José Manuel Otero Novoa, abogado y ex ministro

"Esta crisis se parece a la del 29 que llevó a una guerra"

  • El ex ministro de Presidencia opina que "no vivimos en auténtica democracia. Es un régimen con un 80 de caudillismo y oligarquía".

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José Manuel Otero Novoa (Vigo, 1940) ha trabajado como abogado del Estado, además de ser letrado, consejero y presidente de relevantes empresas. Pero es más conocido por su papel en la Transición como  hombre de confianza de Adolfo Suárez en UCD, a la que llegó desde la Democracia Cristiana. Fue ministro de Presidencia en 1977 y estuvo al frente del Centro de Estudios Constitucionales y el Centro de Investigaciones Sociológicas. También fue ministro de Educación. Tras pasar por el PP, dejó la política en 1996. Ha publicado recientemente Mitos del pensamiento dominante, con  reflexiones que se salen de lo usual.

 -¿La paz, la democracia y la razón son los tres grandes mitos del pensamiento dominante?

-Son tres mitos, los que más he estudiado. Pero hay otros, como la globalización.

-¿Por qué es un mito la paz?

-Porque nos hacemos la ilusión de vivir en una civilización avanzada que ha descartado las guerras. La gente te dice que es algo del tiempo de nuestros padres y abuelos, de épocas oscuras. Y no es verdad. 


-Pero hay menos guerras…

-Esa misma ilusión la ha tenido la humanidad permanentemente. Después de las grandes guerras venía la paz. Sin embargo, con el tiempo volvían las guerras. La gente a las guerras iba con ganas. Otra cosa es que luego se hartaran, según avanzaban. Y no le hablo de tribus bárbaras, sino del París o el Berlín de la Segunda Guerra Mundial. 

-¿Podría haber otra gran guerra mundial?

-Estudio causas que la podrían originar. Hay causas psicológicas que no se pueden descartar. Aparte de esas, está el ansia de dominación. Un factor posible sería la lucha de EEUU y Europa por dominar el mundo.

-Europa y EEUU son aliados.

-Las alianzas cambian según las conveniencias. Hay muchos ejemplos. El proceso de ampliación de Europa busca la hegemonía en el mundo occidental, y eso ha producido guerras.

-¿Una crisis  como ésta  puede llevar a una guerra?

-Esta crisis es parecida en profundidad a la del 29, que se saldó con la Segunda Guerra Mundial. Obviamente no quiero que sea así, pero hay que tener cuidado.

-¿Hay más factores de guerra en el mundo?

-Hay otros, como la desintegración nacional de algunos estados, que está favorecida por la inmigración económica. Tenemos además la vertiente islámica. Yo respeto a los musulmanes. No obstante, hay una parte que son yihadistas y quieren la guerra santa. 

-¿Por qué es un mito la democracia?

-Ante todo, diré que merece la pena dar la vida por la democracia que tenemos. Soy uno de los autores en el Gobierno que la hizo posible.

-Pero la estudia como mito.

-Analizo que los contenidos democráticos de los sistemas de Occidente son muy pequeños. No vivimos en auténtica democracia. Es un régimen mixto, con un 80% de caudillismo y oligarquía y  un 20% de democracia. 

-¿Cree que los partidos tienen demasiado poder?

-Los partidos y los liderazgos son necesarios, pero tienen demasiado poder por sí mismos. Ellos mandan y deciden. Compran políticamente a las minorías, manejan el poder judicial…

-También critica el poder de los grupos de presión.

-Muchas decisiones proceden de reclamaciones de los poderes fácticos. También está la corrupción, que se debe al poder del dinero y a la influencia que ejercen, incluso a la que es legítima. 

-Afirma que la masonería aún influye en la política. 

-Me he acercado sin prejuicios. Yo tengo amigos masones. Nadie duda de su influencia en los siglos XVIII, XIX y XX. Dicen que la sociedad democrática los hace inoperantes, pero nuestros sistemas son vulnerables. Lo he analizado y consiguen muchas cosas.

-¿Dónde son influyentes?

-Ellos presumen de tener una posición dominante en el Parlamento Europeo. En Francia son muy importantes. Mitterrand no era masón, pero sus hermanos fueron jefes de la masonería. Chirac era amigo y nieto de masones. Sarkozy tiene consejeros masones. En Italia es conocido el caso de la P-2. Berlusconi ha manejado grandes medios de comunicación. También está el caso de Rizzoli y sus medios.

-En España se habla de la conjura masónica desde las Cortes de Cádiz. 

-En las Cortes de Cádiz es donde tuvieron menos influencia, porque los franceses dominaban entonces la masonería y España estaba en guerra contra ellos. Había masones de influencia inglesa, pero pocos.

-¿Y en la España de ahora?

-Tuvieron mucha influencia en la II República, cuando la mitad del Gobierno la formaban masones. Ahora hay unos 5.000 masones, unos 1.000 más que en la II República. Parece que tienen menos influencia. Zapatero lo negó, aunque algunos decían que era masón. Otros lo han reconocido. Sin entrar en nombres, hay autoridades que mantienen símbolos masónicos en espacios públicos.

-¿No teme que le acusen de volver a la conspiración masónica? 

-Mi estudio no va contra ellos. Comparto algunos de sus ideales y otros no. Pero sí debo decir que determinadas decisiones han sido promovidas por masones.

-Nos queda la razón...

-Soy partidario de la razón, aunque a veces lleva al disparate. Pero el hombre tiene dos vías de conocimiento: la racional y la irracional, que no es antirracional.

-¿Qué le interesa más de lo irracional? 

-El instinto, la intuición… Gracias a eso vivimos. Respiramos y eso no se racionaliza. Alerto contra ese mito. También entro en la fe.

-¿La fe es irracional?

-Hay una combinación de medios racionales, lógicos y supralógicos. Ocurre para la fe y para la no fe, para el creyente y para el ateo. También analizo que pensadores ateos como Dawkins y Hawking, lo mismo que el creyente, se dejan llevar por impresiones o instintos.

-¿Qué le parece su paisano Rajoy como presidente?

-Rajoy es una persona competente, honesta, prudente y con sentido común. Lo que haga irá en la buena dirección. No sería sincero con Rajoy, que es amigo mío, si no dijera que hay cosas que no están a su alcance.   

-¿A qué se refiere?

-El paro no se resolverá con una reforma laboral. Temas como las consecuencias de la integración en Europa no se han abordado a fondo. Tampoco veo que Rajoy plantee la solución de los problemas autonómicos.

-¿Volvería a la política?

-Ahora se hace una política de gestión que no me emociona. No descartaría volver, pero debería ser para acometer grandes temas que hoy no se pueden tocar.

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