Crisis en grecia

El tenso choque entre Merkel y Hollande

  • La postura férrea y ortodoxa de la canciller Alemana contrasta con la del presidente galo, mucho más conciliadora y flexible.

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La cumbre extraordinaria de este domingo de los jefes de Estado y de gobierno de la eurozona sobre el futuro de Grecia se plantea como un choque de posiciones entre las ortodoxia de Alemania y la conciliación ajustada a los intereses de Europa que plantea Francia.

A su llegada a la reunión, los líderes de ambos países expresaron sus divergentes posiciones para abordar una crisis, en cuyo diagnóstico y consecuencias coinciden, pero difieren profundamente en cuanto a la manera de afrontarla y de darle una solución, pese a que todos reconocen que el principal problema es la desconfianza que reina con Atenas. "Francia va a hacer todo lo posible para que Grecia se quede en la zona euro y también (haya un acuerdo) que favorezca a Europa", dijo el presidente de Francia, François Hollande, a su llegada a la reunión, mientras que la canciller de Alemania, Angela Merkel, afirmó que "no habrá un acuerdo a cualquier precio" con Grecia y llamó la atención sobre la "pérdida de confianza".

Merkel señaló también que los líderes examinarán "si se pueden empezar las negociaciones del programa del Fondo de Rescate Europeo (ESM)" y reiteró que "si tenemos éxito o no, habrá que verlo".

Hollande planteó esta encrucijada como algo que va más allá de la muy urgente y grave crisis griega. "Lo que está en juego es Europa. Claro que Grecia es el tema del día, pero de lo que se trata es de dejar bien clara la concepción que tenemos de Europa y de nuestros intereses, pero no de los nacionales, sino de los europeos, los que tenemos en común", afirmó. Insistió en que "Francia va a hacer todo lo posible para que haya un acuerdo, siempre que se cumplan las condiciones de que se queda en la zona euro y que permite a Europa avanzar".

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, se refirió en conferencia de prensa a que Francia y Alemania, las dos grandes economías del euro, "trabajan en soluciones aceptables", al tiempo que admitió que "aunque el eje franco-alemán es muy importante, no es lo único importante".

"No hay un grexit provisional o no. Hay la Grecia en la zona euro o no más Grecia en la eurozona, pero esa es una Europa que retrocede y que no avanza. Eso es lo que no quiero", afirmó. De esa manera el jefe del Estado galo aludía a un documento publicado el sábado por la prensa alemana y elaborado por el ministerio de Economía de ese país que apuntaba a una salida temporal de Grecia del euro como posible solución a la crisis.

Aunque los ministros de Economía y Finanzas no abordaron esa cuestión en su reunión de la víspera, según fuentes diplomáticas, parte del planteamiento de Berlín ha quedado recogido en el borrador consensuado por el Eurogrupo y que ahora estudian los líderes. Tras cinco meses de fracasadas negociaciones y unas últimas semanas plagadas de acusaciones y de un sorpresivo referéndum por parte griega que echó por tierra los avances logrados, Atenas ha pedido un tercer rescate que podría superar los 70.000 millones de euros hasta 2018 y ofrecido un plan de recortes que incluye subida de impuestos, recorte de pensiones y privatizaciones.

Sin embargo, para los llamados halcones de la austeridad no es suficiente lo que sí lo era hasta el 26 de junio, en que Tsipras convocó su referéndum, y exigen medidas inmediatas, tanto como que algunas se tomen ya mañana para entrar en vigor en 48 horas. En ese grupo, capitaneados por Alemania, se alinean Austria, Holanda, Finlandia, Eslovaquia, Estonia y Letonia, entre otros, mientras que con posturas más conciliadoras aparecen Francia e Italia, más la CE que en este proceso es el mediador.

Para Francia hay que encontrar "un acuerdo sobre una concepción común. Grecia ha hecho ya esfuerzos y reformas que eran necesarias. Ahora tiene que demostrar que está dispuesta a implementarlas con rapidez, y será en ese momento, cuando tendrá el apoyo de toda Europa". Tsipras, con un semblante más serio de lo habitual en él, afirmó que "habrá un acuerdo esta noche si todas las partes quieren", y el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker subrayó que buscará "el acuerdo hasta el último segundo".

Entre las posturas europeas más conciliadoras está también la de Italia y su primer ministro, Matteo Renzi, quien reconoció que la situación es "complicada" y también que la distancia entre las dos partes "se ha acortado". "Es importante encontrar un acuerdo. Italia va a hacer todo lo posible para ello. No podemos quedarnos sin la confianza de los ciudadanos", afirmó Renzi.

El primer ministro de Eslovenia, Miro Cerar, subrayó que su país quiere que "Grecia esté en la eurozona y que se ejerza el principio de la solidaridad, pero también que Grecia asuma compromisos y responsabilidad, y que muestre si es capaz de asumir sus obligaciones". "Los últimos acontecimientos nos han hecho perder la confianza en el Gobierno griego", resumió el líder esloveno en referencia a la falta de credibilidad que para muchos ofrece que Atenas se comprometa en situaciones in extremis a adoptar medidas, pero que luego no las ejecute como consideran que ha hecho hasta ahora.

Cerar admitió que "todos tenemos que mostrar paciencia para alcanzar un acuerdo, pero también Grecia tiene que demostrar que es un socio en el que confiar".

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