Entrevistas

La angustia de la fiesta se vive en Bilbao

l La fiesta de los toros es sangre y triunfo. Ayer Bilbao fue testigo de la cara más amarga. Espeluznante la secuencia de la cogida de Sergio Aguilar. El toro le había herido ya en el muslo izquierdo. La siguiente fue para meterle el mismo pitón por el cuello. Ninguna de las veces llegó a caer, pero en la segunda, el tiempo que lo tuvo zarandeándole fue espantoso. Se temió lo peor. Apareció el recuerdo de Julio Aparicio en San Isidro, cuando más que un percance ocurrió un milagro. Pero las palabras del médico una hora después fueron definitivas: "No hay urgencia vital". En la enfermería fue operado Aguilar de dos cornadas, una con orificio de entrada de tres centímetros en la parte inferior izquierda de la mandíbula que ha entrado por el maxilar y atraviesa el paladar un centímetro, y otra limpia en el muslo izquierdo de 15 centímetros.

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