"Admiré la oratoria de Blas Piñar, era amigo de mi padre"

-¿Expresidente del Parlamento andaluz o primer presidente?

-Primer presidente del primer Parlamento de Andalucía. Pero ya soy ex de tantas cosas...

-Incluso exconsejero de Interior...

-Fui el responsable de los dos referéndums, el de iniciativa y el de ratificación del Estatuto.

-¿Pensó dejar la notaría?

-Mi idea era dedicar toda mi vida a la política. Llegó un momento en que tomé la decisión contraria.

-¿Influyó ser notario en la política?

-Mis primeros destinos como notario fueron dos pueblos de Zaragoza, Calatayud y Brea de Aragón, próximo a Illueca, el lugar de nacimiento de Benedicto XIII, el famoso Papa Luna. Aprobé unas oposiciones restringidas entre notarios y me destinaron a Villacarrillo y, con un breve periodo en La Puebla de Cazalla, a Úbeda. De aquí me destinan a Baracaldo, pero no fui porque era presidente del Parlamento. Fui senador en 1979, diputado autonómico en 1982 y diputado nacional en 1986, siempre por la provincia de Jaén, con la que por haber sido notario me vinculé políticamente.

-Comparte despacho con Luis Marín Sicilia, con quien estuvo en la mesa del Parlamento andaluz. Él de la UCD, usted del PSOE. Él sevillista, usted bético...

-A veces las diferencias políticas unen más que separan.

-Eso sería antes...

-Por supuesto. En los últimos años ha habido demasiado crispación. El mejor amigo que he tenido era Juan Moya, varias legislaturas senador por el Partido Popular.

-¿Un notario de izquierdas?

-Sí señor. Empecé en política en la Democracia Cristiana, como tantos, incluso Felipe González. De la mano del catedrático de Derecho Canónico y ministro de la República Manuel Giménez Fernández. Un socialismo humanista, abierto, tolerante. Lo que dijo Indalecio Prieto en un mitin en Bilbao: yo soy socialista a fuer de liberal.

-¿Su modelo de notario sería Juan Díaz del Moral, estudioso de las agitaciones campesinas?

-Soy un admirador del notario de Bujalance. De Blas Infante, de Diego Hidalgo, que fue ministro de Defensa a cuyo cargo estaba Franco.

-¿Era buen notario Blas Infante?

-La prueba es que pudo compatibilizar la notaría de Coria con el despacho de abogado en la plaza de San Lorenzo. Y unas inquietudes sociales que le despertaron viendo en la plaza de su pueblo, Casares, a aquellos jornaleros desfallecidos, muertos de hambre, sin trabajo.

-Hubo otro Blas notario. ¿Coincidió con Blas Piñar?

-Varias veces. Soy íntimo amigo de un hijo suyo que es notario, José María Piñar. Mi padre era íntimo amigo de Blas Piñar, lo acompañaba cada vez que venía a Sevilla o Huelva. Cuando yo me presenté en el 79 por el PSOE en Jaén, mi padre iba en la lista de Fuerza Nueva por Huelva. Aparte de eso, siempre admiré en Blas Piñar su facilidad para la oratoria y la retórica.

-¿Es usted hijo de notario?

-Pertenezco a una familia de agricultores acomodados.

-En el Parlamento que presidió había un diputado jornalero...

-Me hice muy amigo de Juan Antonio Romero, que fue alcalde de Badolatosa. El otro día me encontré con Sánchez Gordillo y nos dimos un fuerte abrazo. Siendo consejero de Interior, fui con Pepe Recio, viceconsejero, a Marinaleda, para intentar convencerlo de que dejara una huelga de hambre.

-Ahora ha ido el hijo de la duquesa de Alba...

-Lo oí por la radio. Cuando fuimos, también había mucho periodista. Allí estaba Pilar del Río.

-¿Recuerda la huelga de hambre de Rafael Escuredo?

-La coprotagonicé con él. Provocó la dimisión de Clavero y que Suárez se pusiera a los pies de los caballos.

-¿Además de en la huelga de hambre, lo sigue ahora en sus novelas?

-Leí la primera y un libro de cuentos interesantes. Es que Rafael se ha convertido en un autor muy prolífico. A mí me gustan las novelas de aventuras y los clásicos, la gran novela rusa y francesa del XIX.

-De los libros a las escrituras. ¿En qué notan las notarías la crisis?

-En la compraventa de inmuebles y en los préstamos.

-¿La crisis ha humanizado la imagen del notario?

-Siempre digo que de las crisis se aprende. Esta crisis debe llevarnos a un examen de conciencia y a pensar que esos despachos sobredimensionados, las macronotarías, han pasado a mejor vida.

-¿Le parece bien que los alcaldes no sean diputados autonómicos?

-No quiero ver en esa decisión un espíritu vindicativo ni revanchista.

-¿Su gran afición?

-Los toros. Curro y ahora Morante. A José Tomás dejé de seguirlo.

-Hablando de toros, ¿cuándo se corta la coleta como notario?

-A final de mes. No podré cumplir el sueño de cincuenta años de notario, porque Fernando Ledesma, ministro de Justicia del primer Gobierno de Felipe González rebajó la edad de jubilación de 75 a 70 años.

-Del 23-M (mayo) de 1982, al 25-M (marzo) de 2012. ¿De la ilusión a la desilusión?

-Igual que hay años horribles, 1982 fue un año mirabilis. Las mayorías absolutas se palpaban en el ambiente. Hoy más que desilusión, vivimos tiempos de inquietud, preocupación, inseguridad. Y en mi partido, de crisis ideológica y programática. Que no es exclusiva del PSOE, sino de toda la socialdemocracia europea, crisis que comienza con la caída del muro de Berlín y la implosión del imperio soviético.

-¿El notario es más que el registrador de propiedad, oficio de Rajoy?

-Son las dos piezas esenciales de la seguridad jurídica preventiva.

-¿Una querencia privada?

-La canción española. Me hizo mucha ilusión cuando mi jefe de prensa en el Parlamento, Manolo Arroyo, me presentó a Marifé de Triana.

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