Sebastián Álvaro

"El circo mediático en el Everest es un lamentable espectáculo"

  • El periodista y creador de la serie 'Al filo de lo imposible' pretende sobrevolar el K2 en globo y visitar todos los grandes volcanes.

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-Ha viajado por todo el mundo y encima le han pagado. El trabajo ideal.

-No estoy seguro. Lo que hacíamos era apasionante pero la imagen fácil de Al filo de lo imposible no se corresponde con la realidad. Lo más imposible que hemos hecho ha sido estar casi tres décadas en la televisión pública. Conseguir un presupuesto y convencer a la gente para acometer aventuras y filmarlas. De hecho, en 2008 me despidieron.

-Creo que su aventura favorita fue atravesar el Polo Norte.

-No fue la más difícil pero tuvo las características que representan la esencia, por la cantidad de incertidumbre y por las dificultades objetivas. Caminamos 60 días con 40 grados bajo cero y dos semanas con hasta 50 grados bajo cero. Fue muy duro hasta el punto que no ha habido nadie en España que lo haya vuelto a repetir y muy poca gente en el mundo.

-¿Cuál ha sido el momento más peligroso de su carrera?

-Siempre ha sido peligroso pero, por ejemplo, las expediciones al K2, las trasantárticas o el cruce del gran mar de arena fueron tremendos. Todas han sido difíciles de organizar desde el punto de vista logístico. En el mar de arena necesitábamos camellos fuertes que no se murieran tras llevar 15 días caminando sin beber agua y beduinos que se atrevieran a hacerlo, pero luego es muy complicado encontrarlos.

-Desde luego no es un viaje normal.

-No. En la Antártida tuvimos que fabricar un cacharro que nadie había desarrollado en 100 años.

-Algunos compañeros se dejaron incluso la vida.

-Sí, tuvimos dos accidentes mortales en 2003 en Guadalupe y en 1994 en el K2. Fueron los dos momentos más duros y de mayor fracaso que hemos tenido.

-¿Cómo se sobrelleva eso en el siguiente viaje?

-Hay que seguir adelante, no hay otra opción. También nos pasa cuando perdemos un ser querido en cualquier otra circunstancia. Es difícil de sobrellevar pero al día siguiente la vida continúa. 

-¿Cuál ha sido su mejor momento?

-Prácticamente toda mi vida ha sido muy divertida. He visto lugares que nadie había podido observar con anterioridad, expediciones que han sido sumamente placenteras. Me llevo para mí momentos de enorme alegría junto a buenos compañeros.

-¿En qué continente se ha sentido más cómodo?

-Cómodo me siento en cualquier lado, pero ha habido lugares espectaculares que me han llamado mucho la atención como el interior de la Antártida, Tierra de Fuego o los grandes desiertos...

-¿Le ha quedado algún reto en el tintero?

-Me quedan muchas cosas por hacer y pienso hacerlas.

-¿Como cuáles?

-Quiero sobrevolar el K2 en globo. También tengo otro proyecto en mente que es visitar los grandes volcanes de la Tierra. 

-¿Cómo ha influido el paso del tiempo en las expediciones?

-Las expediciones han cambiado mucho por la mejora de las comunicaciones. Hace 30 años, cuando te ibas al Himalaya estabas en completa soledad. Tu familia no sabía nada de ti hasta tres o cuatro meses después. Hoy en día tienes un teléfono satélite que es como un móvil y puedes llamar a casa si quieres todos los días.

También te puedes conectar a internet  y ver la previsión del tiempo. Hay expediciones que se pueden seguir en directo.

-¿Se pierde así la esencia de la aventura?

-La soledad deseada y buscada es algo que tiene que ver con la esencia de las grandes aventuras. No puedes tener el mismo ruido al pie del Everest o el K2 que en una ciudad. En unas semanas asistiremos otra vez al lamentable espectáculo del circo mediático del Everest y eso no me gusta nada. Vamos a la montaña o al desierto porque hay un apartado de la aventura que tiene que ver con la soledad o con nuestra mirada interior.

-Tras su salida de TVE ha montado una agencia de viajes de aventura ¿cómo le va?

-La estamos sacando adelante, que no es poco con los tiempos que corren. Ahora me voy otra vez a China.

Un hombre global unido a la naturaleza

Habla de forma pausada y sin tapujos. La vida le ha dado grandes alegrías pero también ha habido momentos en los que hubiera deseado que se lo tragara la tierra, concediéndole la sabiduría propia de las personas curtidas en mil batallas. Creó la serie Al filo de lo imposible y lo mantuvo en TVE durante 25 años. Ha dirigido y participado en 190 expediciones en las que se han realizado 300 documentales por todo el planeta. Ahora tiene su propia agencia de viajes y colabora con diversos medios de comunicación.

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