Alfonso Aramburu, arquitecto y pintor

"Los arquitectos acabaremos en el comedor de Cáritas"

  • "La vida es una bolsa de monedas. No sabemos cuántas hay y cada día sacas una; en tu mano está que sea de oro o de hojalata". Alfonso Aramburu (Huelva, 1938) resume en una frase su filosofía de vida, peculiar como la persona, un pintor de vocación que se hizo arquitecto de profesión, personaje polifacético que igual tramita un proyecto de aeropuerto que organiza una exposición de pintura para recaudar fondos para unas ONG. Después de haber sido arquitecto municipal, concejal en un ayuntamiento franquista, haber expuesto en París y Madrid y contar con numerosos reconocimientos sociales, Aramburu sigue paseando por su Huelva natal sin reloj (dejó el Ayuntamiento cuando tuvo que fichar) y tocado con una marinera. Imperturbable a la caída de las monedas.

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–Acaba de vender todos los cuadros de una exposición a favor de Cáritas y Manos Unidas. ¿La solidaridad no está en crisis?

–La solidaridad nunca está en crisis y se ha demostrado en Huelva, pero también en casos como el de Haití. Se han vendido los 37 cuadros y eso significa que los onubenses son solidarios... y que les han gustado mis cuadros.

–¿Por qué estas entidades?

–Porque se dedican a paliar el hambre, que es algo que ahora hace mucha falta. Y no sólo eso. Cáritas va a los asentamientos de inmigrantes de nuestro entorno donde hay extranjeros que están huérfanos de todo, principalmente de cariño.

–Organiza esta exposición todas las navidades para ONG que trabajan en Huelva. La ayuda, ¿primero al Cuarto Mundo?

–Antes hice algunas exposiciones para ayudar a colectivos de fuera de Huelva, pero ahora el problema está en el vecino. Incluso los arquitectos vamos a pasar hambre. En realidad lo he hecho porque pronto nos tendrán que dar de comer a nosotros.

–¿Tan mal está el gremio?

–Estamos en paro absoluto desde hace casi tres años; acabaremos en el comedor de Cáritas. Sólo hay que acercarse a los registros de los colegios de arquitectos para ver cuál es la situación.

–¿Y cuál es?

–En el Colegio de Arquitectos de Madrid han tenido que despedir a 40 funcionarios porque no hay ni un papel para poner un sello. No hay proyectos y eso afecta a los arquitectos y a los ingenieros.

–El Plan E tampoco ha sido de mucha ayuda.

–Es un parche, como los parches que se están poniendo en la calle con el dinero del Plan E. Sólo palía de forma momentánea la pérdida de puestos de trabajo.

–¿Cuál es la solución entonces?

–Parece que se ha agotado el modelo productivo basado en la construcción; habrá que buscar otro, que bien podría ser el turismo. Hay que impulsar las infraestructuras; un país se desarrolla antes con infraestructuras que con industria.

–¿Por ejemplo?

–En la posguerra dieron a Italia la posibilidad de escoger entre comunicaciones e industria dentro de las ayudas de Plan Marshall y dijo “autopistas”. Desde entonces se llena de turistas. En Andalucía, entre otras, creo necesaria la conexión entre Huelva y Cádiz, que en realidad sería entre el Algarve y la Costa del Sol. Podría hacerse por la costa soterrando la carretera.

–La obra pública sería también una salida para arquitectos e ingenieros.

–Hoy en día es imposible que un ayuntamiento te encargue algo y el poco dinero que tiene el Gobierno es para pagar los intereses de la deuda.

–Y la falta de financiación tampoco impulsa la edificación privada. El consejero Espadas daba otro toque de atención recientemente.

–Los bancos sí que ofrecen dinero al promotor para adquirir un solar y construir. Pero después no dan un préstamo a una serie de compradores de vivienda. Si es así, ¿quién va a construir y para qué?

–Ve el futuro muy negro.

–Desde que se visa un proyecto hasta que se materializa la inversión pasan dos años. Ahora mismo los proyectos son inexistentes, así que nos quedan al menos otros dos años de caída.

–¿También para los arquitectos de renombre internacional, tan en boga últimamente en Andalucía?

–También. Muchos de ellos son españoles; los arquitectos de España siempre han tenido prestigio internacional y muchos están trabajando en otros países, igual que aquí vienen a trabajar profesionales de fuera. Que vengan arquitectos de renombre no quiere decir que nosotros estemos en situación de inferioridad.

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