El trigo sube, el mundo tiembla

  • La suspensión de las exportaciones rusas de cereales provoca el mayor repunte de precios de los dos últimos años · Los agricultores piden mecanismos de intervención para evitar la volatilidad del mercado

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La especulación no sólo hace estragos con la deuda soberana. Días atrás, un fondo de inversión británico compró, de una sola vez, el 7% de toda la cosecha mundial del cacao. Ahora, ese producto está cuidadosamente almacenado, listo para ser vendido a los fabricantes justo antes de la campaña navideña, a un precio que, evidentemente, no será bajo.

Es sólo un ejemplo de hasta qué punto el mercado decide el precio de los alimentos. En un contexto de crecimiento demográfico y de un mayor consumo de alimentos gracias al desarrollo de los países emergentes, jugar a comprar y vender materias primas puede ser muy rentable. La crisis, sin embargo, ha frenado el auge de la demanda, y como consecuencia los stocks han aumentado y los precios han bajado. Y mucho: sólo entre mediados de 2006 y principios de 2007 el precio de los cereales en origen subió un 44%, y entre esa fecha y 2009 cayó un 29%. En 2010 inició una etapa de crecimiento leve, pero sostenido, al calor del alza del petróleo.

El pasado 5 de agosto Rusia anunciaba la suspensión de las exportaciones de cereales, con exclusión del arroz, debido a una sequía que ha destruido ya el 20% de los cultivos. Algo parecido ocurrió en 2007, cuando las malas cosechas en todo el mundo, especialmente en Australia, el primer país exportador, provocaron en los mercados una espiral de pánico ante la posibilidad del desabastecimiento. Ahí entraron en juego los especuladores, que inflaron unos precios ya de por sí bastante altos debido a la escasez.

Rusia ha devuelto al mundo el fantasma de la burbuja alimentaria. El mismo 5 de agosto, el mercado del trigo de Chicago, el mayor del planeta, marcaba precios que no se conocían desde 2008. Especialmente importante fue la subida de los contratos a futuro. El precio de las compras cuya entrega se debe producir antes de diciembre se incrementó un 60%.

No sólo es Chicago. Un anuncio como el ruso afecta a todos los agricultores del mundo, también a los andaluces. José Vázquez, técnico de Asaja Sevilla, aporta datos sobre la subida: "El trigo estaba en 24 pesetas el kilo y en los últimos meses ha ido subiendo moderadamente, hasta alcanzar las 27 y medio; en estos días ha alcanzado los 38,50". Un 40% más casi de forma instantánea.

El veto ruso a las exportaciones ha sido sólo la mecha que ha provocado el pánico y ha llamado a la acción de los especuladores. Sólo que esta vez la burbuja parece más puntual que la de 2007 y con menos base real. Entonces los stocks estaban bajo mínimos y ahora no. Un ejemplo: en el boom de 2007 y parte de 2008, Estados Unidos tenía sólo ocho millones de toneladas de cereales en stock. Ahora tiene 30. Aunque Rusia sea el cuarto productor mundial y el quinto en cuanto a exportaciones, hay cereales almacenados suficientes como para que la corriente alcista no llegue a mayores. En todo caso, hay que partir de que los precios suben a partir un punto muy bajo y ni de lejos alcanzan los precios de hace dos años. Sólo en el caso del trigo, se llegaron a situar en 2007 los 480 euros por tonelada. Ahora están en la mitad de esa cifra.

La pregunta del millón: ¿subirá el pan? No sólo el pan, sino cualquier alimento que tenga cereales o, por ejemplo, la carne o la leche, ya que el alimento del ganado es el pienso, compuesto, entre otras cosas, de copos de cebada. La respuesta, según José Vázquez, es que ahora mismo no, pero en unos meses lo más probable es que sí. "Ahora se vende el pan fabricado con el grano de hace unos meses, cuando los precios estaban bajos; pero es probable que el mayor coste de la materia prima repercuta en el precio", afirma. El pasado jueves el Gobierno, a través del Ministerio de Medio Ambiente, se apresuró a descartar que esa subida vaya a ser brusca.

¿Y los agricultores? ¿Qué pasa con los agricultores? UPA-Andalucía admite que la subida de precios beneficia al agricultor, pero sólo para cubrir costes. Y recuerda que en los últimos 25 años, sólo en 2007 y 2008 los precios fueron suficientes como para lograr rentabilidad. Asaja ha pedido un cambio en la Política Agraria Común que dote de estabilidad a los precios del cereal, muy volátiles en los últimos años. Hay que tener presente que los agricultores sí salen beneficiados, pero no los ganaderos, que pagan más por alimentar a sus animales. Vázquez habla de un mecanismo que incentive al agricultor por almacenar el cereal en épocas de crisis de precios. En la actualidad, el precio de intervención del trigo está en 102 euros, una cifra muy baja para España, cuyos precios, al ser un país deficitario de este producto, suelen ser más altos que, por ejemplo, los de la Europa del Este.

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