Más allá de la calle Larios

  • Un entorno marcado por el abandono y la dejadez

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EL Distrito Centro ni comienza ni finaliza en la calle Larios. Eso es al menos lo que piensan muchos de los más de 80.000 ciudadanos que viven en este punto de la capital. Alejados del suelo pulido, de los elementos decorativos y de las rutas frecuentadas por los cruceristas, sus vecinos dibujan otro escenario de batalla muy diferente. Las numerosas heridas que presenta el corazón de la urbe han comenzado a ser cicatrizadas con el Plan Turístico de Málaga, que impulsan de forma coordinada la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga para mejorar un barrio marcado por la dejadez y el abandono. Pese a ello, en el entorno de Pozos Dulces, Tomás de Cózar o Beatas, donde el Consistorio ha actuado renovando el pavimento, siguen existiendo solares baldíos y edificios abandonados ante el objetivo del turista que prefiere ver esa otra ciudad. Como aseguran los arquitectos, ello es la prueba fehaciente de que la inversión pública debe ir ligada a la privada.

La apuesta de ambas instituciones contempla el diseño de acciones encaminadas a adecentar y potenciar el atractivo turístico de los alrededores del Museo Picasso y de la Casa Natal del pintor, situada en la Plaza de la Merced, y del entorno de la Catedral. En total, la estrategia a seguir, que verá sus resultados a lo largo de los próximos dos años, pone sobre la mesa 14 millones de euros para estas intervenciones, que vienen a sumarse a las iniciativas ya previstas por otras vías, llámese Fondos Estatales de Inversión Local (FEIL) o fondos europeos.

A día de hoy tampoco es realidad el proyecto de la Judería, del que el Ayuntamiento viene hablando desde hace más de diez años, que pretendía remozar el entorno de la calle Granada con la construcción de una sinagoga, impulsada por la comunidad sefardí o la edificación de un hotel de cinco estrellas en el Palacio del Marqués de la Sonora, paralizado desde hace años.

En opinión de los vecinos la imagen del centro dinámico y de los negocios que florecen de la mano de la peatonalización es solo un espejismo: "El centro es un barrio y los políticos tienen que entenderlo así. No es un escaparate. En el momento en que reconozcan eso, muchos problemas se acabarán. En este momento, por desgracia, es el parque temático de Málaga. Entendemos que vivir en el centro tiene sus pros y sus contras, pero no entendemos la falta de voluntad política para facilitarnos la vida a los residentes, intentando que esas molestias sean mínimas y, sobre todo, evitando enfrentamientos entre hosteleros, comerciantes y vecinos", asegura María José Soria, presidenta de la asociación de vecinos del centro. De acuerdo con esta representante vecinal, el abandono de esta zona, junto a las carencias de algunos servicios, explica la tendencia a la despoblación de la barriada, que, insiste, en los últimos años se ha revelado incapaz de atraer a nuevos residentes con la misma fuerza que otros puntos de la capital.

El plan de contenedores soterrado, impulsado como una solución definitiva a los problemas de suciedad y basura del centro histórico, también ha despertado las críticas de los vecinos. "Hay basura por todos lados, los vecinos no saben cuándo tienen que sacar la basura, si ponerla en el contenedor, si esperar a que pase el camión", asegura Soria. El otro gran problema al que aluden los vecinos del centro es el ruido. A pesar de que durante este mandato el Ayuntamiento tomó la decisión de prohibir el botellón en la vía pública, los vecinos aseguran que pese a la presencia policial está práctica se sigue realizando "de forma furtiva".

Para Teresa Repisos, presidenta de la asociación de la Plaza de la Merced, el principal problema al que tienen que enfrentarse actualmente son las obras: "Todo está levantado y así es muy difícil convivir", se lamenta. "Ahora mismo esto es un caos. Cada día nos cambian los carriles y no terminamos por habituarnos".

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