras.

-¿Cómo está siendo el día a día?

-El momento actual está llevando a muchas a preparar ERE, y no pocas se quedarán en el camino. Eso se va a ver de aquí a diciembre. Hay muchas en concurso previo, y el 90% de ellas ya asume que irá a la suspensión de pagos.

-Los datos del paro señalan, al menos hasta julio, que la construcción sí crea empleo.

-Bueno, la realidad es que no se ha destruido empleo en el primer semestre. Pero es que la paralización gorda viene ahora y en octubre y noviembre va a ser mucho peor.

-¿Son las empresas pequeñas el eslabón débil de esta situación?

-Afecta sobre todo a las de tamaño intermedio, que, a su vez arrastran a las pequeñas y a sus contratistas. Las subcontratistas están recurriendo mucho al cierre.

-Y al haber menos tarta para repartir, las grandes copan la tarta.

-Sobre todo en el tema de la financiación público-privada. Las condiciones de los pliegos son tan fuertes que sólo las grandes empresas pueden optar a este tipo de infraestructuras.

-¿Cuáles son esas condiciones?

-Hay que poner un 20% del capital social previsto en la licitación. Si una obra vale 200 millones, tienes que poner 40, un dinero que es para una sola actuación y que se amortizará en 30 años. Y se pide que las constructoras hayan trabajando en concesiones similares, y eso lo pueden decir muy poquitas. Consecuencia: se va a volver a lo que fuimos capaces de romper en los últimos años. La mayoría volverá a ser subcontratista de las grandes empresas.

-Fomento anuncia las primeras licitaciones bajo esta fórmula para septiembre.

-También la Junta lo ha dicho así. Parece ser que salen. La Consejería está convencida de que van a licitarse y a cubrirse.

-El Plan E costó 8.000 millones en su primera versión y 5.000 en la segunda. El recorte de infraestructuras es de 5.700. ¿Ha sido el Plan E un dispendio?

-El paro de la construcción se disparó de tal forma que el Gobierno tuvo que reaccionar con proyectos de hoy para mañana. ¿Se podía haber hecho mejor? Sí. Fue un parche grande, pero en ese momento fue necesario.

-Pues ahora el empleo parece que va a volver a resentirse.

-Se habla de que el recorte de Fomento puede afectar a más de 100.000 empleados a nivel nacional [entre 15 y 20.000 en Andalucía]. Se manejan cifras de 18 obreros por cada millón de euros que se dejan de invertir. Por parte de la Junta, si ralentizas una inversión de 1.200 millones, repercute en 24.000 empleos. Hay otra cosa. Mantener una obra paralizada tiene unos costes de seguridad y mantenimiento. Y si una obra se suspende se pierde el gasto que se ha hecho y hay que pagar el lucro cesante. Aparte está lo que se deja de ingresar por impuestos. De esos 5.700 millones, el Estado hubiera recuperado la mitad. Hay otra cosa: la licitación de las obras normales ha bajado tremendamente.

-¿Y de esto último los ayuntamientos tienen mucha culpa?

-Han salvado algo, gracias al Plan E nuevo, pero obras de otro tipo es muy complicado que se hagan. Siendo benévolos, diría que los ayuntamientos están en suspensión de pagos, por no decir en quiebra. Porque en suspensión de pagos están hace mucho tiempo, ya que no le pagan a casi nadie.

-¿Qué le parece la propuesta de Seopan, patronal de las grandes constructoras, de crear un tramo de IVA y de IRPF destinado a la financiación municipal?

-Lo que yo digo es que la financiación de los ayuntamientos es algo muy serio y nadie coge el toro por los cuernos. Los políticos se tienen que sentar para resolver ese tema. Se puede hablar de subir el IRPF y el IVA, pero al final los propios municipios son los que están subiendo los impuestos. Pero creo que es algo más profundo, y eso tiene que ir en un conjunto de cosas.

-¿Y cómo resolvemos el problema inmediato de la deuda con las constructoras?

-Se creó una línea de ICO, a la que la mayoría no se acogió porque tenían unos plazos muy concretos para devolver el dinero, y como no sabían si iban a pagar... Hay que exigir responsabilidades a políticos, interventores y secretarios para que cuando asuman una deuda la cumplan. Pero lo primero es la financiación. Si no tienen dinero, no van a pagar.

-¿Qué piensan hacer las constructoras como colectivo ante esta situación?

-A nivel nacional, ocurre algo que no pasaba hace mucho: la unión entre las asociaciones. También sabemos que las circunstancias del país son las que son, pero hay muchos sitios donde recortar que no son las infraestructuras y que son improductivos, y los políticos no lo quieren arreglar. La Junta va a hacer desaparecer 115 empresas con 23.000 empleados. ¿No sobra ninguno? Habrá que reconvertir muchas cosas y donde sobre gente...

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