Patrick C. Walsh. Urólogo del Hospital Johns Hopkins de Baltimore

"Mi consejo: a partir de los 50, revisiones periódicas"

  • Es reconocido a nivel mundial como el número uno de su especialidad y es el editor de la principal guía de urología, cuatro tomos presentes en todas las Facultades de Medicina.

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-Las mujeres solemos acudir al ginecólogo a revisiones periódicas, pero entre los hombres existe aún un reparo muy generalizado para ir al urólogo.

-Si aparece un problema, tienen que ir al urólogo. Hay hombres que no saben que tienen próstata hasta que sufren un problema. En segundo lugar, los hombres tienen que escuchar a sus mujeres. Escribí un libro con el título La próstata, una guía para los hombres y para las mujeres que les quieren. Pensábamos que los hombres no leerían ese libro, pero sí lo harían sus madres, sus mujeres, sus hermanas y sus hijas. Muchos hombres van al urólogo porque hay una mujer en sus vidas que les quiere.

-Es editor de la Biblia de la urología. El manual de esta especialidad contenido en cuatro tomos. ¿Puede explicar su aportación en el campo de la cirugía?

-El 13 de febrero de 1981, Pieter Donker y yo descubrimos dónde están los nervios responsables de la función eréctil. Antes de este descubrimiento todos los varones sometidos a cirugía quedaban impotentes, el 25% quedaban incontinentes y había una pérdida excesiva de sangre. El 26 de abril de 1982 se realizó la primera intervención con conservación de nervios. Ese paciente está vivo, está libre de cáncer de próstata y ha vivido una vida normal, con calidad. La cirugía, junto con las pruebas PSA (marcador tumoral) para el diagnóstico, ha supuesto un descenso del 40% en las muertes por cáncer de próstata.

-Su hallazgo está implantado en los hospitales de todo el mundo.

-Sí. Llevó un tiempo pero a fecha de hoy, sí. Descubrí la anatomía y cualquiera que utilice cualquier método para extirpar la próstata necesita conocer esa anatomía.

-¿Qué cualidades necesita una persona para llegar a ser un buen médico?

-Debe ser alguien que se preocupe por el paciente como si fuera su hermano o su padre, su hijo, o su vecino. Necesita adquirir grandes destrezas y plena dedicación al aprendizaje a lo largo de su vida profesional. También hay que tener una estrecha relación con Dios. Creo que sin la ayuda de Dios no habría sido capaz de hacer mis descubrimientos. 

-El cáncer de próstata es el tipo de tumor más común en hombres junto con el cáncer de pulmón. ¿Cómo se ha avanzado en los últimos años?

-En los últimos 35 años los avances han sido enormes. Por ejemplo, en 1990 en EEUU el 20% de los hombres tenían el diagnóstico de cáncer de próstata cuando el tumor ya había llegado hasta los huesos, esta cifra hoy está en el 4%. En 1990, aquellos varones que recibieron un diagnóstico de cáncer de próstata y que vivieron 15 años tenían una posibilidad del 50% de morir por esta enfermedad. Ese año hubo 40.000 fallecimientos. Hoy en día, y debido a que la mayor parte de los tumores son curables en el momento de establecerse un diagnóstico, en EEUU hay 28.000 muertes. Esto se debe, en gran medida, a la capacidad de diagnosticar el cáncer de manera precoz y de tratarlo de manera efectiva.

-¿Sería oportuno que los hombres fueran al urólogo de manera periódica?

-Hay polémica con ese tema. El problema está en que el cáncer de próstata no desarrolla síntomas en sus fases tempranas. Si un hombre espera a desarrollar síntomas el cáncer será diagnosticado cuando ya es demasiado tarde para curarlo. Mi consejo: empezar a los 50 años a someterse a revisiones, que consisten en una prueba hematológica y una exploración física. 

-¿Cada cuánto tiempo?

-Hay una polémica sobre qué frecuencia deberían hacerse y hay varias guías. A los cincuenta años si el test PSA está por debajo de 1,0, debería hacerse una prueba cada cinco años; pero si está por encima de 1, debería ser sometido a pruebas cada año o cada dos.

-¿Por qué optó por la urología?

-Es un campo en el que puedes ser un médico completo. No hay ninguna subespecialidad médica que se le parezca. El urólogo ve al paciente inicialmente, hace las pruebas de diagnóstico, establece el diagnóstico y habla de la terapia médico-quirúrgica con el paciente. Si éste necesita una intervención es él el que la realiza. El urólogo hace el seguimiento del paciente a lo largo del resto de sus días. Es un médico completo.

-¿Cuál es su filosofía de vida?

-Vivo de acuerdo con lo que decía Confucio: encuentra algo que te gusta hacer y nunca tendrás que trabajar. Es cierto. 

-En su plena dedicación al campo de la urología, ¿le queda tiempo libre?

-Mi mujer y yo somos ciclistas. Tenemos tres hijos maravillosos y diez nietos. Mi esposa es la fuente de mi inspiración. Margaret ha sido la primera dama de la urología en el Hospital Johns Hopkins. Es mi gran compañera. 

-¿Es la primera vez que visita Sevilla?

-Hace doce años vine gracias a Jesús (Jesús Castiñeiras, presidente de la Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla). Una ciudad maravillosa por la belleza que contiene, por la amabilidad de la gente y por sus recursos. Es una ciudad bella.

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