Los sindicatos echan el primer pulso a Zapatero por la edad de jubilación

  • CCOO y UGT salen a la calle para que el Gobierno "oiga el clamor" contra la reforma · El Ejecutivo se muestra conciliador

Comentarios 5

Dos sensaciones se entrecruzan en el explosivo ámbito de las reformas laborales: el inmovilismo sindical y la docilidad -o el miedo- del Gobierno a una relación áspera con los representantes de los trabajadores. Pese a todo, ayer, por primera vez desde que José Luis Rodríguez Zapatero es presidente, CCOO y UGT marcharon juntas en Madrid, de la mano de 70.000 personas, según ambas organizaciones, para dejar claro que el retraso en la edad de jubilación planteado por el Ejecutivo -de 65 a 67 años- no les gusta un pelo. Aun así, Zapatero puede considerarse un afortunado: no le han plantado una huelga general que sí sufrieron sus dos predecesores, José María Aznar y Felipe González. Motivos hay, aunque no haya reformas.

Conciliador como nunca, Zapatero garantizó que escuchará a los sindicatos y se mostró convencido de que se llegará a un pacto, porque su Gobierno "no es un Gobierno, ni lo va a ser, de decretazos". "Pero hay que pensar en el año siguiente, en el siguiente y en el siguiente", señaló el presidente para justificar la necesidad de reformar el sistema, por el país tiene la "responsabilidad" de intentar mejorar la pensión de las personas que han trabajando durante muchos años y pensar en lo que ocurrirá en el futuro con los que tendrán que jubilarse.

Los secretarios generales de Comisiones, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez, expresaron su deseo de que el Gobierno atienda el "clamor" de las manifestaciones celebradas en distintas ciudades españolas en contra de su propuesta de reforma de las pensiones y la rectifique. Toxo señaló que las medidas que propone el Ejecutivo para el sistema de pensiones son "injustas e innecesarias". "No merece la pena generar una crispación social como la que existe ahora por las pensiones", señaló el secretario general de CCOO, para quien el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, tuvo el lunes en el Congreso una "gran ocasión" para enmendar la propuesta del Ejecutivo, pero "no tuvo margen para hacerlo". "Por ahí no puede ir el futuro de las pensiones", señaló Méndez, quien incidió en que la Seguridad Social es el único elemento de las cuentas que probablemente tiene superávit y tiene confianza, y por eso el Ejecutivo "no tiene ningún derecho a infundir intranquilidad".

A la manifestación también asistió el coordinador general de IU, Cayo Lara, quien dijo que "si el Gobierno no está sordo y ciego debe intentar rectificar, ya que si no, nos conducirá a un camino de más sacrificio y de más drama y sufrimiento".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios